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Salud

Día contra el ruido

Al 60 por ciento de los alemanes les molesta el ruido callejero. Al 30 por ciento, el ruido de los aviones. La contaminación acústica tiene consecuencias: estrés, problemas de sueño y de concentración.

Susurros

Susurrando secretos

Susurrando secretos

Es uno de los ruidos más tenues: los susurros llegan a marcar entre 30 y 40 decibeles. Pero eso ya es suficiente para perturbar el sueño.

Ruido de oficina

La concentración se vuelve difícil cuando hay ruido en la oficina. Una conversación sostenida a un metro de distancia alcanza unos 60 decibeles y nos impide concentrarnos en nuestra tarea. Quizás influya también la curiosidad por oír lo que se está diciendo…

Tráfico callejero

A unos 80 decibeles llega el ruido en una calle principal con mucho tráfico. Niveles similares pueden registrarse a veces en una sala de clases. O cuando se oye despegar un avión a unos 300 metros de distancia. Si una persona está expuesta a ese ruido permanentemente tiene mayor riesgo de sufrir problemas cardiovasculares.

Sierra eléctrica

Si una persona trabaja durante muchos años con taladros o sierras eléctricas, sin protegerse adecuadamente los oídos, puede sufrir daños auditivos. Para que eso ocurra, el nivel debe superar los 100 decibeles sostenidamente.

Vuvuzela

Las temibles vuvuzelas, en acción

Las temibles vuvuzelas, en acción

A más tardar desde el Mundial de Fútbol de Sudáfrica, todo el mundo conoce las cornetas con que los hinchas hacen temblar los estadios en ese país. Las atronadoras vuvuzelas alcanzan unos 120 decibeles. Feliz aquel al que no le tocan una directamente en el oído, porque puede ser una experiencia bastante dolorosa.

Avión despegando

Con 140 decibeles se puede sufrir daños auditivos en corto tiempo. Ese es el ruido que produce, por ejemplo, un avión al despegar, a unos 40 metros de distancia.

Disparo de rifle

A partir de los 130 decibeles se sobrepasa oficialmente el umbral de dolor del oído humano: ruidos tan fuertes dañan el oído y causan dolor. Un disparo de rifle llega a los 160 decibeles.

Chirridos

Cuando escuchamos el chirrido de un trozo de tiza en el pizarrón o de un tenedor en el plato, nos estremecemos. En el caso de ese tipo de ruidos, el problema no radica en el volumen, sino en la frecuencia. Si ésta sobrepasa los 5000 hercios, los asociamos con un alarido humano: una señal de alarma.

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