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Economía

¿Dónde quedaron los autos eléctricos?

Un millón de autos eléctricos hasta 2020: esa es la meta del gobierno alemán. Los optimistas la consideran ambiciosa, pero alcanzable. Los pesimistas la califican de ilusoria.

Unos 970.000 autos eléctricos faltan actualmente en Alemania para alcanzar la cifra mágica de un millón de unidades que se estableció como meta para el 2020 en un plan elaborado por la esfera política, industrial y científica. Según un análisis de McKinsey, Alemania figura en el puesto número 11 en la lista de los autos eléctricos nuevos que se ponen en circulación, por debajo incluso de países más pequeños, como Portugal, Dinamarca y Noruega.

El problema no radica en la oferta, subraya Matthias Wissmann, presidente de la Asociación de la Industria Automotriz alemana: “De acuerdo con Mckinsey, tenemos incluso la mayor variedad: la industria automotriz tiene hoy en día 17 modelos en el mercado, y este año se sumarán otros 11”.

El factor financiero

29 modelos alemanes que, sin embargo, a juicio de los clientes tienen algo en común: son demasiado caros, sobre todo en vista de los bajos precios de los combustibles. Estudios indican que los compradores solo están dispuestos a gastar por un auto eléctrico entre 2.000 y 3.000 euros más que por uno convencional. Y eso no es suficiente. Por ejemplo, un Mercedes clase B, nuevo, se puede conseguir a partir de 27.000 euros. El modelo eléctrico cuesta 39.000 euros.

16.000 euros de diferencia hay entre el VW Up convencional y el eléctrico.

16.000 euros de diferencia hay entre el VW Up convencional y el eléctrico.

Pero ocurre que los costos solo bajarán cuando aumente el número de unidades y aquí es donde el perro se muerde la cola. A juicio de los fabricantes, ha llegado el momento de que actúen las autoridades políticas. Sin un estimulo financiero, no habrá avances. Dieter Zetsche, presidente del directorio de Daimler, puede imaginar diversas variantes de apoyo, desde alivios tributarios para los compradores hasta una ofensiva de adquisiciones del sector público. “Pienso que tenemos que decidirnos, si queremos avanzar en Alemania”, afirma. Y acota que, en las condiciones actuales, la meta del millón de autos eléctricos es “completamente irreal”.

Obligados a actuar

Pero el gobierno se resiste a aportar dinero. En lugar de eso, apuesta por otorgar a los conductores de autos eléctricos algunos privilegios. Por ejemplo, recientemente se presentó un proyecto de ley que les brindaría estacionamientos gratuitos y la posibilidad de utilizar carriles reservados a la locomoción colectiva.

El hecho es que ni la esfera política ni la industria automotriz pueden quedarse de brazos cruzados esperando a ver cómo se desarrolla la electromovilidad. Daimler, BMW, Volkswagen y sus pares están trabajando para reducir las emisiones de CO2 de sus flotas al tope máximo de 95 gramos por kilómetro, exigido por la Comisión Europea hasta el año 2020. Sólo lo lograrán si venden las unidades necesarias de vehículos eléctricos.

Pero también los políticos deben actuar. El sector automotriz es un factor económico demasiado importante en Alemania como para ser descuidado.

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