¿Cómo funciona el sistema electoral alemán? | Alemania | DW | 16.09.2013
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Alemania

¿Cómo funciona el sistema electoral alemán?

El 22 de septiembre se llevarán a cabo elecciones generales en Alemania. Aquí les ofrecemos los detalles de un sistema no siempre fácil de entender, en el que lo que importa son los partidos, y no los candidatos.

En Alemania, quien no pertenece a un partido político tiene pocas posibilidades de ingresar al Parlamento y pasar a ser uno de los cerca de 600 diputados que lo conforman. Para ocupar una bancada en el Parlamento sin el apoyo de un partido político se necesita contar con un gran respaldo. La Constitución de este país dice que “los partidos políticos influyen en la formación de la voluntad de los ciudadanos”, pero, según expertos, éstos no solo influyen, sino que, en realidad, determinan quién puede hacer política y quién no. Y eso está relacionado con el sistema electoral alemán, más exactamente con el primer y el segundo voto.

Pueden votar todos los ciudadanos que posean la nacionalidad alemana y

Un sistema cuyas reglas no han cambiado en 60 años.

Un sistema cuyas reglas no han cambiado en 60 años.

hayan cumplido 18 años. Actualmente son 61,8 millones de personas, entre ellos, cerca de tres millones que votarán por primera vez el 22 de septiembre, según datos de la Oficina Federal de Estadísticas. El presidente de esa institución es también quien organiza las elecciones generales, por lo cual todos los partidos que deseen participar en ellas deben presentarse primero ante él. Son aceptados todos aquellos partidos que reconozcan y acepten la Constitución alemana, el sistema democrático y el Estado de derecho. Este 22 de septiembre de 2013, los alemanes podrán elegir entre 34 partidos. Actualmente hay 6 partidos representados en el Parlamento: la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y su hermana bávara, la Unión Social Cristiana (CSU), el Partido Socialdemócrata (SPD), el Partido Demócrata Liberal (FDP), Los Verdes y La Izquierda.

Reglas de juego que rigen desde hace 60 años

En teoría, también los pequeños partidos podrían ingresar al Parlamento. Pero dado que en una democracia las leyes deben ser aprobadas por mayoría parlamentaria, si estuvieran representados en el Parlamento, esos partidos deberían organizarse en pequeñas alianzas. Los fundadores de la República Federal de Alemania temían que eso condujera a un caos político, como sucedió en la República de Weimar (1919-1933), que contaba con una representación proporcional pura y dio lugar a un sistema partidario fragmentado y a un gobierno inestable. Su objetivo era determinar, a través del resultado electoral, qué dirección seguiría el Parlamento durante los próximos cuatro años y asegurar de ese modo la estabilidad del gobierno. Es por eso que se decidió que en las puertas del Bundestag solo se abrirían a los partidos que lograran superar el 5 por ciento de los votos, la llamada “cláusula del 5 por ciento”.

Sistema electoral mixto

Además, resolvieron establecer un sistema electoral mixto “personalista-proporcional”. Las papeletas están divididas en dos partes. En la izquierda se encuentra la casilla para el primer voto, y a la derecha la correspondiente al segundo voto, que es el decisivo. En el primer voto, los ciudadanos pueden votar directamente a los candidatos de 299 distritos electorales, y gana aquel que haya obtenido la mayoría de votos. Salvo excepciones, dichos votos van a parar a los dos grandes partidos: la CDU y el SPD. Quién se queda con el escaño se decide, en este caso, por mayoría simple y no por mayoría absoluta, como sucede, por ejemplo en Francia, de manera que los votos obtenidos por los restantes candidatos se esfuman en la nada. La mayoría absoluta llevaría a que, en muchos casos, tuviera que celebrarse una segunda vuelta o balotage, como suele ser frecuente en los comicios galos.

Quiénes ocuparán la otra mitad de los 598 escaños del Bundestag, es decir, 299 más, se decide por listas electorales elaboradas que aparecen en el lado derecho de la boleta y conforman las opciones para emitir el segundo voto, el más relevante. Ese segundo voto no está destinado a una persona en concreto, sino a un partido. Los segundos votos determinan la fuerza que tendrán las diferentes formaciones políticas dentro del Parlamento.

En proporción a los segundos votos se establece el número de parlamentarios que obtendrá cada partido. A estos escaños, los "mandatos totales", se les restan los logrados gracias a los "mandatos directos" y sólo los asientos resultantes permanecen en posesión de la formación- de ahí que el voto verdaderamente importante sea éste y no el primero.

En el reparto de los 299 "mandatos totales", aquellos designados a partir del segundo voto, también influye la población de cada Land: por la victoria de un partido en Estados más poblados, como por ejemplo Renania del Norte-Westfalia, se otorgan más asientos que por la conseguida en otros con menos habitantes, como podría ser Bremen. De esta manera, el Bundestag refleja la estructura federal de Alemania.

Autor: Wolfgang Dick/ CP

Editor: Enrique López Magallón

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