¡Dejen a los niños en paz! | Sociedad | DW | 13.03.2012
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Sociedad

¡Dejen a los niños en paz!

Para aprender y desarrollarse plenamente, los niños necesitan moretones; pero no los que resultan de las palizas paternas –esa forma de crianza debe quedar en el pasado–, sino los que quedan como rastro de las aventuras.

Hasta hace medio siglo no era raro que a los niños en Alemania se les maltratara físicamente para “enseñarles” a ser obedientes. “Una buena palmada en el trasero” era una forma de crianza ampliamente aceptada. Por fortuna, los tiempos han cambiado, aunque todavía haya familias en las que el castigo corporal se sigue impartiendo: cuatro de cada diez padres le dan nalgadas a sus hijos y uno de cada diez confiesa haber abofeteado a sus críos en este país. Estas cifras fueron reveladas por un estudio presentado este 12 de marzo en Berlín.

El estudio de Forsa, uno de los institutos de investigación social y análisis estadístico de mayor renombre en Alemania, está basado en alrededor de mil entrevistas efectuadas a escala nacional. Oliver Steinbach, de la revista Eltern (Padres) –que participó en este sondeo–, sostiene que las razones detrás de los arranques de violencia de los adultos son distintas de las de antaño: “Muchos de los padres consultados se sienten abrumados cuando un niño se comporta de manera agresiva o irrespetuosa, y reaccionan impulsivamente”.

Steinbach acota que las bofetadas son motivo de remordimiento casi inmediato para los padres. El informe de Forsa revela que la mayoría de los adultos considera que el maltrato físico, como recurso pedagógico, es una práctica innoble. “El castigo físico está cayendo en desuso, eso es evidente”, señala Marie-Luise Lewicki, jefa de redacción de la publicación Eltern, comparando los resultados del sondeo más reciente con los de un estudio de 2006. Steinbach agrega que esta tendencia es marcada y no solamente en Alemania.

Violencia contra menores va en descenso

Studie Wie geht es Deutschlands Kinder

Los representantes de Forsa, la revista “Eltern” y la empresa iconkids & youth, al presentar los estudios.

En todos los países industrializados los índices de violencia contra los menores van en descenso. Los expertos aseguran que ese fenómeno está relacionado con el aumento del nivel educativo de la población y también con el auge de las leyes que castigan el maltrato de los niños. Una de esas normativas entró en vigor en Alemania en el año 2000. “Alemania ocupa una posición intermedia en el ranking internacional”, comenta Steinbach. En el tope de esa lista está Suecia.

En ese país escandinavo existe una ley contra la violencia desde 1979 y el número de casos de violencia contra menores es el más bajo del mundo. Pero, ¿y qué dicen los más pequeños sobre la manera en que se les trata hoy día en Alemania? Un segundo estudio, presentado en Berlín por la revista Eltern, junto al informe de Forsa, revela lo que unos 700 niños, entre 6 y 12 años, contestaron en una encuesta realizada por iconkids & youth, un instituto de análisis de mercado con sede en Múnich.

“Los niños son optimistas por naturaleza, pero su visión de las cosas se ha vuelto más crítica”, cuenta Axel Dammler, director ejecutivo de esa empresa. 71 por ciento de los pequeños dijeron que “hay muchos adultos a los que no les agradan los niños y que se sienten incomodados por su presencia”. 68 por ciento se mostró de acuerdo con la frase: “los políticos siempre dicen que quieren ayudar a la gente, pero no lo hacen”. Según Dammler, hoy los niños se percatan más de lo que ocurre en el mundo.

Cabe preguntarse cómo se realizaron las encuestas con los niños y si las frases que se les presentaron no son tendenciosas. Pero es un hecho que los más jóvenes están expuestos a una mayor cantidad de medios e información que las generaciones que los precedieron. Otra cosa que parece haberse intensificado en Alemania es la dosis de protección que los padres ofrecen a sus críos. El 60 por ciento de los consultados por iconkids & youth dijo desear convertirse en adulto lo antes posible. “Eso se debe a la tendencia de los padres a proteger excesivamente a sus hijos”, apunta Dammler.

Studie Wie geht es Deutschlands Kinder

Dammler: “El exceso de protección, por parte de los padres, le roba autonomía a los niños”.

Cómo ven los niños el mundo

Ir solos a la escuela, caerse de la bicicleta o de un árbol, cubrirse de moretones por la rudeza de ciertos juegos, correr y gritar a voz en cuello, esos y otros hábitos o sucesos que formaban parte de la cotidianidad infantil han dejado de ser la regla para convertirse en la excepción debido a la exagerada angustia de los padres, sostiene Dammler. No hay nada de malo en preocuparse por el bienestar del menor, pero el exceso de protección les roba su autonomía; de ahí que prefieran ser adultos, añade el directivo de iconkids & youth.

“En ninguno de los estudios sobresalieron grandes diferencias entre los hijos de familias pobres y los de familias pudientes”, subrayó Lewicki, haciendo referencia a un factor que suele propiciar marcados contrastes en sondeos relacionados con el rendimiento escolar de los jóvenes. En donde sí se hallaron diferencias notables fue entre los hijos de parejas criadas en la República Democrática Alemana (RDA) –la Alemania Oriental, la comunista– y los de padres criados en la República Federal de Alemania (RFA); la Occidental, la capitalista.

Los autores del estudio alegan que, en general, los hijos de padres de la RDA tienden a ser más optimistas, a apreciar los aspectos positivos de su situación, a asistir con mayor gusto a la escuela y a tenerle menos miedo al desempleo que los niños de parejas de la RFA, con todo y que los índices de desempleo son mucho mayores en las zonas que pertenecieron a la Alemania Oriental. “Eso puede deberse a las escuelas de jornada entera, que abundan en esas regiones”, opina Lewicki.

Axel Dammler la secunda, argumentando que en las escuelas de jornada entera los niños adquieren mayor independencia de sus padres y, en consecuencia, desarrollan mayor confianza en sí mismos. Eso sí, acentúa Dammler, lo que la mayoría de los niños en Alemania tienen en común es el hecho de sentirse satisfechos con los padres que tienen. ¿Satisfechos? En realidad, lo que el estudio plantea es que el 91 por ciento de los niños respondieron afirmativamente a la pregunta: “¿Son tus padres los mejores padres que te puedas imaginar?”.

Autores: Kay Alexander Scholz / Evan Romero-Castillo
Editor: Rosa Muñoz Lima

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