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Europa

Crisis financiera mundial: lo peor está aún por venir

Bancos en quiebra, acciones de salvamento, reuniones de crisis: un año después del brote de la crisis hipotecaria en Estados Unidos suenan las alarmas más alto que nunca. Bajo una gran presión, el gobierno estadounidense busca tranquilizantes para los mercados financieros. Los expertos también auguran nuevos sustos para la economía europea. "La crisis real está aún por venir", alertó hoy el experto bancario Martin Faust de la Frankfurt School of Finance.

Aunque los expertos no temen que haya bancos que se declaren insolventes en Europa, como le ocurrió a la entidad hipotecaria estadounidense Indymac, sí creen que la situación en Estados Unidos dejará huella en el ciclo económico del viejo continente. "Es muy difícil decir si Europa se puede desenganchar", dijo Faust.

El catedrático Dirk Schiereck espera cambios radicales y masivos en el panorama bancario europeo. Serían posibles las fusiones de entidades financieras para afrontar conjuntamente las pérdidas, aventuró a su vez el analista de la European Business School (EBS) en Oestrich Winkel, Alemania. "Ahora más que antes, las oficinas de los cárteles deberían poder darle el visto bueno sin más", opinó Schiereck.

Para el gobierno de Estados Unidos, el sueño americano de una vivienda propia, alimentado por él mismo, se convirtió en una pesadilla. Por ello se ve en apuros para salvar a las mayores entidades hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, sacudidas por la crisis.

En la hora de la necesidad, el Washington debe intervenir, pero no ya podrá ayudar si la situación sigue empeorando. El secretario del Tesoro, Henry Paulson, repele tenazmente los rumores sobre una estatalización quizás necesaria. La razón: el Estado no podría permitírselo, según estimaciones de expertos, a la vista de sus deudas.

Paulson simplemente puso el lazo a un paquete de ayudas por valor de miles de millones para Fannie Mae y Freddie Mac. Incluso los expertos desconocen si esa cantidad es suficiente para los gigantes tambaleantes, que financian más de la mitad de las hipotecas de Estados Unidos.

"Quien quiere apagar un incendio, debería traer suficiente agua", dijo una vez un antiguo consejero del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernake. Schiereck no cree que estas dos entidades financieras entren en bancarrota en vista de su importancia. "No pueden declararse insolventes", declaró.

Críticos al gobierno se quejan de un pecado original con graves consecuencias. Acciones de rescate como la realizada para Fannie Mae y Freddie Mac, así como para el banco de inversiones Bear Stearns, ya vendido a través de un crédito de la Reserva Federal a principios de año, despertaron en los inversores la sed de más ayudas estatales a empresas que fracasaron en bolsa. "No puede ser que las ganancias se privaticen y la bancarrota se socialice", critica el experto bancario Gerke.

Tras el hundimiento de Indymac el viernes, todo son preocupaciones para el sector bancario, que ve cómo la lista de bancos en situación precaria aumenta cada vez más. Las estimaciones hablan de 90 a 150 entidades en peligro entre los 7.500 bancos del país. Según la opinión de Faust, más bancos estadounidenses podrían entrar en quiebra, pero no cree, sin embargo, que esto se produzca en Europa. La crisis hipotecaria es un "problema estadounidense", añadió Faust, quien también dijo que "es asombroso lo ingenuos que pueden ser los mercados del capital".

Estados Unidos experimentó por última vez a finales de los años 80 y a principios de los 90 un éxodo en masa en el sector bancario. Durante la crisis más grave de este sector desde la Gran Depresión cerraron más de 1.000 entidades de crédito y cajas de ahorro y depararon con ello miles de millones de pérdidas al Estado. Los defensores de una economía de mercado estricta hablan de una limpieza necesaria en los Estados Unidos. Pero, ¿y si es peor el remedio que la enfermedad? Incluso el gurú estadounidense de la bolsa Jim Cramer ya no creía realmente en los poderes de la automedicación: "Wall Street siempre fue algo así como un avión propulsado por cuatro motores y que podía seguir volando aun fallando un motor. Ahora todos los propulsores han dejado de funcionar a la vez".