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Política

Cumbre de la OTAN en Bucarest: Afganistán y nuevos miembros

El miércoles se reúne la OTAN en Bucarest y ya retumban, ante los planes de ampliación, tambores de guerra. Al menos un debate parece finiquitado: EE UU no pedirá que Alemania estacione soldados en el sur de Afganistán.

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Bucarest se prepara para recibir a los jefes de Estado y de gobierno de la OTAN.

De repente, Georg W. Bush lo ha comprendido: su presión sobre Alemania para que el país envíe un contingente de soldados al sur de Afganistán sólo consigue poner en aprietos a la canciller, Angela Merkel.

Afghanistan Deutschland Bundeswehr in Kundus

Soldados alemanes en el norte de Afganistán.

“Quiero que nuestros aliados tomen las decisiones que puedan asumir. Quiero que la canciller Merkel viva bien con los resultados. En otras palabras, no quiero exigir a terceros Estados nada a lo que políticamente no puedan comprometerse”, dice el presidente estadounidense en una entrevista publicada hoy lunes por el diario alemán Die Welt. “No”, responde rotundo a la pregunta de si en Bucarest se pedirá a Alemania que destine soldados al sur.

Sobre la mesa sigue la amenaza canadiense de retirar sus tropas en caso de que no se produzcan relevos en la región meridional, la más peligrosa de Afganistán. Pero las palabras de Bush han servido para desplazar a los alemanes del centro de todas las recriminaciones. Lo que se prevé para la próxima cumbre de la OTAN es más bien un replanteamiento general de la estrategia afgana. Y si falta personal, los franceses se encuentran en plena racha de generosidad.

Si no es Berlín, será París

Bundeswehrs Quick Reaction Force beim Afghanistan Training im Bergen Training Camp.

Unidad de reacción rápida de la Bundeswehr para Afganistán.

Hace sólo unas semanas, cuando Bush clamaba por la falta de solidaridad germana, el presidente sonaba mucho menos amigable. “Para Bush, ésta es la última cumbre de la OTAN. Le interesa que el encuentro finalice con una postura unitaria y no con enfrentamiento”, declaró el político socialdemócrata Gernot Erler al periódico Berliner Zeitung.

Berlín prefiere percibir en la nueva postura de Bush un reconocimiento a la labor de su ejército en el norte de Afganistán, donde 3.200 soldados alemanes, de los 3.500 posibles, llevan a cabo tareas de pacificación y reconstrucción: es lo máximo que permite el dictamen aprobado por el Bundestag germano. “No tenemos porqué justificarnos”, asegura Erler.

Staatsbesuch Sarkozy in England mit Carla Bruni-Sarkozy

Nicolás Sarkozy y su esposa, Carla Bruni, de visita oficial en Londres.

Nicolás Sarkozy, en cambio, no necesita pedir permiso a su Parlamento para aumentar en mil los 1.600 soldados que Francia mantiene estacionados en el país asiático. Incluso recorre la patria gala cierta indignación porque el presidente anunció su decisión en la Cámara británica, mientras visitaba Londres la semana pasada, antes de que París supiera oficialmente nada del asunto.

Además de las tropas convencionales, que podrían destinarse tanto a la capital Kabul, junto al resto de los soldados franceses, como al este o al controvertido sur del país, Sarkozy ofrecerá a la Alianza un comando especial formado por entre 100 y 200 efectivos. Este paso completa la estrategia de acercamiento a la OTAN con la que el presidente galo espera recuperar para su país el carné de socio del selecto club. Y, aunque su adhesión es la que menos problemas plantea, Francia no es la única que quiere ser miembro.

El sufrimiento del aspirante

Frankreich Nato Verteidigungsminister Frankreich mit Condoleezza Rice

Herve Morin, ministro de Defensa francés, y Condoleezza Rice a finales de enero de 2008.

1966 eran otros tiempos. Entonces la “grande nation” exhalaba chovinismo. Francia quería independencia nuclear, y no necesitaba pertenecer a una organización en la que Estados Unidos llevase la voz cantante. De Gaulle retiró al país de la OTAN. 30 años después estaba claro que el momento de regresar había llegado. En aquella ocasión, Jaques Chirac, antecesor de Sarkozy, logró sólo una asociación a medias. Volver sí, pero con la cabeza alta. Ahora, el nuevo presidente está allanando el terreno para que Francia no sólo colabore, sino también decida en la OTAN.

Mazedonien Plakat in Skopje vor NATO-Gipfel

Conflicto por un nombre, con mucho más trasfondo, y más implicaciones.

Croacia, Macedonia y Albania aspiran a convertirse en Bucarest, apoyados por Estados Unidos, en miembros de pleno derecho de la Alianza. Pero la situación se presenta aquí algo más difícil. Lo que Bush describe en Die Welt como una “diferencia de opiniones sobre el nombre de un Estado”, los griegos no aceptan que la ex república yugoslava se designe a sí misma Macedonia, es para Grecia motivo suficiente para vetar el ingreso de este país en la OTAN. Y dicen los expertos que, sin Macedonia, también las otras candidaturas corren peligro.

Y de difícil, la asociación pasa a altamente conflictiva en el caso de Ucrania y Georgia. Estados Unidos apela no por el ingreso inmediato de ambos Estados, pero sí por abrir el proceso de negociaciones. “La admisión en la OTAN de las dos ex repúblicas soviéticas podría ocasionar cambios geopolíticos sustanciales en sentido negativo”, ha advertido ya el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov.

Russland Außenminister Sergej Lawrow

Serguei Lavrov, ministro de Exteriores ruso.

Con el trasfondo de los acuerdos para estacionar un sistema antimisiles estadounidense en Polonia y la República Checa, tema que también se tratará en Bucarest, Rusia se siente atacada en el centro mismo de su poder.

El viaje de Bush a Rumania ha hecho escala en Ucrania. Alemania y Francia, “países conservadores y cerrados a lo nuevo”, en opinión del presidente georgiano, se oponen sin embargo a tratar ahora el caso de las dos repúblicas.

“La política de las puertas abiertas en la OTAN sigue siendo importante, pero para Ucrania y Georgia no ha llegado aún el momento adecuado”, declaró un portavoz del gobierno alemán. “Creemos que iniciar ahora ese proceso supondría una carga excesiva para la Alianza”, dijo Merkel.

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