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Así es Alemania

¿Dónde están? Niños desaparecidos en Alemania

Johanna Hotmar tiene 13 años y desapareció hace más de tres semanas. Su pista se pierde en una estación de tren: la central de Düsseldorf. En Alemania, 1735 niños se encuentran como ella en paradero desconocido.

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Johanna Hotmar: desaparecida desde hace tres semanas.

Algunos padres preferirían encerrar a sus hijos en una burbuja de cristal para así asegurarse de que nunca les vaya a pasar nada malo. Sin embargo, el peligro siempre existe. Lars Bruhns lo sabe bien. La organización que dirige, Iniciativa Niños Desaparecidos, hace de intermediaria entre quienes buscan a sus hijos y quienes tienen la labor de encontrarlos, la policía.

Vermisstes Kind

En Alemania, 1735 niños permanecen desaparecidos.

“Lo primero que hay que hacer cuando se echa en falta al niño es preguntar a los vecinos, a los amigos, a los padres de los otros niños”, comenta Bruhns a DW-WORLD, “si no da resultado, hay que informar a la policía. Aunque no haya pasado mucho tiempo desde la desaparición. No hay que tener miedo de llamar a la policía. Los padres deben escucharse a sí mismos, y si tienen la sensación de que algo no va bien, entonces lo importante es actuar cuanto antes, y los agentes suelen ser comprensivos”.

Gran parte de las 100.000 denuncias que la policía alemana recibe al cabo del año acaban en un final feliz. “La mayoría de los niños y jóvenes que desaparecen se van de casa por motivos banales y regresan al poco tiempo”, aseguraba este fin de semana, durante la celebración del Día Internacional del Niño Desaparecido, una portavoz de la organización.

Y, sin embargo, 1735 menores están catalogados en Alemania como “desaparecidos de larga duración”. Una cifra relativamente alta, en comparación con la de los mayores de edad en paradero desconocido. “Los niños necesitan una protección especial porque no pueden defenderse por sí solos, como lo haría un adulto”, dice Bruhns.

Tecnología para encontrar a Johanna

Ein Fahndungsplakat zeigt die beiden vermissten Mädchen Julie Lejeune und Melissa Russo, die am 17. Aug. 1996 tot aufgefunden wurden

Julie Lejeune y Melissa Russo, de ocho años, murieron de hambre en un sótano.

El 15 de agosto de 1996, la policía belga liberó a Sabine Dardenne y a Laetitia Delhez del sótano en el que las había encerrado el pederasta Marc Dutroux. Sabine tenía 12 años cuando fue secuestrada, Laetitia 14. En aquel lugar, en el que ya antes habían muerto Melissa Russo y Julie Lejeune, ambas tomadas presas a los ocho años, y por el que pasaron las también asesinadas Eefje Lambrecks y An Marchal, de 19 y 17 años, Sabine tuvo que soportar más de dos meses de abusos y Laetitia seis días.

El llamado “caso Dutroux” conmocionó a toda Europa. “Nosotros nacimos en el año 1997 a partir de una agrupación local de protección del menor. En un programa de televisión pusimos en marcha la acción 'Ayudamos a Buscar', que estaba relacionada con todo lo sucedido en Bélgica con el caso Dutroux, y la idea era introducir en Alemania métodos de busca similares a los que se usan en Estados Unidos, como imprimir las fotos de los niños desaparecidos en los paquetes de leche y esas cosas”, cuenta Bruhns.

Prozess gegen Kinderschänder Marc Dutroux

El "caso Dutroux" conmocionó a toda Europa.

Entretanto, los paquetes de leche han sido superados. Hoy existen medios mucho más efectivos. Una vez que un niño se da por desaparecido, Bruhns y su equipo empiezan a actuar: “colgamos la noticia de la desaparición en nuestra página web, en un tiempo no superior a media hora podemos hacer que esa misma noticia aparezca en los monitores y los medios digitales de las estaciones de tren, en los metros, autobuses y los nudos de comunicación importantes, y además contamos con un servicio de colaboración ciudadana a través del teléfono móvil: quien quiera puede registrarse y recibir un sms cuando en su región se busca un niño.”

Una acción similar se está llevando a cabo ahora para encontrar a Johanna Hotmar. Johanna tiene 13 años y desapareció el pasado cinco de mayo. Ese mismo día se encontró su celular en la estación central de trenes de Düsseldorf, a más de 450 kilómetros de su localidad e origen, la ciudad norteña de Lübeck. Desde entonces, se le ha perdido la pista. “La niña no lleva ningún tipo de documento consigo, no tiene dinero, y su caso, teniendo en cuenta su edad, nos preocupa especialmente”, cuenta Bruhns.

Madeleine McCann y los desaparecidos más allá de las fronteras. ¡Siga leyendo!

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