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Alemania

¿Cómo es, realmente, Angela Merkel?

Angela Merkel tiene una forma de hacer política difícil de comprender: largos silencios, decisiones tardías. Pero en medio de una crisis muestra poder de decisión, así lo ha demostrado a lo largo de diez años.

En vista de que las cantidades de refugiados llegaban por miles a las fronteras alemanas y muchos pensaban que era hora de cerrarlas, ella dictaminó: "El derecho de asilo no tiene límites". Merkel la cautelosa y vacilante sorprendió actuando en contra de todos los pronósticos. Pero la gran pregunta es: ¿sabe ella lo que está haciendo?

La crisis de los refugiados es su mayor desafío, al que ahora se suma la amenaza del terrorismo. Tras los atentados de París exigió: "¡Sabemos que nuestra vida libre es más fuerte que cualquier terrorista; respondamos a los terroristas viviendo y reforzando nuestros valores con confianza y decisión en toda Europa... ahora más que nunca!".

La receta de su éxito: callar y observar, para luego actuar

El escándalo de las escuchas ilegales de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) fue una derrota en la política nacional y exterior para la canciller. Irónicamente. Estados Unidos, su aliado más cercano, violó la regla de que los amigos no se espían, como destacó Merkel, advirtiendo que la Guerra Fría ya había terminado.

En casos críticos como este, Merkel calla, y luego pone a sus portavoces a expresar su descontento. "Merkel desinfla todas las controversias", dice el historiador Edgar Wolfrum. Ella guarda silencio y luego se une a la opinión mayoritaria. Un estilo que le ha supuesto tanto respeto, como desprecio.

Su verdadera dureza la demuestra Merkel en el escenario europeo. Desde 2008, la Canciller ha tenido que asumir el papel de gestor principal de la crisis. En el caso de Grecia, siempre ha repetido los principios de la política europea: "Si vemos esfuerzos, seremos solidarios". Y aunque en Europa del sur la canciller no es ahora muy querida, su política internacional se considera un éxito.

El mundo de Merkel

Hay que conocer las raíces de Merkel para poder comprender lo que es. Probablemente nunca en la historia de Alemania, después de 1945, un político, en este caso una política, ha sido tan subestimada como esta hija de un pastor luterano crecida en la Alemania comunista. Ella no es misionera, es, ante todo, pragmática.

Tanto que puede cambiar viejas posturas. Tras el accidente nuclear de Fukushima, la defensora de la energía nuclear declaró su abandono advirtiendo: "No podemos seguir poniendo nuestro futuro en las manos de la energía nuclear sin reflexionar y asumir las consecuencias".

La pupila del excanciller Kohl se emancipó desde hace mucho tiempo: hoy gobierna a Alemania y maneja a su partido. Angela Merkel llegó tarde a la política, casi por casualidad. Como portavoz del último primer ministro de la RDA, Lothar de Maizière. Poco antes había ingresado al partido Cristianodemócrata alemán (CDU).

Su futuro está atado a los refugiados

Bajo el canciller Kohl, en 1994, Merkel fue ministra de Medio Ambiente y Seguridad Nuclear, un interesante cargo para ella como física nuclear. En 1998, Helmut Kohl perdió las elecciones federales y la CDU se encontraba en estado de shock. Tras un escándalo de donaciones en el que son involucrados Kohl y Schäuble, las dos figuras más importantes de su partido, ella asume el papel de destronadora del viejo canciller.

Angela Merkel está a la cabeza de su partido desde hace quince años. Y desde hace diez es canciller. Dentro de su partido, Merkel ha acallado a todos sus adversarios, sin excepción. Silenciosamente. Pero este año, podría convertirse en decisivo. Su política con los refugiados decidirá si continúa o si tendrá que salir de la Cancillería.

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