¿Cuánto poder político cabe en Internet? | Así es Alemania | DW | 17.11.2011
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Así es Alemania

¿Cuánto poder político cabe en Internet?

La relación entre política e Internet se vuelve cada vez más compleja. Un simposio internacional en Berlín recuerda que esta arma puede ser de doble filo.

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Las "revoluciones Facebook" han demostrado que la Red mueve la política. ¿Hasta dónde?

El año pasado, la vida política en Alemania estuvo marcada por sucesos relacionados con la Red. En Berlín, por ejemplo, el Partido Pirata –que aboga por protección de datos y libertad de información en Internet- logró entrar por primera vez en un Parlamento regional. Espectacular fue también la renuncia del entonces ministro alemán de Defensa, Karl Theodor zu Guttenberg: la comunidad de internautas había logrado probar que numerosos pasajes de su tesis doctoral eran plagios. Ahora, una comisión del Parlamento alemán.

Symbolbild Internet shopping download

En un simposio en Berlín se debatió en torno a cuánto podrá decidir el ciudadano del futuro desde su sofá

“Internet y sociedad digital”, tiene que investigar en qué medida la World Wide Web influye en la política y la sociedad; la neutralidad en la Red es un aspecto fundamental de la investigación. Teniendo en cuenta que en los países árabes, las llamadas revoluciones Facebook han demostrado de manera ejemplar su fuerza transformadora, la Red cobra mayor importancia y plantea cada vez más interrogantes.

Con el patrocinio del Ministerio alemán de Educación e Investigación, el Museo Alemán de la Técnica en Berlín convocó hace poco a un simposio internacional en el cual se debatió la nueva libertad en Internet. “El Internet como instrumento político” fue uno de los temas, en el cual el aspecto de las nuevas posibilidades de censura fue un aspecto relevante.

Jens Kubieziel

Jens Kubieziel, experto en informática

La censura tiene muchos rostros

Según Jens Kubieziel, experto en informática, desde un punto de vista global, la censura en Internet está ampliamente difundida. En Irán, por ejemplo, existe una refinada estructura que bloquea determinadas ofertas en la Red. En Kazajistán se falsifica la información transformando textos en mensajes electrónicos o en noticias. Y en China, así Kubieziel, existen figuras de policías que se colocan sobre el contenido de una determinada página, apelando a la conciencia del ciudadano.

Con todo, por otro lado, la censura es un factor económico. Christiane Kurz, portavoz del Club Chaos Computer, columnista y miembro de la comisión parlamentaria de investigación, afirma: “El software que se utiliza para censurar se produce en los países occidentales que se la venden a los países con déficit en la libertad de opinión”. Empresas como Websense y Nokia Siemens Networks están en la lista de los suministradores.

“Alemania debería regular las exportaciones de la tecnología utilizada para la censura”, exige Kurz, especialista en informática. En su opinión, para este tipo de software deberían utilizarse los mismos criterios de exportación que para la tecnología armamentista.

Peligros para el Internet libre

Escéptica es Kurz con respecto a las perspectivas políticas del Internet, sobre todo debido a tres cuestionamientos básicos: ¿Qué infuencia tendrán Google y Facebook en los procesos políticos? ¿Quién y con qué medios hará campaña en la Red? Y, ¿cómo diferenciar información de manipulación en Internet? Según Kurz es probable que haya cada vez más formas de democracia directa, referéndums y peticiones; no obstante, la especialista no ve con buenos ojos descuidar por ellas las tradiciones parlamentarias de la democracia indirecta. La rapidez de la Red, así Kurz, no debe poner en peligro la calidad de la reflexión política.

Sangre real, no virtual

Amira Yahyaoui, activista tunecina, también se encargó de rectificar ciertas imágenes erróneas de la llamada iRevolution. Si bien la web 2.0 fue un factor decisivo en el derrocamiento de su Gobierno, “en las calles de Túnez corrió sangre de verdad, no virtual”, afirma Yahyaoui, puntualizando que fueron problemas reales como el desempleo y la corrupción lo que inflamó el deseo de más democracia.

Stephan Urbach

Stephan Urbach, del Partido Pirata

Cliquear versus pensar

En el futuro, ¿qué podrá solucionar un actor político desde su sofá? Esta pregunta nutrió una viva discusión entre los 200 participantes en el simposio. Stephan Urbach, del Partido Pirata, puso un ejemplo positivo: él mismo, desde su sillón, se convirtió en ayudante de la Primavera Árabe. Cuando el régimen de Mubarak bloqueó el Internet, Urbach y algunos de sus compañeros lograron vía teléfono y módems analógicos conexiones alternativas para Egipto.

“¿Queremos ser en el futuro borregos que sólo cliquean o ciudadanos conscientes?”, así formuló Urbach la disyuntiva que plantea al ciudadano el desarrollo del Internet. En su opinión, para evitar la formación de élites, todo usuario debería entender la estructura del Internet y de un servidor; además todo usuario políticamente consciente deberá saber moderar foros y bloguear. Esto, así Urbach, es una cosa sustancialmente opuesta a la censura, que, además, siempre suele estatal.

Autor: Kay-Alexander Scholz/Mirra Banchón
Editor: José Ospina-Valencia

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