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Política

Deportistas se rebelan contra Pekín

La yudoka alemana Yvonne Bönisch no asistirá a la ceremonia de apertura de los JJ. OO. de Pekín. Cada vez más deportistas se deciden por sacar la cara por la libertad.

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Yvonne Bönisch

La yudoka alemana Yvonne Bönisch no asistirá a la ceremonia de apertura de los JJ. OO. de Pekín y se marchará de China no bien termine su participación. El frente de deportistas que sacan la cara por la libertad es cada vez mayor.

“Quiero dar un señal y no asistiré a la ceremonia de apertura”, dijo hoy (15.04.08) la campeona olímpica alemana de yudo, de 27 años de edad.

Bönisch, una de las grandes esperanzas alemanas de medallas, descartó boicotear los juegos, porque ello significaría “hacer estallar los sueños de miles de atletas”. Lenta pero persistentemente se va formando en el mundo un frente de defensa de las libertades y los derechos humanos en China. La Olimpiada puede transformarse para el gobierno chino en un desastre de relaciones públicas.

Efectivamente, los deportistas no tienen por qué tomar parte en ceremonias ni fiestas del programa marco de los Juegos Olímpicos. Basta con que compitan en las disciplinas correspondientes: un recurso que los organizadores de los Juegos Olímpicos seguramente no tuvieron en cuenta.

Degenfechterin Imke Duplitzer

Imke Duplitzer (izq.)

También la esgrimista alemana Imke Duplitzer anunció ya su no participación ni en la ceremonia de apertura ni en otro tipo de festejos. “Luego de la competencia, abandonaré China, sin quedarme a esperar que terminen los Juegos”. También la ex corredora mundialista Heidi Schüller se manifestó contra todo tipo de festejo en Pekín, recurriendo a un lenguaje drástico que no deja lugar a ambigüedades: “ni los atletas ni los funcionarios del mundo libre deberían dejarse usar como comparsas que agitan banderitas en honor de un sistema autoritario”.

El deporte a favor de los derechos humanos

Todo parece indicar que las manifestaciones en varias partes del mundo contra la represión de China en Tíbet y la falta general de libertades en el país comienzan a indignar a cada vez más deportistas. La semana pasada, varios atletas fundaron un iniciativa de protesta que se propone proveer a los participantes olímpicos de pulseras con la inscripción “Sport for Human Rights”. Ya más de 10.000 personas, entre deportistas y aficionados, han encargado las pulseras azulverdes, dijo Stefan Pfannmöller, tercero en la disciplina olímpica de canoa en 2004.

Michael Vesper, el secretario general de la Asociación Deportiva Olímpica Alemana (DOSB), alentó incluso a los deportistas alemanas a realizar acciones de protesta. Vesper proclama el lema: “¡Participar en los Juegos y abrir la boca a favor de los derechos humanos!” La DOSB tiene 27,5 millones de afiliados de 93.000 clubes de gimnasia y deportivos, agrupados a su vez en 95 asociaciones.

También el Comité Olímpico Internacional (COI) ha aprobado una solicitud por la que se autoriza a los deportistas a manifestar sus opiniones personales durante las competencias. En la resolución de los Comités Olímpicos Nacionales y el COI dice: “A cada deportista le debe ser posible, en el marco de las reglas de la Carta Olímpica, manifestar libremente su opinión antes, durante y después de los Juegos Olímpicos”. Una postura a la que China no está muy acostumbrada.

Entre la Carta Olímpica y la libertad de expresión

Si bien el artículo 53 de la Carta Olímpica reza que “no se permitirá ningún tipo de manifestación ni propaganda política, religiosa o racial en ningún emplazamiento, instalación u otro lugar que se considere parte de los emplazamientos olímpicos”, una opinión personal expresada individualmente mal puede ser reprimida.

Será cuestión de quienes alientan a no callarse la boca buscar los medios para decir lo que se piensa sin infringir las normas de la Carta Olímpica. Por ello, la DOSB planea editar un manual con consejos para los deportistas, en el que se informará sobre todas formas de protesta autorizadas durante los Juegos.

Se trata efectivamente de un delicado de equilibrio. Los deportistas franceses se habían propuesto llevar en sus camisetas el eslogan “Por un mundo mejor”, como forma de manifestarse a favor de los derechos humanos. Pero ese tipo de protesta les fue prohibida. “No se puede llevar un mensaje a favor de otra cosa”, dijo Henri Sérandour, presidente del Comité Olímpico Nacional de Francia.

El equipo olímpico de los EE. UU., por el contrario, renunciará a todo tipo de expresiones políticas. Así lo afirmó una mayoría de atletas norteamericanos reunidos en las Jornadas de los Medios de Comunicación, realizadas en Chicago. “Para mí los Juegos son sagrados y no pueden ser molestados”, dijo Paul Hamm, medallista olímpico en gimnasia. Que ello puede molestar a otros atletas no parece entrar en los cálculos de Hamm.

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