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Política

Bush se despide de Europa, con más pena que gloria

Alemania espera un cambio de la política exterior de Washington tras las elecciones presidenciales estadounidenses, mientras Bush hace las maletas para asistir a su ¡ultima cumbre con la Unión Europea.

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Ser la antítesis de Bush es lo que más simpatías acarrea a Obama.

Hillary Clinton sacó aplausos generales por la forma en que abandonó oficialmente la carrera por la Casa Blanca, prometiendo volcar ahora todos sus esfuerzos en lograr el éxito de Barak Obama. Con la atención internacional volcada hacia las alternativas de la fase decisiva de la campaña presidencial estadounidense, George W. Bush, se dispone a emprender su último viaje a una cumbre con la Unión Europea, repitiendo sus ya conocidas consignas, incluida la de mantener en pie la amenaza de un ataque contra Irán si no se llega a un acuerdo en torno a su programa nuclear.

Nada nuevo se espera del mandatario en sus últimos meses de gobierno. De hecho, el balance de su gestión ya está hecho. Y no es muy halagüeño para Bush, quien a todas luces pasará a la historia con más pena que gloria, por lo menos a ojos de muchos europeos. Un comentario que publica este fin de semana Le Monde sentencia que, como símbolo de su presidencia, quedará la imagen de Guantánamo. Con todo lo que eso implica. Aludiendo al proceso que enfrentan cinco prisioneros ante un tribunal militar especial, el editorial del periódico francés apunta que “el próximo presidente de Estados Unidos honraría a su país si, como primera medida, renunciara es estos tribunales especiales”.

Expectativas de cambio

¿Qué se puede esperar de Obama? Un analista del Chatam House, un instituto londinense de investigaciones de política internacional, opinó que si consigue llegar a la Casa Blanca, la realidad del gobierno le impondrá pies forzados, que podrían llevarlo a decepcionar a muchos de sus adeptos. A su juicio, existe una “esperanza poco realista de que Obama traerá el cambio, de que cualquier cosa es mejor que Bush”. Sin embargo, las expectativas de cambio no son sólo ilusorias. Así lo ve al menos el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, quien, con toda la diplomacia del caso, declaró a un

Berlin: Demonstration gegen Präsident Bush

Esta vez no se esperan en Brlín protestas como las de mayo de 2002.

periódico: si Obama se convierte en presidente, “desde ya se puede tener la seguridad de habrá nuevos giros en la política exterior”. Y lo mismo cabe esperar, en su opinión, si triunfa McCain, ya que “debido a la situación política interna, tendrá que dar señales de cambio”.

Las miradas se vuelcan pues hacia lo que sucederá dentro de unos meses en Washington, relegando casi a un segundo plano la visita ad portas de Bush. El programa de su estadía en Alemania da la impresión de que ya hubiera abandonado el gobierno, comenta una corresponsal de la agencia de noticias AFP, apuntando que “en Berlín no se cuenta con protestas” y que “el presidente de Estados Unidos ya ni siquiera es popular en el sentido negativo”.

Lapidario veredicto de políticos alemanes

En la esfera política alemana, el balance crítico de la gestión de Bush es compartido por representantes de diversos sectores. Por ejemplo, el coordinador de las relaciones germano-estadounidense, Karsten Voigt (socialdemóctara), le reprochó en una entrevista al Stuttgarter Zeitung haber urdido la guerra contra Irak “sobre la base de hechos dudosos, sin el respaldo del Consejo de Seguridad y contra la oposición de importantes aliados”. El vicepresidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Hans Ulrich Klose (también socialdemócrata), declaró al periódico: “No se puede decir realmente que Bush haya hecho de éste un mundo mejor. Por el contrario: su actuación contribuyó fundamentalmente a dañar el prestigio estadounidense en el mundo”.

USA Flagge vor Guantanamo

Guantánamo: símbolo fatídico.

Más lapidario aún fue el vicepresidente de la bancada verde en el Parlamento alemán, Jürgen Trittin, según quien Bush “empeoró claramente al mundo”. En otro bando político, el de la conservadora Unión Cristianodemócrata (CDU), las críticas tampoco son menores. Eckart von Klaeden, experto de ese partido en política exterior, consideró que “la guerra de Irak, Guantánamo y Abu Ghraib, no sólo dañaron seriamente la imagen de Estados Unidos en el mundo musulmán, sino la de Occidente”, lo cual, “dio impulso a los extremistas árabes y modificó la correlación de fuerzas en la región a favor de Irán”. Incluso el jefe de los liberales, Guido Westerwelle, sentenció: “la era de Bush no fue buena, ni para Estados Unidos, ni para aquellos que se consideran amigos de Estados Unidos”.

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