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El Mundo

Campaña presidencial: "abismal ignorancia" sobre política exterior

Desde los atentados de París, la política exterior domina la campaña presidencial en EE. UU. Los candidatos republicanos cuentan con poca experiencia, muchas propuestas radicales.

El tema de la política exterior y seguridad se ha volcado al centro de la campaña presidencial.

El tema de la política exterior y la seguridad se ha volcado al centro de la campaña presidencial.

"Ninguno de los candidatos ha dejado la impresión, hasta ahora, de saber mucho de política exterior", asegura Constanze Stelzenmüller, del think tank Brookings Institution, en Washington D.C., quien apenas prevé algún potencial en el joven senador por Florida Marco Rubio.

El tema de la política exterior y la seguridad se ha convertido en el centro de la campaña presidencial, tras los atentados en París y San Bernardino, mientras los precandidatos, especialmente Donald Trump y Ben Carson, brillan con su "abismal ignorancia".

Entre el miedo al terror y las expresiones radicales

La política exterior juega en esta campaña presidencial "un rol mayor que en todas las demás campañas desde 1980", analiza Lawrence Haas, del American Foreign Policy Council. En la carrera entre el entonces presidente Jimmy Carter y su contendiente, Ronald Reagan, se trataba de medir geoestratégicamente fuerzas con la Unión Soviética.

Donald Trump repite incansablemente que él borraría de la faz de la tierra al EI y sus centros de terror.

Donald Trump repite incansablemente que él borraría de la faz de la tierra al EI y sus centros de terror.

Ahora se trata sobre todo del terrorismo del llamado Estado Islámico (EI) y el sangriento caos en el Medio Oriente, que atemorizan a los ciudadanos estadounidenses. "Cuanto más inseguros se sienten los norteamericanos –y ahora mismo están bastante nerviosos−, más importante se vuelve la política exterior y de seguridad", aclara el antiguo colaborador del Gobierno de Clinton.

Stelzenmüller nombra otros motivos para la explosión del tema en esta campaña: "El Gobierno de Obama lucha contra problemas para los que nadie tiene realmente una solución. Ya se ha probado todo y, mientras tanto, reina una cierta impotencia". Es justamente esa impotencia ante el terror islamista la que conduce rápidamente a la radicalización del discurso bajo el lema "si llego al poder, romperé el pacto con Irán", o "si yo fuera presidente, bombardearía Siria masivamente".

No solo Trump alimenta el miedo

Donald Trump repite incansablemente que él borraría de la faz de la tierra al EI y a sus centros de terror. Ted Cruz habla de "bombardeo intensivo". Son amenazas bien recibidas por el electorado, especialmente cuando vienen acompañadas del apoyo a Israel, indica Stelzenmüller. Pero cualquiera que llegue a la presidencia comprobará muy pronto, "que existen serias objeciones a este tipo de prácticas brutales".

El pico de esta escalada de declaraciones radicales lo alcanzó recientemente Trump, el precandidato republicano que lidera las encuestas, con su sugerencia de prohibir la entrada de musulmanes a territorio estadounidense. Él sigue "patrones republicanos en relación con la inmigración", destaca Lawrence Haas. Su idea de levantar un muro en la frontera sur y no dejar entrar a ningún mexicano o hispano más se oye con frecuencia en las filas del partido. "No es una posición de política exterior, es parte de la política de inmigración", aclara Haas. Trump solo confirma nuevamente que es "un populista irresponsable con tintes fascistas", señala Constanze Stelzenmüller.

Trump y Cruz, sin programa

Pero ni siquiera Trump ha ido tan lejos como para abogar por una intervención de tropas terrestres estadounidenses en Siria: "Los candidatos aún tienen la suficiente conexión con la realidad como para saber que a los norteamericanos no les haría ninguna gracia", explica la experta de Brookings Institution.

Stelzenmüller y Haas coinciden con casi todos los expertos en Washington, en que Trump no dispone de una "estrategia coherente". Para el Washington Post, por ejemplo, Trump habla de "política exterior por reflejo", sin conocimiento de los hechos, reacciona únicamente con tesis populistas.

Tampoco el senador Ted Cruz, de Texas, convence a los expertos.

Tampoco el senador Ted Cruz, de Texas, convence a los expertos.

Tampoco su actual contendiente fundamental en las encuestas, el senador Ted Cruz, de Texas, convence a los expertos. Centrado en el acuerdo nuclear con Irán, ha presentado el tema como "una cuestión de supervivencia" para Israel, resalta Stelzenmüller. Así, Cruz pretende "puntuar ante el Tea Party y los conservadores religiosos". Como el resto de los candidatos, tampoco Cruz ha expresado más que sugerencias "débiles e impotentes", agrega Stelzenmüller. La mayoría de los candidatos republicanos aún no tiene claro si pretenderán "amedrentar a Vladimir Putin o negociar con él", concluye.

La esperanza en Rubio, y la inspiración en Reagan

Ninguno de los candidatos republicanos cuenta con la competencia y experiencia en política exterior de la ex secretaria de Estado demócrata Hillary Clinton. Pero Stelzenmüller y Haas concuerdan en que Marco Rubio podría ser la esperanza del partido. Es el candidato "con mayor credibilidad para la seguridad nacional", lo elogia Haas y asegura que el senador por Florida dirigiría mejor que el presidente Obama la coalición internacional contra el EI, con "más capacidad de fuego".

Es el candidato con mayor credibilidad para la seguridad nacional

Rubio es el candidato "con mayor credibilidad para la seguridad nacional", asegura Haas.

"Rubio no tiene un concepto detallado, diferenciado de la política exterior. Pero al menos cuenta con una larga experiencia en el Senado, se ha ocupado de estos temas y ha recorrido el mundo", dice Stelzenmüller.

Rubio y la mayoría de los precandidatos republicanos hallan inspiración en el expresidente Ronald Reagan. Aunque su enfoque de alcanzar la "paz mediante la fuerza" se diferencia de todo lo que se escucha hasta ahora en campaña, compara Haas. Reagan presentó a la entonces Unión Soviética como el "Reino del Mal", pero su política no se agotaba en la agitación ideológica, resalta Stelzenmüller. Muchos que hoy lo citan no tienen claro "que su política exterior estuvo acompañada de una diplomacia muy finamente equilibrada".


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