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El Mundo

Cerrar fuentes de financiación del EI: ¿qué fuentes?

El G20 se propuso como objetivo cerrar las fuentes de financiación del Estado Islámico en su cumbre de Antalya. Pero es más fácil decirlo que hacerlo, sobre todo cuando es tan barato perpetrar un atentado.

La organización terrorista Estado Islámico dispone de gran cantidad de medios financieros. Según datos del Gobierno alemán, se habla de un capital de entre uno y dos mil millones de dólares, ingresos que proceden de multitud fuentes. Desde el contrabando de petróleo y antigüedades, asaltos a bancos, secuestros, extorsión, tributos o donaciones, las fuentes son muchas pero hay poca información fiable sobre ellas. “El Gobierno no tiene información”, era la respuesta más frecuente en el catálogo de preguntas que el partido La Izquierda planteó en primavera en el Bundestag.

Poca dependencia el exterior

Al contrario de otras organizaciones como Al Qaeda, el Estado Islámico no es una red terrorista aislada, sino que funciona como un Estado. Controla territorios con sus recursos y sus pueblos y, según el Gobierno federal, “depende en menor medida de fuentes extranjeras de financiación”. “El EI controla su propio territorio y puede generar el capital del que Al Qaeda no disponía”, aclaraba Reinhard Schulze, experto en el islam de la universidad de Berna, a la cadena ARD.

Los ingresos descendieron por la caída del precio del petróleo y el aumento de controles en Turquía, Irak y el Kurdistán, calcula el Financial Action Task Force, grupo internacional que lucha contra el lavado de dinero y la financiación del terror. Podría hacerse más, pero falta información sobre la procedencia del petróleo, intermediarios, compradores, expedidores… continúa el informe. También los ataques aéreos reducen los ingresos procedentes del crudo. Y aun así, en primavera el Gobierno sospechaba que el EI obtenía unos 200.000 dólares al día por la venta de petróleo. Es decir, unos seis millones de dólares en un mes.

Altos ingresos y altos costes,

Otra fuente de financiación del EI son los tributos en los territorios ocupados, cuyos habitantes pagan entre un 5 y un 15% de sus ingresos. A esta cifra se le suman otros impuestos especiales a los no musulmanes y otros por el uso de infraestructuras como agua, electricidad o transporte.

Con la presión militar, el EI pierde territorio desde julio reduciendo al mismo tiempo su capacidad para pagar a sus soldados, pronostica el servicio de información estadounidense IHS. En cuanto al número de efectivos, las opiniones son diversas y mientras la CIA de EE.UU. hablaba de unos 30.000 luchadores a finales de 2014, otros calculan hasta 100.000, un ejército caro de mantener. Con un salario de soldado raso de 500 dólares se necesitarían unos 15 millones para mantener la tropa en activo solo en sueldos.

Efectivos aéreos contra el Estado Islámico.

Efectivos aéreos contra el Estado Islámico.

Terror de bajo coste

En cuanto a la lucha contra las transacciones de capital, su persecución es muy lenta en parte debido a que funciona fuera del sistema bancario. Según Schulze, el EI configuró un sistema informal de pago basado en la confianza. Un sistema difícil de entender para los expertos, con pagos en metálico y anónimos por todo el planeta. A veces, el que recibe el dinero ni siquiera sabe de donde viene, aclara Schulze.

Pero independientemente de la situación financiera del EI, el gran problema es que para cometer atentados como los de París no se necesitan grandes capitales. El Instituto Noruego de Investigación de la Defensa analizó los 40 atentados más sangrientos de Europa entre 1994 y 2013. Y tres de cuada cuatro costaban menos de 10.00 dólares.

Precisamente eso es lo que hace tan difícil atajar del tráfico de dinero. “Se pueden comprar Kalashnikovs y material explosivo de forma relativamente barata en el mercado negro”, explica Hans-Martin Lang, del departamento de Prevención contra el Lavado de Dinero de la Oficina de Control Financiero en Berlín. Además, muchos pagos se hacen bajo el radar y son difíciles de seguir. Por lo tanto, a los terroristas aún no se les acabará el dinero y, a pesar de registrar pérdidas en Irak y Siria, seguirán teniendo capacidad de atentar y podrían incluso usar una estrategia más agresiva para ganar militantes.

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