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Política

Brzezinski: “No repetir errores de la Unión Soviética”

Brzezinski*, el hombre clave cuando se trató de armar a los mujaidines en contra de la Unión Soviética y asesor de Barack Obama, dijo en entrevista a DW-WORLD que Occidente puede evitar los errores de los rusos.

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Zbigniew Brzezinski declara ante un comité del Senado, Washington febrero 2007

DW-WORLD: Mientras que la mayoría de los partidos políticos alemanes desean prolongar la presencia en Afganistán, la población preferiría que las tropas regresaran. ¿Qué deberían hacer las fuerzas internacionales retirarse, mantener el curso actual o aumentar el número de tropas?

Zbigniew Brzezinski: No creo que alguna de estas opciones sea la respuesta. Retirarse de Afganistán representaría que el país entrase en una crisis de consecuencias impredecibles. Un simple aumento del número de tropas tampoco es la solución. Y mantener el curso actual sería a todas luces insatisfactorio, pues evidentemente la situación está empeorando.

Cuando usted era asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter en 1979, usted organizó la militarización de los mujaidines en contra del gobierno izquierdista de Afganistán, con lo cual llevó –según lo calificó posteriormente usted mismo- a la Unión Soviética a la “trampa afgana”. ¿Es ahora Occidente el que ha caído en la trampa?

Occidente no debería repetir los errores de la Unión Soviética. Los soviéticos invadieron Afganistán con la ilusión de que un montón de intelectuales marxistas podrían ayudarlos a crear un estado comunista satélite y que ellos, con un ejército extranjero, podrían imponer su voluntad. Cuando Estados Unidos reaccionó a los ataques del 11 de septiembre –cuyo origen fue Afganistán-, fueron necesarios sólo 300 soldados norteamericanos para derrocar a los Talibanes. La razón de ello es que los afganos estaban realmente agradecidos del apoyo estadounidense y el de otros países.

Ahora corremos el riesgo de repetir lo que hicieron los soviéticos: en vez de capitalizar esa buena voluntad, abandonar el país y prestar inmediatamente la mayor cantidad de ayuda posible para ayudar a los afganos, estamos tratando de crear un estado moderno –en versión democrática- a través de presencia militar extrajera. No creo que ésta sea una estrategia sabia.

Lo que usted sugiere suena semejante a lo que hizo la Unión Soviética: antes de retirar sus tropas, el Ejército Rojo intentó que los soldados afganos tomaran el control de la lucha. Fracasaron. ¿Por qué habría de tener éxito la OTAN, que cuenta con mucho menos soldados afganos que en ese entonces la Unión Soviética?

Los soviéticos lo hicieron apenas después de haber devastado la sociedad afgana y haberla enemistado en su contra. No debemos subestimar el inmenso sufrimiento que causaron los soviéticos con su guerra inescrupulosa que obligó a millones a abandonar el país y mató a cientos de miles de afganos. Nosotros todavía no hemos llegado a ese punto. Pero corremos el riesgo de que a medida en que más confiemos en una solución militar, mayor sea la resistencia hacia nosotros. No creo que todavía sea comparable a la resistencia que había hacía la Unión Soviética.

¿Cómo puede evitar Occidente llegar a ese punto?

No podemos intentar crear un estado moderno, centralizado y democrático en Afganistán de arriba hacia abajo con fuerzas extranjeras imponiendo la solución. Eso choca con el sentido de identidad étnica y sensibilidad religiosa en un país que se resiste mucho a la intromisión foránea. Necesitamos un procedimiento totalmente diferente. Algunas tropas adicionales sí serán necesarias a corto plazo, pero el énfasis debe ponerse en el acuerdo político descentralizado con los diferentes grupos que colectivamente describimos como Talibanes, pero que en realidad conforman un grupo bastante más heterogéneo.

Corrupción y desmoronamiento del poder ¡siga leyendo!

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