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Eurodinámica

Bosques alemanes y cambio climático

Los cambios en el clima global como sequías, ciclones o inundaciones, no ocurren sólo en lugares recónditos del planeta. También los bosques alemanes se ven afectados por el "efecto invernadero".

La Selva Negra - el más famoso bosque alemán.

La Selva Negra - el más famoso bosque alemán.

En pleno bosque el tiempo parece haberse detenido. Los inmensos robles y hayas parecen indestructibles. Sin embargo, también un típico bosque alemán sufre las consecuencias del cambio climático. Erróneamente asociamos Científicos del Centro Helmholtz para la investigación del medioambiente analizan los problemas que provoca ahora mismo el “efecto invernadero” en los bosques de Alemania.

“Un problema que ya observamos ahora son las fases de extrema sequía. Estas provocan que muchos tipos de árboles sufran ‘estrés por sequía’, lo que los hace más vulnerables para parásitos”, explica Stefan Klotz, biólogo del Centro Helmholtz en Halle, en el Este de Alemania.

Cuando se lee en los diarios que muchos robles o hayas mueren, se trata frecuentemente de árboles que estaban debilitados por el calor o la sequía. La meta de los científicos de Halle es descubrir por qué no todos los árboles se enferman, aunque se les someta a las mismas condiciones climáticas.

Robles en miniatura

Sylvie Hermann, científica francesa radicada desde hace varios años en Alemania, utiliza para ello una serie de frascos de vidrio, que guarda en los refrigeradores de su laboratorio. “Estos son frascos de mermelada, pero en ellos se encuentran pequeños robles, de tres a cuatro centímetros de tamaño. Tienen hermosas hojas verdes y al principio no tienen raíces. Cuando crecieron lo suficiente, los trasladamos a otro medio, el carbón activo, que propicia la formación de las raíces. Recién en ese momento contamos con la planta adecuada para nuestros experimentos”, destaca Hermann.

Cultivar robles en el laboratorio es un tarea muy difícil. Sylvie Hermann está muy orgullosa de haber superado las dificultades iniciales y poder experimentar en base a una cultura estable de robles en miniatura. En la cámara climática se somete a los árboles a un verano extremadamente frío, con la luz típica de un largo día veraniego, pero a sólo 14 o 17 grados de temperatura.

Pero las hojas de los diminutos árboles cambiaron su color demasiado pronto. Según la investigadora, esto se debe a que los robles están ‘estresados’.

Trabajo a largo plazo

Sylvie Hermann y Stefan Klotz tendrán que esperar muchos años aún para detectar cuáles son los genes que se activan en una situación tal y por qué el estrés debilita a los árboles ante los ataques de parásitos. La investigación en árboles requiere de mucha paciencia. Es por eso que los científicos no se limitan a trabajar en el laboratorio, sino que observan también en detalle lo que ocurre en el ecosistema natural y hacen sus pronósticos. Fue así que Klotz hizo la siguiente constatación: "Observamos el área de dispersión de las distintas especies, bajo las condiciones climáticas actuales, para luego analizar cuál especie tendría problemas si cambia el clima. Así descubrimos que los grandes perdedores no son los robles, sino las coníferas.”

Es por eso que expertos como Klotz recomiendan desde hace mucho reforestar los bosques. El haya es una buena alternativa, así como también el roble. El mayor desafío para el bosque es la gran velocidad con la cual ocurre el cambio climático, sumado al hecho de que los árboles no son buenos “peregrinos”. Pero también otras especies, más flexibles y móviles, no podrán partir tan fácilmente en busca de las condiciones climáticas adecuadas, explica Klotz: “Es sabido la población de algunas mariposas se va a reducir drásticamente, ya que el tipo de plantas de las cuales se alimentan sus orugas van a estar muy dañadas. El clima en sí no afectaría a la mariposa, pero su planta nutricia ya no existirá. Cuánto más complejas sean estas interacciones, más difícil será pronosticar y prever sus consecuencias.”

Diversificando el riesgo

Una serie de factores decidirán sobre cuáles seran las especies triunfadores y cuáles las perdedoras en este proceso. Lo cierto es que la composición de los bosques cambiará junto con el clima. El grupo de trabajo de Stefan Klotz calculó cuál será la magnitud de estos cambio, es decir, el así llamado Turnover. Klotz explica de qué se trata: “Turnover no quiere decir otra cosa que observar tanto la desaparición de ciertas especies, como el surgimiento de nuevas. En los escenarios más dramáticos se prevé un cambio de especies de hasta el 50 por ciento de aquí hasta el 2080.”

Se estima que en los próximos cincuenta años la temperatura global aumente de dos a cuatro grados centígrados. Asímismo aumentarán los extremos meteorológicos como fuertes lluvias, inundaciones o largos períodos de sequía. Con ayuda de la ciencia, el bosque puede amortiguar algunos de estos cambios. Cuánto más diversidad haya en un bosque, mejor podrá éste lidiar con las distintas condiciones climáticas: “Diversificación del riesgo”, es la palabra mágica. Un término que proviene de la economía, pero del cual también se valen los silvicultores.

Autora: Claudia Ruby / Valeria Risi

Editor: Enrique López Magallón

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