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Economía

Debate nuclear: ¿resurgirán las minas de carbón?

El debate acerca del fin de la energía nuclear, luego de la catástrofe de Fukushima, podría abrir nuevas perspectivas para la industria del carbón, cuyo uso se suponía iba a finalizar en Alemania en el 2018.

¿Vuelven las minas de carbón?

¿Vuelven las minas de carbón?

Después de la catástrofe nuclear de Fukushima, en Japón, el debate sobre un rápido cierre de las centrales nucleares en Alemania hace que la industria minera del carbón vuelva a cobrar importancia. La razón para este giro reside en que un 23 por ciento de la energía eléctrica proviene de las centrales atómicas, y no será posible reemplazarlo tan fácilmente utilizando energías renovables.

Para el director principal de la Unión Carbonífera Alemana, Franz-Josef Wodopia, no es posible renunciar al carbón, ya que sólo éste puede convertirse en el factor de enlace, rol que se había asignado a la energía nuclear. “No será posible desistir de las formas tradicionales de producción de energía a corto plazo, tanto en lo que respecta al suministro energético como a su rol estabilizador de la red eléctrica”, asegura Wodopia.

A pesar de que el Parlamento alemán aprobó recientemente en forma definitiva, con la supresión de la llamada ‘cláusula de revisión' el fin de la minería carbonífera subvencionada para el año 2018, eso no tiene que significar su final para todos los tiempos. Por eso, la fracción del Partido Socialdemócrata alemán (SPD) en el Parlamento encargó una revisión, que se está llevando a cabo, para verificar si puede seguir extrayéndose carbón en Alemania más allá del 2018, y sin subvenciones estatales.

Último día de producción de carbón en la mina Ost, en Hamm, Alemania.

Último día de producción de carbón en la mina Ost, en Hamm, Alemania.

Yacimientos de carbón rentables en Alemania

Se trata de mantener abierta la opción para ver si se puede, al menos, seguir explotando una mina. También el sindicato ‘Minería, Química y Energía' (IGBCE por sus siglas en alemán), no excluye una explotación minera que pase a manos privadas debido al incremento de precios en el mercado mundial, ya que el carbón alemán posee ventajas con respecto al de importación.

“Encontramos gran aceptación, ya que los precios aumentaron notablemente”, afirma Franz-Josef Wodopia. Hace algunos años, el carbón importado costaba, en los puertos de Amsterdam, Rotterdam y Amberes, 40 euros por tonel. “Ahora su precio está por encima de los 100 euros”, dice el director de la Unión Carbonífera de Alemania.

Además, en Alemania hay yacimientos minerales de diferentes tipos de carbón, de gran rendimiento y muy apreciados internacionalmente. Y que, según Franz-Josef Wodopia, podrían comenzar a explotarse ahora mismo a fin de competir en el mercado global.

En las cercanías de la ciudad de Hamm, en Westfalia, hay un enorme yacimiento de coque de 100 millones de toneladas, que ya despertó el interés de inversores privados. Después de todo, asegura Wodopia, el coque no se encuentra ni en cualquier parte del mundo ni en la calidad deseada, y mucho menos en grandes cantidades. La iniciativa, sin embargo, no depende de la Unión Carbonífera, sino de los inversores privados. Según estima Franz-Josef Wodopia, se trata de inversores de la industria del acero.

Se necesitan centrales energéticas eficientes

De acuerdo con estas estimaciones, la industria minera alemana del carbón parece divisar una luz al final del túnel, también en lo que respecta a su rol como tecnología ‘puente' en la producción de energía. Para poder cumplir con esa función, sin embargo, también son necesarias centrales energéticas que cumplan con estándares modernos, ya que, a partir de 2013, se intensificará el comercio de emisiones, y es por eso que, si se retornase al carbón como fuente de energía, se deberá tener en cuenta también el aspecto ecológico de protección al medio ambiente.

Las nuevas técnicas para producir energía eléctrica en centrales carboníferas resultan en un grado de eficiencia del 46 por ciento en la producción de electricidad, y ya existen planes para elevar el grado de eficiencia al 50 por ciento. Lo que aún falta, señala Franz-Josef Wodopia, es el apoyo de la clase política, es decir, la liberación de fondos de la Unión Europea.

Se espera aumento de precios de carbón importado

Mina Walsum, en Duisburg, cerrada en 2009.

Mina Walsum, en Duisburg, cerrada en 2009.

El carbón de importación, asegura Franz-Josef Wodopia, no siempre estará a disposición a precios convenientes: “Seguramente hemos llegado al límite. En Australia no habrá posibilidades de generar una cantidad tan grande de extracciones como hasta ahora. Y ya tampoco quedan países como Indonesia, que era poco conocido y ahora ya cumple un papel importante en el mercado global del carbón. Todavía quedan algunos yacimientos en África, pero allí no se realizan emprendimientos por motivos políticos”, aclara Wodopia.

Ya en los próximos diez años se espera, de acuerdo con el experto, un marcado aumento del precio del carbón importado. Además, los planes para una mina carbonífera de investigación, que exige, sobre todo, la ingeniería industrial que produce maquinarias para minería.

Los productores de maquinaria obtienen un 90 por ciento de sus ventas anuales de 4 mil millones de euros en el extranjero. Pero, para poder seguir siendo competitivos, necesitan un campo de prueba, es decir, una mina de carbón en Alemania, en donde poder experimentar con nuevas tecnologías y aparatos. Una mina de carbón de ese tipo incluso podría recibir fondos del fomento a la investigación. El debate acerca del abandono de la energía nuclear demuestra, por ende, que la industria minera del carbón no es una causa perdida.

Autor: Klaus Deuse/ Cristina Papaleo

Editor: Enrique López Magallón

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