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El Mundo

"Carlos, el Chacal" condenado por segunda vez a cadena perpetua

El terrorista venezolano Ilich Ramírez Sánchez, conocido como "Carlos, el Chacal", fue condenado por segunda vez a cadena perpetua en Francia. Ante el tribunal, el acusado se declaró "comunista, creyente y mártir".

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Illich Ramirez Sanchez: 11 muertos y más de 100 heridos.

Un panel de siete jueces en una corte criminal especial parisina lo consideró culpable de perpetrar cuatro ataques con bomba en Francia en 1982 y 1983, contra trenes, estaciones ferroviarias y una publicación tras cinco horas de deliberaciones.

"Carlos", de 62 años y que se convirtió al Islam, ya había sido condenado de por vida en 1997 en Francia por el asesinato de dos agentes franceses y un informante libanés.

El venezolano cumplió 14 años de cárcel por esa sentencia. La condena adicional de este jueves implica que probablemente morirá en prisión.

Su abogada y esposa Isabelle Coutant-Peyre se refirió al veredicto como "un escándalo" y señaló que su defendido apelará.

Los ataques por los que fue condenado el terrorista se cobraron la vida de 11 personas y dejaron heridas a más de 100, cargos que él negó.

Ilich Ramírez Sánchez había evadido la Justicia durante años y años, hasta que fue capturado por fuerzas especiales francesas en un hospital sudanés en 1994.

Los fiscales franceses creen que "Carlos el Chacal" y tres ex cómplices perpetraron los ataques en 1982 y 1983 para presionar a las autoridades galas a liberar a la ex compañera alemana de Ramírez, Magdalena Kopp, y un cómplice suizo luego de su arresto en febrero de 1982.

La Fiscalía en París presentó a Ramírez Sánchez como a un hombre violento, obsesionado con la muerte y sin el menor remordimiento o compasión por las víctimas de los ataques que se le imputan.

Atentados y más atentados

Nacido en Caracas en 1949 como hijo de un acomodado abogado marxista, Ramírez Sánchez estudió en Moscú y luego se trasladó al Líbano, donde se alistó en el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP).

Luego forjó lazos con el grupo terrorista de extrema izquierda alemán Baader-Meinhof, y también fue vinculado con el servicio secreto de la extinta República Democrática Alemana (RDA), la Stasi.

Mientras, la también acusada alemana Christa-Margot Fröhlich fue absuelta de los cargos de presunta participación en uno de los atentados de los que había sido incriminada en ausencia.

En cambio, la otrora mano derecha de "Carlos", el alemán Johannes Weinrich -quien se encuentra preso en Alemania-, fue condenado a cadena perpetua por un atentado con bomba en un tren entre París y Toulouse. La misma pena máxima recibió el palestino Ali Kamala Al Issawi, quien se encuentra prófugo.

El proceso giró en concreto en torno a cuatro atentados: uno de ellos el 29 de marzo de 1982 contra el tren que viajaba de Toulouse a París, otro contra la sede parisina de la revista árabe "Al Watan Al Arabi" el 22 de abril de 1982 y un doble atentado el 31 de diciembre de 1983 contra un tren de alta velocidad entre Marsella y París y contra una estación de trenes marsellesa.

Previamente, con un alegato final de más de cinco horas, "Carlos el Chacal" volvió a manifestar su inocencia en el juicio que enfrentó por los cuatro atentados perpetrados en Francia en los años 80.

"Carlos" terminó su alocución al grito de "Vive la Revolution!" (viva la revolución) y citando en árabe y visiblemente consternado algunos tramos del testamento del dictador libio Muamar al Gadafi.

“Comunista, creyente y mártir viviente”

Calificó al proceso de "comedia" y se autoproclamó comunista, pero también también creyente en Dios y un "mártir viviente" detenido de manera ilegal.

Dentro de una cabina cerrada, gesticulando y en francés, "Carlos" dijo haber estado convencido de la lucha palestina y además recalcó que en el escrito de acusación no había detalles. Pero estos son esenciales, indicó.

El terrorista venezolano no se refirió a las acusaciones ni tampoco a las víctimas de los atentados.

Previamente, la defensa presentó hoy en su alegato final a Ilich Ramírez Sánchez como una víctima política y un combatiente de la resistencia.

dpa

Editor: Pablo Kummetz

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