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Cuestión de fe

Cuestión de fe - El programa de la Iglesia

BRASIL AMA A JESÚS - El avance de la comunidad evangélica

Ver el video 26:02

Brasil es el país con el mayor número de católicos en todo el mundo: unos 120 millones de sus aproximadamente 200 millones de habitantes. Pero el país está viviendo una profunda transformación religiosa: día a día aumenta el número de evangélicos. Hace unos pocos años un 90 por ciento de la población era católica; ahora una cuarta parte de la población es evangélica, y ésta sigue en plena expansión. La mayoría pertenece al movimiento evangélico pentecostal. Jesús es su Salvador y creen en los milagros del Espíritu Santo. Entregan un 10 por ciento de sus ingresos a la Iglesia y defienden una ideología conservadora. Están conquistando poder en el ámbito social, en el político y en los medios de comunicación. Su objetivo es transformar la nación.

El líder evangélico, Silas Malafaia, de Río de Janeiro, pretende extender su influencia a todos los ámbitos de la vida del país. Su Iglesia, "Victoria en Cristo” vinculada a la Asamblea de Dios, cuenta con más de 50.000 miembros, muchos de ellos eran antes católicos. Organiza bautismos colectivos y eventos como la Marcha para Jesús, el mayor evento evangélico en Río de Janeiro. Participa activamente en política y suma adeptos como escritor, predicador en televisión y hombre de negocios. Es un líder evangélico carismático y, al mismo tiempo, controvertido.

En la periferia de Río de Janeiro muchas comunidades evangélicas son ya mayores que las católicas. Los nuevos evangélicos tienen a menudo orígenes humildes o pertenecen a la nueva clase media. Son millones de brasileños los que recientemente lograron salir de la pobreza, como la empleada de la limpieza Livia dos Santos, que encuentra en la Iglesia Pentecostal no sólo apoyo espiritual, sino también una base social. Es una misionera que, a través de este movimiento evangélico pretende ofrecer a sus conciudadanos una esperanza en su vida cotidiana, a menudo rodeada de violencia.

A pesar de las diferencias entre las numerosas iglesias pentecostales del país, a sus seguidores los une un mismo objetivo: su compromiso con Brasil a través de Jesús. Y con su vertiginoso crecimiento pretenden convertir la comunidad evangélica en la mayor de Brasil, por delante de la católica.