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Alemania

Crece debate sobre prolongación y demolición de plantas nucleares

Mientras el Gobierno de Merkel decide alargar la vida de las plantas atómicas, Alemania tiene el problema de cómo desmantelar las caducas. En Berlín tuvo lugar una masiva protesta contra la prorrogación de sus licencias.

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Trabajos de desmontaje en la central de Mülheim-Kärlich.

Bajo el lema "Acabemos ahora con la energía atómica!", decenas de miles de personas tomaron este sábado (18.09.2010) las calles del centro de la capital alemana en protesta por los planes del gobierno de Angela Merkel de prolongar la vida de las 17 centrales nucleares del país por un promedio de 12 años.

Los partidos de la oposición y las organizaciones ecologistas han prometido un "otoño caliente" si el ejecutivo no renuncia a sus planes. Exigen mantener el cese progresivo de las centrales atómicas acordado por el gobierno del socialdemócrata Gerhard Schröder en 2001 y el desmantelamiento de los reactores. Un proceso caro y laborioso.

Protestas y derroche de dinero en construcción de plantas nucleares

NO FLASH Proteste Atomkraft Laufzeitverlängerung September 2010

Manifestación este sábado en Berlín contra la decisión del Gobierno de extender funcionamiento de plantas nucleares.

La central nuclear de Mülheim-Kärlich apenas estuvo en funcionamiento 13 meses. Su desaparición, sin embargo, durará casi 20 años. El reactor se conectó a la red en 1987. Un año más tarde, las disputas legales alrededor del procedimiento de autorización para su puesta en funcionamiento paralizaron la central. Y es que el reactor se encuentra ubicado en una región con riesgo de sufrir terremotos. Finalmente, la compañía encargada de su explotación decidió paralizar la actividad. Desde el año 2004, Walter Hackel desmantela la instalación pieza a pieza.

Hackel es ingeniero y director de la planta. En la administración del cierre y en el desmantelamiento trabajan alrededor de 250 personas. "Se trata de un proceso que va de dentro hacia fuera", explica Hackel. "Se empieza con los sistemas de la central nuclear. Es decir, conducciones, cableado, bombas, máquinas. Todo ello es desmontado, dividido en piezas, limpiado -lo que llamamos descontaminación- y enviado al desguace".

Máquina a presión contra la contaminación

El material contaminado se compone, en gran parte, de partículas de suciedad, óxido y restos de pintura. "Todo ello lo limpiamos, principalmente, con un aparato de limpieza a presión de lo más normal. Con una máquina Kärcher como la que uno puede adquirir en una tienda. La suciedad disuelta, la radioactividad disuelta, se queda en el agua", explica Hackel. La parte metálica queda limpia y puede ser utilizada de nuevo. Por otra parte, el agua contaminada se evapora. Al final del proceso, tenemos agua limpia por un lado y un concentrado contaminado por el otro.

Luftaufnahme des Kernkraftwerk Mülheim-Kärlich Flash-Galerie

Central de Mülheim-Kärlich: 13 meses en servicio y casi 20 años de desmontaje.

A Hackel, sin embargo, aún le espera el reto más importante: las denominadas vasijas de presión de los reactores, con sus centenares de toneladas de peso, deben ser desmontadas bajo el agua en el interior de la central y, posteriormente, embaladas. Un proceso que aún no tiene fecha para ser completado. Antes, habrá que resolver la cuestión del cementerio nuclear.

"Un trabajo de lo más normal para un ingeniero"

Hackel calcula que el desmantelamiento de la central atómica supondrá unas 3.000 toneladas de residuos tan contaminados que necesitarán ser almacenados en un cementerio nuclear. Sin embargo, tal cementerio no existe. El previsto pozo Konrad, en Salzgitter, no entrará en funcionamiento antes del año 2014. Sólo entonces, Hackel podrá desmontar el reactor de Mülheim-Kärlich y llevar sus componentes a la antigua mina de hierro. Mientras tanto, los residuos nucleares generados siguen siendo tratados, es decir, reducidos y embalados. Y almacenados de forma provisional en Gorleben, Ahaus y Hanau.

Para Hackel, el desmantelamiento de una central nuclear es "un trabajo de lo más normal para un ingeniero". El equipo de desmontaje tiene "bajo control" la cuestión de la radioactividad. "El equipo está capacitado, la instalación está diseñada para ello y actuamos con la prudencia necesaria", explica. El desmantelamiento de Mülheim-Kärlich costará 700 millones de euros, que pagará la compañía energética RWE tras tan sólo 13 meses de funcionamiento.

"No nos permiten mirar"

Kernkraftwerk Mülheim-Kärlich - Demontage

Pieza a pieza: un laborioso proceso.

Pero para los grupos contrarios a la energía nuclear, el desmantelamiento de un reactor no es, en absoluto, un trabajo normal. Un proceso, además, que la mayoría de las veces sólo pueden observar desde la lejanía. "No nos dejan mirar", explica Raimund Kamm, del "Forum juntos contra los almacenes provisionales y por una política energética responsable", con sede en Holzheim, en las cercanías de Augsburgo. En las inmediaciones de la población bávara se asienta la central atómica de Grundremmingen. Kamm apunta que "el 99,9% de la radioactividad se encuentra en los elementos combustibles". Elementos que, en realidad, se retiran de la instalación antes de su desmantelamiento y que, por este motivo, a menudo no se incluyen en el cómputo de los residuos. Sin embargo, hasta hoy no existe en todo el mundo cementerio nuclear alguno para esta basura radioactiva.

Karin Wurzbacher, del Instituto de Ecología de Múnich, observa otro problema adicional: el material que surge del desmantelamiento de una central nuclear no debería reutilizarse. Hasta ahora, por ejemplo, los escombros se emplean para construir carreteras cuando los niveles de contaminación no superan un determinado valor. "El límite, sin embargo, es demasiado elevado", explica Wurzbacher.

Un prado verde como objetivo

No todas las centrales nucleares pueden ser desmanteladas directamente tras su paralización. Por ejemplo, el reactor de alta temperatura de Hamm-Uentrop, en Westfalia, inactivo desde 1997, no comenzará a ser desmontado antes de 2030. Será entonces cuando la radioactividad en el interior de la instalación se haya extinguido.

Atomkraftwerk Hamm-Uentrop

Un largo proceso: el reactor de Hamm-Uentrop, inactivo desde 1997, comenzará a ser desmontado en 2030.

El objetivo de Walter Hackel es que el lugar de la central nuclear de Mülheim-Kärlich lo ocupe un prado verde. Un prado que crecerá allí donde todavía hoy se elevan la torre de refrigeración y el reactor. En Alemania, algo así tan sólo se ha producido en tres ocasiones: en el reactor experimental de Großwelzheim, cerca de Aschaffenburg, y en Niederaichbach, en Landshut. En el antiguo emplazamiento del reactor experimental de Kahl, Walter Hackel tiene previsto sembrar césped dentro de unas semanas. Allí también ha dirigido el desmantelamiento de la central. Tres instalaciones, sin embargo, mucho más pequeñas que la de Mülheim-Kärlich. Pese a ello, su desmontaje ha durado más de 20 años.

Para Mülheim-Kärlich, Hackel, en cambio, es optimista. Él calcula que la hierba podría crecer allí a partir de 2020.

Autor: Christian Siepmann / Emili Vinagre
Editor: José Ospina-Valencia