Chipre pone sus bancos en liquidación | Economía | DW | 23.09.2013
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Economía

Chipre pone sus bancos en liquidación

Muchos de los acreedores y grandes ahorristas que perdieron su dinero durante el rescate bancario de Chipre se convirtieron en dueños de participaciones. Sobre todo los rusos salen ganando.

Limassol es una ciudad portuaria y la segunda mayor metrópoli chipriota. Situada en la bahía de Akrotiri, es un imán de turistas y también el centro financiero de Chipre. “Chipre es muy benévolo con los inversores de todo el mundo que depositan aquí su dinero”, dice Michael Sobolev, un asesor ruso de finanzas de esa ciudad.

La hiperinflación, el aumento en los impuestos y un sistema jurídico inseguro en la Rusia de los 90 hizo que muchos rusos invirtieran su capital allí. Hoy conforman el grupo más fuerte de inversores de la isla, no solo por las condiciones ventajosas que ofrece, “sino también por considerarlo un trampolín hacia los mercados de África, Europa y Asia”, dice Sobolev.

El otro camino

El 25 de junio de 2012, Chipre solicitó ayuda financiera. Ya en ese momento, los dos bancos más importantes del país estaban peligrosamente subfinanciados. La ayuda llegó poco más de un año después, con un total de 10.000 millones de euros en tramos que se le pagarían de 2013 a 2016. Los donantes, es decir, la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, esperan a cambio que Chipre lleve a cabo, además de las ya conocidas medidas de austeridad para paliar su déficit presupuestario, como recortar puestos de trabajo y gastos estatales y aumentar impuestos a empresas, también otras medidas poco usuales. Entre ellas: permitir la participación de acreedores en el rescate del Bank of Cyprus –un llamado “bail in”- y el saneamiento del Laiki Bank, el segundo banco chipriota.

Yate con bandera rusa en Limassol.

Yate con bandera rusa en Limassol.

Es decir, que se trata de aquellos bancos que pasaron por el test de estrés del Organismo Europeo de Supervisión Bancaria en 2011. En la UE no había una base legal para dicha medida. Actualmente, la Comisión de la UE, su Parlamento y los Estados miembros debaten un marco jurídico para un bail in en la Unión Europea que probablemente entre en vigor en 2018. Durante el bail in, muchos ahorristas y acreedores chipriotas perdieron su dinero, sobre todo los rusos. Pero de los presuntos perdedores podrían surgir ahora nuevos y grandes ganadores.

¿Ironía del destino?

“Cuando se decidió que el Banco de Chipre iba a ser rescatado a través de un bail in, ya era evidente que quienes perdieron sus ahorros iban a ser compensados con acciones, algo usual en ese procedimiento”, explica Sofronis Clerides, economista y docente de la Universidad de Chipre. “La decisión para llevar adelante un bail in era muy extraña, ya que el motivo era, en realidad, lograr la participación de los grandes capitales rusos en el mismo, y no que participaran en él los contribuyentes. Pero el resultado es que los mismos oligarcas rusos son ahora accionistas del banco. ¡Qué ironía! Me pregunto si quienes abogaron por el bail in lo planearon así desde un principio. Era algo que se venía venir”, dice Clerides.

Casi un 50 por ciento de los capitales de grandes inversores en el Banco de Chipre fue convertido en acciones, y el resto está sometido a otros controles de capital. Entre un 50 y un 60 por ciento del total de las acciones del Banco de Chipre están, de acuerdo con los medios, en manos rusas. Seis de los 16 miembros del nuevo directorio del banco son rusos, entre ellos, Vladimar Strzalkovsky, ex presidente de la compañía metalúrgica Norilsk Nickel, y ex colega de la KGB de Vladimir Putin. “Ustedes (la troika, N. de la R.) quisieron echar a los rusos, pero al final dejaron nuestro banco más importante en sus manos”, citó el New York Times al presidente chipriota, Nikos Anastasiades.

Sin embargo, con la elección del nuevo directorio del Bank of Cyprus, los expertos esperan que esa institución se normalice y vuelva a su rutina financiera, con o sin rusos. Clerides, por su parte, confía en que Chipre va por buen camino, ya que se impulsaron reformas y se concretaron medidas de ahorro. En cuanto a las reacciones de los chipriotas, Sofronis Clerides asegura que “la gente en Chipre perdió mucho más que en Grecia. Perdieron su capital, los ahorros de toda una vida y el producto de años de trabajo. Pero no salen a protestar como los griegos. Se toman las cosas con más tranquilidad, lo que propicia que se puedan llevar a cabo reformas de suma importancia para el Estado chipriota.”

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