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Alemania

Carnaval: ¿es necesario un manual de comportamiento para refugiados?

Cuando de Renania se apoderan los duendes del carnaval, algunas normas son dejadas de lado. En vista de los acontecimientos de Nochevieja en Colonia, autoridades han implementado instructivos para no pasarse de la raya.

Bützen, es decir, besar en las mejillas, es algo que forma parte del carnaval”, dice un volante de la ciudad de Bonn dirigido a refugiados. El propósito es que estos se familiaricen con las costumbres carnavalescas de Renania. El texto está escrito en siete idiomas.

Antes de que comience la fase más intensa del carnaval, el próximo 4 de febrero, trabajadores, funcionarios públicos y miembros de logias carnavalescas reparten los volantes en albergues para solicitantes de asilo. Sabine Kaldorf, vocera del proyecto para refugiados “Save me”, en Bonn, ve con buenos ojos la idea. “Están dirigidos a personas que jamás han escuchado hablar del carnaval, o lo han hecho como algo insólito, también en un sentido positivo”, dice.

Volante con información sobre el carnaval

Volante con información sobre el carnaval

En vista de los acontecimientos ocurridos la Nochevieja en Colonia, donde decenas de mujeres fueron acosadas o atacadas sexualmente por grupos de hombres en la estación central de esa ciudad, la trabajadora voluntaria advierte que “durante el carnaval, y visto desde otras culturas, parece perderse la vigencia de muchas de las normas que regularmente protegen a las mujeres del acoso sexual.” Es por eso que los refugiados deben tener claro cuáles son las normas, incluso durante la “quinta temporada del año”.

“No significa ¡no!”

El carnaval no solo implica baile, disfraces y la toma festiva de alcaldías. Esto lo sabe cualquiera que ha pasado por las calles de Bonn, Colonia o Düsseldorf durante la época de carnaval. El ánimo distendido muchas veces va de la mano con excesos en el consumo de bebidas alcohólicas o algún acercamiento inadecuado que va más allá del platónico “Bützje” (beso).

Esto puede conducir a confusiones, según consideran funcionarios de Bonn. El volante para refugiados contiene, por ello, algunas advertencias. Para el consumo de Kölsch (la cerveza típica de Colonia), se recuerda que se debe practicar “siempre con mesura”. Las calles no son mingitorios; orinar en público está prohibido y los besos del carnaval no deben ser malentendidos. “Los avances sexuales no están permitidos. Las mujeres y los hombres siempre deben estar de acuerdo. No significa ¡no!”

En Mönchengladbach tampoco se da por sentado que toda la convivencia será pacífica durante el carnaval. La asociación local Karnevalsverband MGV publicó un folleto que fue traducido a varios idiomas. En él se aclara que durante el carnaval “se bebe más alcohol que de costumbre”, pese a lo cual las normas legales y de comportamiento deben ser respetadas.

Bailar y besar en la mejilla “normalmente no tiene un significado sexual”, dice el documento. Además, entre hombres y mujeres “no todas las relaciones desembocan en un matrimonio”. Delitos “como los cometidos en Colonia durante la Nochevieja no serán tolerados y serán castigados”.

Se anima en varios idiomas a celebrar, y a comportarse

Se anima en varios idiomas a celebrar, y a comportarse

“Hay tantas normas”

Así piensa también la refugiada libanesa Noura Saab El Chami. Ella vive desde hace un año en Colonia y no quiere festejar el carnaval “pues no sé nada al respecto”. Tampoco ha recibido folletos, pero agradecería recibir mayor información, afirma la joven. Para la solicitante de asilo, “es importante que uno sepa cuáles son las costumbres, así como las diferencias con otras culturas”. “En Alemania hay tantas normas a las cuales uno debe atenerse, que a veces uno no sabe cómo comportarse”, señala.

La comisionada del gobierno alemán para asuntos migratorios, Aydan Özoguz, ve con ojos críticos el hecho de que haya sido editado un manual específico para refugiados. En una entrevista con la emisora Westdeutsche Rundfunk (WDR), la política socialdemócrata afirmó que no se debe tratar a los refugiados como si fueran “cavernícolas”.

Las asociaciones de carnaval en Bonn y Colonia han prescindido por completo de este tipo de recomendaciones. El Kölner Festausschuss dice que en el carnaval “se trata de olvidar la rutina por un par de horas, de celebrar con amigos, pero sobre todo con completos desconocidos”. El consumo de alcohol es común, pero no obligatorio. “Es posible divertirse, cantar y bailar sin tomar alcohol”. Después de todo, para los verdaderos carnavalistas lo más importante es poder decir al final: “Et hätt noch immer jot jejange.” O sea, “todo ha salido bien”.

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