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América Latina

Descomposición social en México

Tres sicarios admitieron haber asesinado a los 43 estudiantes desaparecidos. Sus posibles restos serán analizados en Austria. En la prensa se multiplican las voces que califican la tragedia de “crimen de Estado”.

Los familiares de los desaparecidos exigen pruebas científicas.

Los familiares de los desaparecidos exigen pruebas científicas.

El viernes (7.11.2014), Jesús Murillo Karam, procurador general de México, dio a conocer nuevos detalles del caso Ayotzinapa. Según las declaraciones de tres detenidos, los 43 jóvenes desaparecidos fueron calcinados en el basurero de Cocula, estado de Guerrero. Algunos de ellos ya habrían estado muertos, otros todavía inconscientes. Los tres sicarios, que admitieron el asesinato, afirmaron haber recibido la orden de una persona apodada “El Terco” de fracturar los restos de los huesos calcinados, depositarlos en bolsas de plástico negras y vaciarlas en el río San Juan.

No obstante, aún se deberá comprobar si los restos humanos y las cenizas que se encontraron en este lugar son de los jóvenes. Debido al alto nivel de degradación de los restos, es muy difícil extraer ADN que permita su identificación. Con ayuda de pruebas mitocondriales se espera poder develar el misterio de la desaparición de los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa. Los análisis científicos se llevarán a cabo en un laboratorio de la Universidad de Innsbruck, en Austria. Por su parte, los familiares de los normalistas se niegan a aceptar esta versión de los hechos hasta que no haya claras pruebas científicas de que los restos óseos incinerados corresponden a los jóvenes.

Crimen de Estado y no caso aislado

En un reciente informe, la organización de derechos humanos Amnistía Internacional afirma que la desaparición de los 43 normalistas es un “crimen de Estado”. También en la prensa mexicana se multiplican las voces que acusan al Estado de ser el responsable de la tragedia.

El periódico La Jornada insiste en que se trata de un “brutal crimen de Estado y lesa humanidad”, y subraya que no es una acción aislada, sino “una constante y sistemática política de Estado” desde hace décadas. Esta se habría evidenciado por primera vez con la masacre estudiantil del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de Tlatelolco. Hoy día, al igual que en la guerra sucia de los años 70 y 80, el territorio mexicano está lleno de fosas clandestinas, comenta el noticiero, que incluso habla de juvenicidio por parte del Estado.

También el portal online Noticias MVS, de la prestigiosa periodista mexicana Carmen Aristegui, sigue con especial atención el caso Ayotzinapa y presenta un resumen cronológico de los sucesos más relevantes desde la desaparición de los 43 estudiantes el pasado 26 de septiembre. El medio informa que unas 400 personas protestaron de forma pacífica afuera de la Procuraduría General de la República, tras el informe de Murillo Karam.

Los manifestantes acusaron al Estado mexicano de la desaparición de los normalistas. Al grito de “Fue el Estado”, “Ayotzinapa somos todos”, “Vivos se los llevaron, Vivos los queremos”, los manifestantes exigieron la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto y del procurador general de la República.

“Estamos en un vacío de alternativas”

Por su parte, el periódico El Universal cita al reconocido escritor mexicano Juan Villoro, quien afirma que con el caso Ayotzinapa “se condensó el horror en México, pero debemos estar conscientes de que este horror viene de décadas atrás, es una descomposición social que se ha ido fraguando. Se ha visibilizado más el horror, pero esto es algo que está en proceso desde hace mucho tiempo”.

Villoro denuncia que el Estado mexicano ha fracasado y que los políticos ya no pueden ser tomados en cuenta, porque “solo buscan el poder por el poder”. “Estamos en un vacío de alternativas y es momento de buscar nuevas formas de hacer política”, añade.

Los sucesos en Guerrero afectan la imagen de México en el extranjero. También la prensa germana sigue con especial atención el caso. En su edición online, el semanario alemán Der Spiegel habla de México como “el país de las mafias y las fosas clandestinas”. Este tipo de crímenes de lesa humanidad nos recuerdan las peores dictaduras latinoamericanas del siglo pasado, pero cuesta creer que tengan lugar en una democracia en pleno siglo XXI, señala Der Spiegel.