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Alemania

Cambio de modelo energético: ¿Oportunidad o riesgo?

Electricidad más cara cuyo suministro no está garantizado. Las energías renovables suponen un desafío para la economía. La industria alemana ve cada vez más riesgos en su implantación. ¿Están justificados sus temores?

Las cifras son alentadoras. Mediante energías renovables Alemania evitó el año pasado la emisión de unos 148 millones de toneladas de gases de efecto invernadero. Ha reducido la importación de combustibles fósiles, que en 2013 sumó 8.300 millones de euros. Y más de la cuarta parte de la energía actual es de origen renovable, un sector en auge que mueve mil millones de euros anuales.

Hans-Werner Sinn, presidente del Instituto Ifo en Múnich, sin embargo, se muestra cauto, pues piensa que las renovables en este país han tocado techo. "Sinceramente, no sé qué más podríamos hacer".

Hans-Werner Sinn

Hans-Werner Sinn, presidente del instituto Ifo.

Temores por el futuro de Alemania

Con las renovables, el suministro es impredecible y, sobre todo, no hay opciones viables de almacenamiento. Pero al economista le preocupa más el coste de oportunidad: no se pueden concentrar los recursos de un país exclusivamente en el desarrollo de energías renovables. La prosperidad de Alemania está en juego, protesta Sinn.

De hecho, la irrupción de las renovables ha encarecido la electricidad, como han podido notar también los particulares. Un tercio de la factura eléctrica va a sufragar el coste de las renovables, más que en cualquier otro país de Europa.

La mayoría de las empresas no se quejan

"Si se estudia el coste de la energía en relación al valor añadido bruto, entonces Alemania está entre el tercio de países en que aquellos son menores", responde Martin Faulstich, presidente del Consejo Asesor de Medio Ambiente. Al contrario que, por ejemplo, China. "Así que el cambio de modelo energético no ofrece motivos para preocuparse por una posible deslocalización", afirma.

Ni para las industrias más intensivas en energía, como la siderúrgica o la química, ni, sobre todo, para las ingenierías clásicas, como la industria automovilística o de maquinaria. "Su gasto en energía supone menos de un 1% de sus costos de producción. No he oído que BMW, Mercedes, Audi o VW se quejen por el coste de la energía".

La eficiencia, segundo pilar de la transición energética

Las empresas también pueden bajar su factura energética consumiendo menos. Harald Bradke del Instituto Fraunhofer para la Investigación en Sistemas e Innovación en Karlsruhe, se lamenta: "Entre 1990 y 2000 la industria fue el alumno aventajado en eficiencia energética, pero parece haberse dormido en los laureles". En general, la industria ha mejorado su eficiencia sólo un 0,7 por ciento en doce años.

¿Una Alemania sin industria siderúrgica y química?

Holger Lösch, de la Asociación Alemana de Industria advierte de que sería imposible alcanzar el actual nivel de creación de valor con una industria cien por cien limpia. "Yo siempre parto de que en Alemania queremos crear más riqueza y para eso tenemos que conseguir más competitividad y más valor añadido".

Las energías limpias también ofrecen grandes oportunidades, pero para eso hace falta un marco político estable y adecuado, invertir más en investigación y desarrollo… y menos en la subvención de plantas existentes. Sólo así puede la industria alemana, que vive de la innovación, seguir siendo competitiva.