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El Mundo

Cada vez más rápido hacia la Yihad

Un Estudio de la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) analiza el tipo de alemanes que combate con el Estado Islámico. El criminólogo Daniel Heinke habla con DW sobre este fenómeno.

DW: En los juzgados superiores de Düsseldorf hay varios procesos contra personas que vuelven de las filas del Estado Islámico. ¿Qué saben las fuerzas de seguridad sobre los que van a la yihad?

Daniel Heinke: Por el momento, partimos de que más de 800 personas abandonaron Alemania atraídos por el islamismo para ir a Siria o Irak. El 30 de junio de 2015 pudimos analizar todos los datos personales y evaluarlos para tener un buen retrato del tipo de personas que lo hacen.

¿Qué conclusión se extrae de los datos sobre el proceso de radicalización?

Descubrimos que por lo menos la mitad de ellos tan solo lleva un año en ese proceso de radicalización y la cuarta parte se embarca hacia Oriente Medio en menos de seis meses, algo que rompe con las suposiciones anteriores que hablaban de un proceso lento. El período de captación es cada vez más corto y escala rápidamente hasta que salen del país. Sobre el entorno, había muchas teorías referentes a la influencia de internet. Algo irrefutable, pero el factor decisivo sigue siendo el contacto con otras personas.

¿Qué se sabe sobre la edad y sexo de los yihadistas?

Sobre ese tema, los resultados son realmente sorprendentes. Por el momento, la quinta parte de las personas que se van son mujeres. Pero lo más interesante es analizar la fase posterior a la llamada al Califato que hizo el Estado Islámico en junio de 2015. Tras ese día, la proporción de mujeres aumentó al 38%. Una cifra mucho más alta y algo que hay que tener en cuenta.

¿Por qué van tantas mujeres a apoyar al Estado Islámico?

No se ha investigado al detalle. Hasta ahora, los agentes de seguridad estuvieron concentrados en los hombres porque son potencialmente más peligrosos. Las mujeres participan pocas veces en la lucha y sirven para construir el Estado Islámico y apoyar a los combatientes en terreno. Pero también son peligrosas como núcleo para la radicalización cuando vuelven a Alemania, al igual que los hombres.

¿Cuántos de los 800 que salieron han vuelto a Alemania?

Según nuestras cifras, más o menos la tercera parte, unos 260. Entre ellos, 70 tuvieron experiencia en combate o, por lo menos, recibieron adiestramiento militar. No podemos descartar que hayan vuelto más con el flujo de refugiados. El experto en terrorismo Peter Neumann divide a los que retornan en tres grupos. Por una parte, desilusionados que vuelven porque se lo imaginaban de otra forma. Estos son posiblemente los más afines una desradicalización. El segundo grupo lo forman personas que han vivido experiencias traumáticas y necesitan ayuda psiquiátrica. Y, como tercer grupo, están los decididos a continuar la lucha. Las autoridades tienen que reaccionar individualmente ante cada uno de estos grupos. Es decir, evitar el peligro pero también atender a los que necesitan ayuda, para que después puedan participar como testigos fiables en las medidas de prevención.

¿Cuántos de los que fueron han caído en la lucha?

Las autoridades hablan de unos 130 islamistas alemanes que han muerto tanto en combate como por causa de atentados suicidas.

Daniel Heinke es investigador y trabaja en el Instituto de Investigación Policial y de Seguridad de Bremen.

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