Depósitos para residuos nucleares: ¿una utopía? | Alemania | DW | 02.03.2012
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Alemania

Depósitos para residuos nucleares: ¿una utopía?

La era nuclear está llegando a su fin en Alemania, pero aún no se ha encontrado un depósito final para los desechos nucleares que protega a la humanidad en los próximos miles de años.

¿Será Gorleben el depósito final para residuos nucleares en Alemania?

¿Será Gorleben el depósito final para residuos nucleares en Alemania?


“Chicago Pile 1” es el nombre del primer reactor atómico que entró en funcionamiento en 1942 como parte del proyecto estadounidense “Manhattan” de construcción de armas nucleares. La primera central nuclear que abasteció de energía a la red eléctrica pública fue la rusa AM-1, en las cercanías de Obninsk, en 1954.

En Alemania, la era nuclear comenzó en 1962 con la central atómica Kahl. Han pasado algunas décadas desde esos inicios. Un largo tiempo, tanto para los individuos como para la visión de políticos e investigadores acerca del uso de material radiactivo como fuente de energía.

Un problema para la eternidad

Transporte Castor de residuos atómicos hacia Gorleben, en Baja Sajonia.

Transporte Castor de residuos atómicos hacia Gorleben, en Baja Sajonia.

Entretanto, la tecnología nuclear es vista con ojos críticos en gran cantidad de países, no en último término por la conmoción causada por la catástrofe nuclear de Chernóbil, en 1986, y por la más reciente de Fukushima, en marzo de 2011.

En Alemania, el Parlamento resolvió que se abandonaría la energía nuclear el 30 de junio de 2011. En los otros países europeos, sin embargo, se sigue apostando a la energía atómica como proveedora de electricidad. Pero aun si todas las centrales nucleares del mundo se desconectaran mañana, la caja de Pandora ya se abrió para siempre, y la humanidad deberá lidiar con los productos de desecho de la industria nuclear civil y militar durante miles de años. Ciertamente, hasta desaparezca el último ser humano de la superficie de la Tierra.

No hay depósitos finales en el planeta

Protestas contra transportes Castor en Alemania.

Protestas contra transportes Castor en Alemania.

Desde que se construyó la primera central nuclear estaba claro que pasaría una eternidad hasta que se extinguiera por completo la radioactividad de las barras de plutonio, una amenaza para la vida humana. Pero poder usarlas tenía prioridad, por lo cual se postergó la búsqueda de una solución al problema de los desechos nucleares para más adelante, una actitud que continúa hasta el presente.

El almacenamiento de residuos atómicos en las instalaciones de las centrales nucleares o en depósitos provisorios, lo cual es de por sí necesario para su enfriamiento, se transformó en una solución a largo plazo, y en todo el mundo. O, dicho de otra forma, hasta el momento no hay en ningún lugar del planeta ni un solo depósito para residuos altamente radioactivos listo para ser usado.

Depósito final “Asse”

En Alemania es necesario, en principio, contar también con un concepto para el manejo de los residuos nucleares si se planea obtener un permiso de construcción u operación de una central nuclear. Por eso, durante los años 60 se comenzó con el estudio de conceptos para un almacenamiento adecuado y con la búsqueda de depósitos finales para la basura radioactiva.

A partir de 1967 se empezó a almacenar desechos semi radioactivos en la ex salina de Asse, en Baja Sajonia. Por un lado, para deshacerse de algún modo de esas sustancias y, por el otro, para mejorar los conocimientos en torno al depósito final de material altamente radioactivo. Pero a fines del año 2000 se comprobó que la mina de sal era geológicamente inestable y que se corría peligro de que se filtrara agua.
 

“Pozo Konrad” y Gorleben

Los residuos atómicos seguirán activos durante miles de años.

Los residuos atómicos seguirán activos durante miles de años.

En 2010 se decidió recoger los desechos radioactivos nuevamente hacia la superficie y transportarlos hacia el depósito “Schacht Konrad”. “Konrad” es una ex mina de hierro en Salzgitter, en el mismo Estado, y se previó que se la usaría sólo para guardar residuos de mediana y ligera radioactividad. El gran problema fue que la mina no se reconstruirá ni podrá entrar en funcionamiento hasta el 2019. Hasta entonces, los residuos deben almacenarse de manera provisoria. Y de la misma manera, es decir, provisoriamente, se almacenará la basura de alta radioactividad: ese es el por qué del encendido debate político en la sociedad alemana.

Desde 1979 se está estudiando si el domo de sal de Gorleben podría ser adecuado para depositar desechos nucleares “por toda la eternidad”. En el año 200 se detuvieron las investigaciones, reanudándoselas en 2010, también por razones políticas. Pero, en realidad, la búsqueda de un depósito final para la basura nuclear debería ser una cuestión puramente científica, a dilucidar por geólogos, expertos en minería y físicos nucleares. De hecho, se cuenta ya con un catálogo de estudio al respecto, de criterio abierto, desde el año 2002, redactado por el “Círculo de Elección del Emplazamiento de Depósitos Finales” (AkEnd, por su sigla en alemán).

No hay un depósito final “ideal”

Los expertos -no sólo de Alemania, sino de todo el mundo- están de acuerdo en que la basura nuclear debería ser transportada a una distancia lo suficientemente grande de la biosfera, y colocada en una región estable, no en zonas propensas a sufrir movimientos telúricos o actividad volcánica. En Alemania, el lugar más adecuado, por razones geológicas, sería la roca salina. Gorleben es, según algunos expertos, el emplazamiento más conveniente, y el que ya ha sido explorado, con los costos que eso implica. Otros especialistas -por ejemplo, los de la Asociación para el Medio Ambiente y la Protección de la Naturaleza (BUND)- afirman que está “comprobado” que la región es inadecuada. El Gobierno del ex canciller Helmut Kohl intentó lograr, a través de presión política, un voto a favor de Gorleben, según la asociación.

Comisión Investigadora de Gorleben

Por un lado, se habla de que se intentó hallar un depósito final para que las centrales atómicas pudieran entrar en funcionamiento. Además, la ubicación de Gorleben también jugó un papel en tiempos de la RDA. Una Comisión de Investigación del Parlamento alemán se encarga, desde 2010, de investigar si esos argumentos son ciertos, ya que los testimonios no son hasta ahora demasiado claros.

La resistencia contra el depósito de residuos nucleares de Gorleben fue durante muchos años un símbolo, pero también un instrumento político de quienes están en contra de la energía nuclear, ya que sin contar con un lugar donde almacenar los desechos radioactivos no es posible obtener un permiso para ponerlas en funcionamiento. Ahora, la batalla por fin ha terminado. La era nuclear está llegando a su fin en Alemania. Pero el problema del almacenamiento de residuos sigue preocupando a la ciudadanía y a las organizaciones que se manifiestan en contra de la energía atómica, ya que aún no tiene solución. Nadie sabe todavía a dónde irá a parar la basura radioactiva. Y si no es en Gorleben, se debe encontrar otro depósito para los próximos miles de años.

Autor: Michael Gessat/ Cristina Papaleo
Editor: Enrique López

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