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Sociedad

Carlos y Camila: por la integración y el medio ambiente en Berlín

El principe Carlos y su esposa Camila visitan por primera vez juntos Berlín. El Deutsches Historisches Museum le concede al heredero de la corona inglesa un premio por su labor a favor del medio ambiente.

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El príncipe Carlos y su esposa Camilla son recibidos por el presidente alemán, Horst Köhler, y su esposa

Siete años después de su última visita oficial a Alemania, el príncipe Carlos, heredero de la corona británica, se encuentra en Berlín con el presidente alemán, Horst Köhler. Carlos, príncipe de Gales, y su esposa Camila, duquesa de Cornwall, fueron recibidos en el Palacio de Bellevue. El viaje tiene como objeto recibir un premio del Deutsches Historisches Museum (Museo Histórico Alemán) en honor a su labor a favor del medio ambiente.

Prinz Charles und Frau Camilla bei Berliner Migranten

El príncipe Carlos y su esposa Camila con Mehmet Matur, encargado de Integración de Berlín

Antes de la ceremonia y de su discurso acerca del compromiso con la sostenibilidad, la pareja real acudió a un estadio de fútbol. Jugaban sacerdotes cristianos contra imanes musulmanes. La embajada de Inglaterra había dispuesto el programa para satisfacer los gustos reales: “el medio ambiente y la integración son los temas que mueven el corazón del príncipe”, explicó a la prensa el reverendo anglicano Christopher Jage-Bowler.

Un partido multicultural

La idea de un partido de fútbol había surgido ya en 2006, poco antes del Mundial de Fútbol de Alemania. El Consejo Ecuménico de Berlín-Brandeburgo dispuso entonces que todos los años se enfrentasen en el campo de juego las religiones. Hasta el momento, las graderías siempre se había quedado casi vacías; hoy miles de espectadores se aglomeraron ante el estadio, en donde los estrictos controles de identificación –entraban sólo los invitados- y de bolsas retardaron la entrada.

Escolares de sexto grado de la escuela primaria Reinhardswalds confesaron a la prensa: “no vinimos por el partido, sino por el príncipe Carlos”. Pero comienza el partido a las 14h00 y el príncipe no está; tampoco cuando se acaba el primer tiempo, con el marcador 0:0. Diez minutos antes que se acabe el encuentro multicultural, la pareja real aparece en la tribuna de honor. Poco después se sumerge en una limosina negra que la llevará a la entrega del premio.

Labor medioambientalista

El galardón que recibe el príncipe Carlos se lo concede el Museo Histórico Alemán en reconocimiento a su labor ecologista. Desde hace treinta años su alteza hace producir sus campos de Highgrove en el condado de Glocestershire con métodos de agricultura biodinámica; sus productos –galletas, mermeladas e incluso jamones- se venden estupendamente. Pero no es la producción de sus campos lo que lo hace acreedor al galardón, es su postura en general y sus múltiples intervenciones en protección de la naturaleza, que, dicho sea de paso, no tienen muy buen eco en la prensa británica. El Daily Mirror habla de él como de un “show enviromentalist”.

Como fuere, la pareja visita por primera vez, junta y con programa oficial, Berlín. Cultura, integración y medio ambiente son los temas principales de esta corta visita a la ciudad de la Puerta de Brandeburgo, en donde su paso –exceptuando el partido de fútbol- no ha sido sinónimo de un baño entre la multitud.

Autor: MV/dpa/ap

Editora: Emilia Rojas

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