Colombia construye una leyenda | Los campeones mundiales | DW | 28.06.2014
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Los campeones mundiales

Colombia construye una leyenda

Una clara victoria 2-0 sobre Uruguay, y el brillante partido de un nuevo ídolo del fútbol internacional, James Rodríguez, le dieron a Colombia el paso a los cuartos de final del Mundial de Brasil 2014.

Los colombianos nunca habían llegado tan lejos en un Mundial, pero es que su selección nacional tampoco había tenido nunca antes a un jugador como James Rodríguez: talentoso, disciplinado atrevido, creativo, y, ante todo, de una impresionante serenidad.

En un país acostumbrado a venerar el talento del legendario Carlos “El Pibe” Valderrama ha surgido una nueva estrella que le iguala en vistosidad y elegancia, pero que ya le ha superado en materia de logros con el equipo nacional. James Rodríguez convirtió los goles que colocan a Colombia en los cuartos de final para enfrentar al anfitrión del Mundial, Brasil.

Mejor que Messi y Neymar

Además, el joven futbolista de 23 años que milita en las filas del AS Monaco, es actualmente el objeto más codiciado del balompié internacional. Y con razón: el mejor futbolista del mundo del 2013, Cristiano Ronaldo, se despidió de Brasil sin dejar huella, y las otras dos grandes superestrellas del torneo, el argentino Lionel Messi y el brasileño Neymar, han sido superados por el colombiano.

James Rodríguez no solo desempeña en su equipo nacional un papel tan importante como el de Messi o Neymar, sino que ha convertido más goles que los dos. Con cinco anotaciones, el colombiano lidera la clasificación de artilleros en Brasil 2014, y en cuatro partidos disputados en el Mundial ha sido tres veces escogido como el mejor jugador en la cancha. Ello lo catapulta automáticamente como el principal candidato al galardón como revelación del evento.

En ningún momento Uruguay logró dominar el partido.

En ningún momento Uruguay logró dominar el partido.

“Yo estoy muy feliz de estar haciendo historia, pero no soy solo yo, es todo el equipo que lo está haciendo bien. ¡Vamos Colombia!”. Rodríguez celebró de esta forma al término del partido el triunfo de su equipo. Los colombianos dominaron y controlaron a su antojo con excepción de los últimos 20 minutos, cuando los uruguayos apresurados por la desesperación invirtieron más en el ataque, obligando al rival a esforzarse en la defensa.

Goles de entrenador

En la cancha brillaron Rodríguez, y en la fase de cierre del partido el arquero David Ospina quien con un par de atajadas espectaculares conservó mantener el resultado 2-0 a favor de su equipo, pero el triunfo lo construyó el entrenador José Pekerman.

El argentino en el banco de Colombia no solo ha conseguido llenar de confianza a los jugadores, convenciéndolos de que sus posibilidades de llegar lejos en el Mundial de Brasil son reales, sino que además les ha enseñado los mecanismos para lograrlo.

Los dos goles colombianos son el fruto de jugadas estudiadas y largamente practicadas. Ciertamente se necesita de la genialidad de los jugadores para transformarlas en goles, y resultados, pero el diseño es todo de Pekerman. En el primer gol Rodríguez espera el rebote del balón dividido allí donde se lo indicó el entrenador: entre las líneas de defensa y mediocampo de los uruguayos. Desde esa posición el número 10 colombiano recibe con elegancia, se gira, y anota uno de los mejores tantos que se han visto hasta ahora en el Mundial.

El segundo gol es otra jugada de tablero: centro al segundo palo, donde el receptor llega a espaldas de la defensa rival y en vez de cabecear directamente al arco, como se espera, desubica a toda la defensa sirviendo al compañero que llega. Juan Cuadrado y James Rodríguez la ejecutaron a la perfección.

Faltó el “alma”

Uruguay, sin su máxima estrella Luis Suárez, suspendido por haber mordido al italiano Giorgio Chiellini, lució herida, y sin “alma”. El delantero Diego Forlan, el jugador con más partidos jugados con la selección uruguaya, fue el encargado de suplirlo, pero no logró llenar el vacío, pese a que lo intentó, no solo como delantero, sino también como el responsable de provocar a los rivales, para vulnerar su concentración, como hizo con el colombiano Mario Yepes.

Para la selección de Uruguay no fue suficiente haber colgado el uniforme de Luis Suárez en el vestuario para sentir su presencia, ella faltó en la cancha para intimidar a una Colombia que en todo momento fue superior porque se paró bien, aprovechó las oportunidades, anotó los goles y controló el partido. Los colombianos celebran su paso a los cuartos de final del Mundial, un sueño hecho realidad mientras Uruguay, que sin Suárez en la cancha únicamente ha ganado uno de sus últimos ocho partidos, se despide de Brasil 2014, después de haber ocupado la cuarta posición en Sudáfrica 2010.

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