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América Latina

Comentario: Un pequeño paso en la dirección correcta

Fue la quinta cumbre entre la Unión Europea y América Latina. Se formularon metas importantes pero no nuevas. Sólo un pequeño paso en la dirección correcta.

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La lucha contra la pobreza, más oportunidades económicas para amplios sectores de la sociedad, protección ecológica, protección de las selvas. Los jefes de Estado y de Gobierno de Europa y América Latina acordaron éstas y otras metas en la Cumbre de Lima. Nuevamente debe agregarse, pues son las mismas metas, con variantes y agregados, a las pactadas desde la primera cumbre de 1999. El que haya esperado medidas concretas quedó decepcionado. ¿Pero pueden esperarse medidas concretas?

Probablemente no. Los intereses de ambos continentes son demasiado distintos y la confrontación entre los Gobiernos latinoamericanos es demasiado grande. El exhibicionismo del populista Hugo Chávez de Venezuela y otros autoproclamados tribunos, son reflejo de la gran brecha existente en América Latina. Aquí impera la lucha de ricos contra pobres, de derecha contra izquierda. Se inculpan mutuamente de impulsar el enfrentamiento armado o de codicia. ¿Cooperación e integración siguiendo el ejemplo europeo? Error. Con excepciones, las estructuras estatales son débiles. Los gobiernos no logran reaccionar con la celeridad necesaria al desarrollo social y económico.

Brasil, México o Chile han desarrollado individualmente relaciones fuertes con la Unión Europea. Pero en grupo no lo logran, aún cuando sea en conveniencia de América Latina representar y defender sus intereses en bloque, lo que tendría mucho más efecto a nivel internacional.

La Unión Europea busca un socio para superar problemas globales como el cambio ecológico, y resolver cuestiones energéticas y comerciales. Ambas regiones tienen relaciones centenarias, raíces conjuntas, idiomas comunes. Podrían ser socios naturales, pero los europeos deben esforzarse porque los chinos y los indios no se les adelanten en la lucha por materias primas, influencia y mercados.

La Cumbre en Lima fue sólo un pequeño paso en la dirección correcta. ¿Y cuál es el beneficio para los habitantes de América Latina, de los cuales casi 50 millones viven en la pobreza absoluta, a pesar del constante crecimiento económico? A corto plazo ninguno. Este tipo de encuentros sólo ayuda a despertar lentamente la conciencia entre los Gobiernos participantes, todos ellos democráticamente elegidos, de que la cooperación facilita la solución de los problemas.

Bernd Riegert

Decepcionante resultó para los latinoamericanos el hecho de que Europa, a pesar de muchas promesas, no haya participado más que con 15 de sus 27 jefes de Estado y Gobierno. Los pesos pesados como el presidente francés, Nicolás Sarkozy, o el primer Ministro británico, Gordon Brown, faltaron, lo que hace que la Unión Europea parezca no ser digna de crédito, después de haber subrayado hasta el cansancio que no quiere seguir descuidando a América Latina.