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Alemania

Bundestag: sesión extraordinaria dedicada a Grecia

No son pocos los diputados alemanes que deberán interrumpir sus vacaciones de verano y regresar a Berlín para reunirse en el Parlamento. Allí conocerán las consecuencias del más reciente acuerdo entre Bruselas y Atenas.

“No naden muy lejos”. Esa fue la advertencia que hizo Norbert Lammert, presidente del Bundestag, a los diputados alemanes cuando culminó la sesión parlamentaria del pasado 3 de julio, la última antes del receso de verano. Ya entonces se preveía la inminencia de un acuerdo entre Bruselas y Atenas en torno a las condiciones para aprobar la liberación de auxilios financieros para Grecia. Ese augurio se consumó entre este 12 y 13 de julio, y ahora los legisladores germanos deben interrumpir sus vacaciones para discutir el asunto en Berlín.

Alemania es uno de los seis países comunitarios cuyos Parlamentos serán consultados antes de dar luz verde a otro programa de rescate, posibilitado por el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). En la sesión de Berlín –que probablemente se realizará este viernes (17.7.2015)– se someterá a votación el rol del ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, como representante del Estado alemán en las negociaciones y se discutirá sobre las consecuencias concretas del nuevo auxilio financiero para la endeudada nación sureuropea.

Escepticismo explícito

A ningún legislador le conviene faltar a esa cita porque, tarde o temprano, cada parlamentario tendrá que responder a las preguntas de quienes votaron por ellos para llevarlos al Bundestag. Por ejemplo: 29 diputados de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y de la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU) votaron en febrero contra la prolongación del segundo paquete de ayudas para Grecia porque ya no hallan cómo asegurarle a sus electores que un nuevo rescate funcionará mejor que los auxilios aprobados en el último lustro.

De momento, un tercio de la fracción parlamentaria conservadora se declara escéptica de cara a la efectividad de un nuevo tramo de rescate para Grecia. Y es por eso que, tras la maratónica cumbre europea de este domingo (12.7.2015), la canciller Angela Merkel se dirigió sin desvío alguno a la sede de su partido, la CDU. Merkel y Schäuble deben empezar de inmediato con sus labores de persuasión, puertas adentro, para asegurarse de que sus correligionarios apoyarán su moción cuando llegue la hora de sufragar en el Bundestag.

Voto de confianza

La élite de los partidos que apuntalan el Gobierno de coalición de Merkel se esmera en opinar positivamente sobre el convenio alcanzado en Bruselas. Sigmar Gabriel, jefe del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), lo describe como un “resultado justo”. Peter Altmeier, ministro de la Cancillería (CDU), dice que se llegó a un “compromiso que restablecerá la confianza mutua”. El vicepresidente de la CDU, Armin Laschet, sostiene que “Merkel obtendrá una mayoría en el Bundestag” cuando someta a votación los planes para Grecia.

La oposición tiene otra percepción del asunto. Los jefes del partido La Izquierda, Dietmar Bartsch y Sahra Wagenknecht, no solo afirman que el Ejecutivo de Merkel chantajeó a la Unión Europea para que actuara de acuerdo a la voluntad de Berlín, sino que instan al Gobierno griego a rechazar el pacto convenido. Por su parte, el jefe de la fracción legislativa de Los Verdes, Anton Hofreiter, duda de que la canciller tenga una mayoría asegurada en el Parlamento y llega al punto de proponer que Merkel pida un voto de confianza en el Bundestag. La jefa del Gobierno germano se niega a sondear ese camino.