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Política

China también necesita a Occidente

Tal como le ocurrió a George W. Bush en Bagdad el año pasado, Wen Jiabao casi fue alcanzado por un zapatazo en Cambridge, en la última jornada de su gira por Europa. Pero el incidente no pasó a mayores.

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Wen Jiabao y Gordon Brwon, en conferencia de prensa, en Londres.

El zapatazo que un activista de derechos humanos le lanzó este lunes al primer ministro chino, Wen Jiabao, puede haber trastocado la tradicional atmósfera de Cambridge, pero no la armonía general en que se ha desarrollado esta visita del gobernante de Pekín a Europa. Cierto es que el dirigente asiático no incluyó en su gira a Francia, dando la impresión de que aún no perdona a Sarkozy por haber agendado un encuentro con el Dalai Lama en la misma época en que debía realizarse un encuentro entre la UE y China, que finalmente no se llevó a cabo. Pero las tensiones con Alemania a todas luces han quedado atrás y también en Bruselas, Madrid y Londres no han sido las diferencias sino las coincidencias las que se han puesto de relieve. Coincidencias que atañen al tema en que se centran las inquietudes internacionales de la actualidad: la crisis económica y financiera.


No al proteccionismo


En las distintas etapas de su gira europea, Wen Jiabao ha repetido el mismo mensaje: los agobios del presente no deben llevar a una recaída en el proteccionismo. “La crisis financiera es global; ningún país es inmune a ella ni podrá batírselas solo con sus problemas”, indicó el gobernante pekinés, tras haberse reunido con el premier británico, Gordon Brown, en Londres.


Pekín, en consecuencia, busca la cooperación. Con una sensible pérdida del dinamismo económico que antaño deparaba tasas de crecimiento de dos dígitos, China enfrenta ahora un desempleo en aumento y el peligro de que se produzca una espiral de malestar social. Y, por férreo que sea el control político que mantiene el régimen, el fantasma de la efervescencia social no lo deja indiferente.


Socio imprescindible


El gobierno chino apuesta pues, en el plano interno, por la aplicación de un programa de reactivación dirigido principalmente a mejorar la infraestructura y a fomentar la demanda interna. Como dijo Wen Jiabao, “el gasto de los consumidores resulta decisivo para fomentar el crecimiento económico”. En el plano externo, la consigna es defender la libertad comercial y asumir una actitud responsable en el mercado financiero internacional.


La Unión Europea, por su parte, se muestra satisfecha de haber limado asperezas con el gigante asiático, que también en momentos de crisis sigue siendo un socio imprescindible. No sólo para salir del atolladero económico actual, sino también para lograr otros objetivos, como el de poner freno al cambio climático, por ejemplo, se necesita el apoyo de Pekín. Y también Pekín reconoce ahora necesitar el respaldo del exterior.

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