1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

Ciencia y Ecología

Derelictos espaciales: una envoltura de 6.000 toneladas para la Tierra

Nuestro planeta está rodeado de una capa cada vez más densa de fragmentos satelitales. Una conferencia realizada en Darmstadt puso de relieve la preocupante dimensión de un problema cuyo origen es 100 por ciento humano.

default

Las explosiones causan gran número de residuos espaciales.

Dos acontecimientos ocurridos recientemente bastaron para incrementar en un 60 por ciento el riesgo de colisión para los satélites que circundan el planeta. El primero ocurrió el 11 de enero de 2007, con la destrucción intencional del satélite chino Fengyun 1C por medio de un misil lanzado desde la superficie terrestre.

Heiner Klinkrad von der ESA

Heiner Klinkrad, director de la AEE para residuos espaciales.

Preocupación científica

“Esta prueba antisatelital aumentó en un 25 por ciento, de un solo golpe, la presencia de residuos espaciales capaces de ser observados”, afirma a Deutsche Welle Heiner Klinkrad, director de la Agencia Espacial Europea en el área de Residuos Espaciales.

Al contrario de la china, la segunda colisión no fue intencional y sucedió el 10 de febrero de este año. Involucró a un satélite estadounidense –el Iridium 33- y a otro ya fuera de operaciones (Cosmos 2251). Del choque se desprendieron 780 fragmentos, según la cuenta que se tiene hasta el momento.

Pero si bien parecen marcar un parteaguas en la investigación orbital, no sólo estos dos eventos ocupan a los científicos reunidos en la V Conferencia Europea sobre Residuos Espaciales que se lleva a cabo en la ciudad alemana de Darmstadt. Los especialistas se mantienen al pendiente de los fragmentos de metal y otros materiales que circundan la Tierra a raíz de explosiones o choques de satélites, derivadas de los 4800 lanzamientos realizados por el ser humano.

“De los casos que conocemos, 35 por ciento derivaron de explosiones”, aclara Klinkrad. Muchas de ellas surgieron en los depósitos de combustible de los satélites involucrados. Como quiera que sea, la Agencia Espacial Europea afirma que nuestro planeta está rodeado por cerca de 6.000 toneladas de residuos espaciales.

Europa, a la zaga

No sólo Europa está interesada en limpiar, de alguna manera, la órbita terrestre. De hecho, Estados Unidos va a la vanguardia en cuanto a la observación y detección de residuos espaciales. “Para Europa, el principal reto en estos momentos consiste en poner en marcha un sistema similar al Space Surveillance Network estadounidense. Esperamos contar con algo así en los próximos años, de modo que podamos observar y medir los residuos, además de tomar las medidas adecuadas”, señala Heiner Klinkrad.

Pero luego de escuchar las ponencias de los participantes en la conferencia de Darmstadt, queda claro que el camino para ello no será fácil. Hay numerosas cuestiones técnicas, legales y científicas por definir, lo cual dará materia para otros encuentros de este tipo. El de Darmstadt, por lo pronto, transcurrirá hasta el jueves próximo (02.04.2009).

Kontrollraum im ESA Raumfahrtkontrollzentrum Darmstadt

Cuatro de control de la AEE en Darmstadt.

Fase inicial

Muchos proyectos científicos se encuentran apenas en la fase de recabamiento de datos; en la parte técnica, los métodos e instrumentos de medición aún está en la etapa de perfeccionamiento.

Esto, por no mencionar el objetivo fundamental: limpiar el espacio de los residuos que el ser humano ha depositado en él. Aquí tampoco hay consenso definitivo sobre cómo acabar con los residuos espaciales, de tal modo que no representen un peligro para futuras misiones.

La Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón presentó en Darmstadt diferentes sistemas de “mitigación” de residuos espaciales, consistentes en brazos mecánicos y dispositivos electromagnéticos para capturar residuos minúsculos. Paradójicamente, algunos de ellos implican el lanzamiento de nuevos satélites al espacio.

Autor: Enrique López Magallón

Editora: Cristina Papaleo

DW recomienda