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Deportes

Comentario: ¡Por Tutatis!

Hay varios indicios de que el Bayern Múnich será nuevamente campeón esta temporada. Pero nuestro redactor Stefan Nestler no quiere aburrirse y recomienda seguir el ejemplo de Asterix.

El éxito mundial de los cómics de Asterix se basa en un principio muy simple: todo el mundo se alegra cuando un supuesto chico le gana al grande. ¡Por Tutatis! Basta un grito para que los poderosos romanos huyan de los galos. Algo así desearíamos que ocurriera en la Bundesliga. El Bayern Múnich quiere ganar el campeonato alemán por cuarta vez consecutiva. Sería otro récord de los campeones. Pero, viendo las cosas objetivamente, se requeriría un pequeño milagro para que el propósito de los bávaros se truncara. O una poción mágica. En el fútbol, esta se llama motivación.

La Copa Alemana da el ejemplo: los equipos de las ligas inferiores se superan a sí mismos, porque quieren a toda costa lograr algo sensacional y expulsar del torneo a los grandes favoritos de la Bundesliga. Es una mentalidad que muchos clubes de la división superior parecen haber perdido cuando les toca batirse con el Bayern. Hubo épocas en las que no solo los hinchas, sino también los jugadores de otros equipos, esperaban con impaciencia el momento de jugar contra los bávaros. Era tanta la expectación que a veces perdían la concentración en partidos contra rivales aparentemente más fáciles de derrotar. Ganarle al Bayern era un desafío por el que valía la pena luchar.

Temor a los bávaros

Stefan Nestler

Stefan Nestler

Desgraciadamente esto ha cambiado. En la temporada pasada, muchos rivales del Bayern se rindieron casi sin haber luchado y le regalaron los puntos, con la idea de reservar sus propias fuerzas para partidos contra adversarios de su mismo nivel. Dieter Hecking, entrenador del subcampeón Wolfsburgo, llamó la atención sobre una interesante estadística: si solo se toma en cuenta los duelos librados entre sí por los seis equipos más exitosos de la temporada, el Wolfsburgo habría sido campeón y el Bayern habría quedado en sexto lugar. Los muniqueses obtuvieron el título porque ganaron 22 de los 24 partidos jugados con equipos que no figuran entre los “top 6”. Dicho en otros términos: muchos de los equipos más débiles no solo le tuvieron respeto a los bávaros, sino también miedo, desde antes de que el árbitro diera el pitazo inicial. La carrera por el título se convirtió en un “one team show”. No se planteaba ya la pregunta de si el equipo de Pep Guardiola definiría anticipadamente su triunfo, sino la de cuán prematura sería esa definición.

Esa situación tan aburrida debe terminar. La receta sería que los equipos más destacados, como Wolfsburgo, Mönchengladbach, Leverkusen o también Dortmund, movilicen sus fuerzas, y los demás enfrenten al Bayern con la consigna: ¡Por Tutatis! A veces, en el fútbol también se puede tener éxito con medios simples.

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