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Política

Declaran en Chechenia 16 de abril Día de Fiesta Nacional por fin de la guerra

Rusia suspendió el estatus antiterrorista en Chechenia, tras más de 10 años de operaciones en la antigua república soviética. La decisión supone el fin de la ley marcial y el repliegue de 20.000 soldados rusos.

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Akhmad Kadyrov, presidente de Chechenia (centro).

De este modo se pone fin a un capítulo difícil para la república federada, dijo el presidente checheno, Ramzan Kadyrov, citado por la agencia de noticias rusa Interfax. Kadyrov subrayó que, tras años de ataques de insurgentes musulmanes, esta región en el norte del Cáucaso es hoy pacífica. El presidente, un político de marcadas posiciones pro-moscovitas, indicó que el fin del "régimen antiterrorista" ayuda a Chechenia en su desarrollo económico y social.

Esta ley se impuso en 1999 cuando la república intentaba independizarse de Rusia, lo que desencadenó una guerra que destruyó buena parte Grozny, la capital chechena. La ex república soviética estaba bajo una administración especial del servicio de inteligencia interno ruso FSB. El presidente de Rusia, Dmitri Medvedev, pedía desde hace tiempo al FSB que terminara ese estado.

El comité antiterrorista del FSB comunicó este 16 de abril de 2009 que a medianoche se suspendió ese "régimen" en la república, reconstruida tras la guerra, lo que posibilitará "normalizar la situación en la región".

Mayoría musulmana, apoyo y desempleo

A pesar de un desempleo que ronda el 50%, Kadyrov goza de un apoyo amplio entre la población, de mayoría musulmana. Sin embargo, expertos rusos en seguridad señalan que los insurgentes siguen perpetrando ataques. Las repúblicas del norte del Cáucaso más afectadas son Daguestán e Ingusetia.

El Ejército de Rusia avanzó sobre la república federada de Chechenia en 1994 para poner fin a sus aspiraciones independentistas, pero se vio obligada a aceptar un alto el fuego en 1996. Tras una segunda conquista militar en el 2000, los chechenos intentaron rebelarse con ataques guerrilleros. Los terroristas actuaban cada vez más fuera de su territorio, como ocurrió con la toma de rehenes en un teatro de Moscú en 2002 y en un colegio de la ciudad.

Kadyrov: ¿Salvador o déspota?

El presidente checheno Ramsan Kadyrov celebró el fin oficial de la intervención militar rusa que destruyó la capital, Grozny. Hijo del presidente Ajmat Kadyrov, asesinado en 2004 en un atentado, Ramsan K. ha conseguido reconstruir rápidamente en los últimos años la capital de la república federada rusa con las millonarias ganancias del petróleo y el gas de Moscú.

Hasta los críticos de Kadyrov, a menudo calificado de déspota, reconocen que el mandatario de 32 años ha conseguido aportar estabilidad al país, de mayoría musulmana. En esta región del norte del Cáucaso apenas se pueden palpar en la actualidad las aspiraciones independentistas, que hace 15 años llevaron a la primera guerra con Rusia.

"Mientras tenga té, pan y un techo sobre la cabeza, de mí no van a escuchar queja alguna", dice una mujer en el mercado de Grozny. Sólo unos pocos se quejan de que en los edificios de las nuevas construcciones no hay, a menudo, ni calefacción ni agua caliente.

Anna Politkovskaya: ¿Quién la mató?

La periodista Anna Politkovskaya, asesinada en 2006 tras denunciar los abusos rusos en la antigua república soviética, había criticado a Kadyrov como el "hombre de la guerra y el terrorismo". Hasta la fecha, defensores de los derechos humanos acusan al presidente checheno, respaldado por el Kremlin, de estar implicado en asesinatos, torturas y secuestros. Tan sólo hace unos días fueron asesinados en los Emiratos Árabes Unidos y en Austria dos adversarios políticos de Kadyrov. En su país, sin embargo, el joven político vive un creciente culto a su persona.

A pesar de que la tasa de desempleo se sitúa por encima del 50 por ciento, muchos estudiantes de la universidad en Grozny confían en un futuro en paz del país. Muchas jóvenes, al igual que numerosas mujeres en Chechenia, llevan velo en los edificios públicos. Los observadores ven en ello una islamización creciente del país, que mantiene estrechos contactos con el mundo árabe. También los expertos estiman que Kadyrov ya dejó de estar bajo control del Kremlin desde hace tiempo, pero ya no se le puede frenar debido a su popularidad por la estabilización de la nación.

El propio Kadyrov considera que el fin de la guerra es una oportunidad para seguir desarrollando el país en términos económicos y sociales. No en vano declaró el 16 de abril como fiesta nacional.

Operación retorno de 20.000 soldados y policías rusos

Entretanto comenzarán a regresar los cerca de 20.000 soldados y policías rusos emplazados en la región. Debido a que la república era hasta ahora "zona de lucha antiterrorista", estaba controlada por un comité especial del servicio secreto interno FSB, algo que ahuyentaba a inversionistas y empresarios.

"El terrorismo ha llegado a su fin, los grupos armados ilegales y sus dirigentes han sido aniquilados o detenidos y llevados ante la justicia", subrayó Kadyrov que aprovechó para instar a los refugiados chechenos en otros países a regresar su país.

Tanto optimismo no puede ser real

Los analistas, sin embargo, no comparten el optimismo del joven presidente. Consideran que los atentados siguen siendo posibles. Además están las repúblicas vecinas de Ingusetia y Daguestán, también en el Cáucaso Norte, cuya situación sigue siendo extremadamente tensa.

El defensor de los derechos humanos Lev Ponomarjov duda que tras la retirada de las fuerzas de seguridad rusa la situación vaya a mejorar: "Ahora nadie más controlará a los chechenos”. dpa / jov / elm

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