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Europa

Crece el populismo de derecha en el sureste de Europa

El populismo y el nacionalismo ofrecen recetas simples pero peligrosas y complican el panorama al ganar votos en tiempos de crisis económica. Encuestas recientes en todo el sur europeo demuestran esta tendencia.

Manifestación del partido de extrema derecha húngaro Jobbik.

Manifestación del partido de extrema derecha húngaro Jobbik.


El nuevo presidente electo de Serbia era conocido en ese país como representante del ala extrema de la oposición y antieuropeísta. Pero luego de su elección, Tomislav Nicolic prometió llevar a Serbia por la senda de la integración europea. El escritor y periodista Sasa Ilic, de Belgrado, duda sin embargo de la credibilidad del presidente y dice que la política de Nikolic será una expresión de sus convicciones personales.

“Fue miembro de la guardia voluntaria de Vojislav Seseli y tomó parte en la guerra en Croacia, además de haber expresado su apoyo a Ratko Mladic y estar a favor de una gran Serbia”, señaló el periodista serbio durante la conferencia “Nacionalismo y Populismo en el sureste de Europa”, llevada a cabo en la ciudad de Tutzing, cerca de Múnich.

Apoyo masivo en Facebook a partidos de extrema derecha

Gabor Vona, líder del partido de extrema derecha húngaro Jobbik.

Gabor Vona, líder del partido de extrema derecha húngaro Jobbik.

Sasa Illic criticó también al expresidente serbio proeuropeo Boris Tadic, quien no accedió a hacer concesiones en lo concerniente a Kosovo, cuya independencia aún no ha sido reconocida por ese país. Con esa posición, Tadic siempre logró mantener viva la llama nacionalista y los intelectuales del país hace tiempo que vienen alertando acerca de una política que podría provocar a un giro hacia la derecha en la población serbia, subrayó Illic. Como editor de la revista de cultura “Beton”, él es parte de una pequeña minoría de serbios que aceptan la independencia de Kosovo y se comprometen a trabajar por un mayor entendimiento entre ambos países.

La retórica de los movimientos nacionalistas populares en el sureste europeo está tomando dimensiones de fanatismo. La Alianza Roja y Negra de Albania (Aleanca Kuq e Zi) pide que se le otorgue pasaporte albanés a toda persona que sea albanesa por su origen étnico, incluyendo a ciudadanos de los países vecinos de Kosovo, Macedonia, Serbia y Montenegro. El movimiento Autodeterminación (Vetevendosia) plantea demandas similares y está, además, representado en el Parlamento.

Ambas agrupaciones gozan de gran apoyo entre los jóvenes albaneses, en parte gracias al uso efectivo que le dan a las redes sociales, según Stephanie Schwander-Sievers, de la Roehampton University, de Londres. “El nacionalismo tiene una imagen joven, moderna y sexy, y la publicidad al respecto es cada vez más agresiva”, dijo la experta. La Alianza Roja y Negra de Albania conquistó a cerca de 80.000 fans en Facebook en pocos meses. El Partido Socialista, el mayor partido de oposición del país, tiene apenas 29.000 seguidores.

El ascenso del partido de derecha Jobbik en Hungría es otro factor que ilustra la importancia de la red para los movimientos políticos extremos de la región. “El partido se ha estabilizado en los medios enfocándose en el tema de los delitos cometidos por la etnia romaní”, explicó Aron Buzogany, de la Universidad de Espira, remarcando que Jobbik utiliza a su favor los prejuicios al respecto existentes hace mucho tiempo en la sociedad húngara. Durante los últimos dos años, ese partido ha sido parte de la coalición de Gobierno de Hungría.

Los medios, casi impotentes

Disturbios en Atenas.

Disturbios en Atenas.

El nacionalismo popular de Jobbik es similar al de los otros movimientos populistas de la región. La experta en cultura musulmana Armina Omerika, de la Universidad de Bochum, sostuvo que esa tendencia incluso ha llegado a los neofundamentalistas "Musulmanes de Bosnia-Herzegovina". Mientras que los salafistas radicales de ese país acostumbraban a predicar el islamismo universalista, éstos entretanto se han transformado en una corriente étnico-nacionalista. “Quien antes fuera su enemigo, el Gran Muftí Mustafá Ceric, es aclamado hoy como una de las grandes figuras del país”, dijo la investigadora.

A menudo, los medios demuestran ser impotentes ante la retórica nacionalista. Es evidente que aún no han encontrado la manera de enfrentar a partidos de extrema derecha como el Golden Dawn, de Grecia, acotó Elena Panagiotidis, del periódico Neue Züricher Zeitung. “Se los invita frecuentemente a los noticieros matutinos y vespertinos, y se tiene la impresión de que no fueron los moderadores quienes dieron la pauta en el programa, sino los representantes del Golden Dawn”, añade Panagiotidis.

Jobbik, la Alianza Roja y Negra y Golden Dawn tienen todos algo en común, de acuerdo con el análisis del politólogo austríaco Werner Bauer: se enfocan en la identidad nacional, pintándola como si estuviera constituida por un grupo homogéneo de ciudadanos de un país con ciertos atributos morales, en contraposición con una élite corrupta.

Tampoco Alemania está a salvo del populismo

Los partidos del ala de extrema derecha están afectando al espectro político en toda su amplitud, señaló Heinz-Jürgen Axt, de la Universidad de Duisburgo-Essen. “Cuanto mayor es la influencia de los partidos extremos, mayor es la tentación para los partidos establecidos de intentar pescar votos en sus aguas”, dijo Axt. Durante las recientes elecciones francesas se pudo observar cómo el líder conservador Nicolas Sarkozy se apropió de algunos lemas programáticos de Jean-Marie Le Pen para ganar electores. Heinz-Jürgen Axt advierte contra campañas políticas como esa: “la clase política debe ofrecer soluciones, no promesas irreales”, enfatizó.

En tanto el electorado pase por una situación de bienestar económico, los sentimientos nacionalistas no salen a la superficie. Pero tan pronto como se percibe el peligro de una nueva crisis económica, erupciona con fuerza.

A la vista de la actual crisis de la eurozona, eso es algo que también podría suceder en Alemania, advirtió el experto. “Los políticos alemanes tienen que explicar a la gente por qué es tan importante en esta situación que Grecia, Portugal, España e Italia reciban ayuda económica”, dijo. Y añadió que es necesario que Berlín actúe de manera transparente para evitar que la eurocrisis sea explotada por movimientos populistas de derecha.

Autora: Anila Shuka/ Cristina Papaleo
Editora: Emilia Rojas

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