Biogenética: una frustrada BASF abandona Europa | Economía | DW | 17.01.2012
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Economía

Biogenética: una frustrada BASF abandona Europa

Las resistencias políticas y de la población fueron demasiadas: BASF renuncia al mercado de biotecnología de plantas en Europa debido a la falta de aceptación.

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BASF: investigación biogenética ahora solo en EE. UU.

BASF traslada sus actividades de investigación en biotecnología de Alemania a Estados Unidos. El grupo químico alemán, el mayor del mundo en el sector, detiene el desarrollo y la comercialización de todos los productos destinados exclusivamente al mercado europeo. La central de BASF Plant Science será trasladada de Limburgerhof, Alemania, a Raleigh, Carolina del Norte, Estados Unidos.

BASF Forschung mit Pflanzen Pflanzenbiotechnologie

En muchos países de Europa, tanto los consumidores como los agricultores y también muchos políticos no aceptan la manipulación genética.

“Estamos convencidos de que la biotecnología es una de las tecnologías claves del siglo XXI. Pero en muchos países de Europa tanto los consumidores como los agricultores y también muchos políticos no aceptan la manipulación genética de plantas. Por ello no tiene sentido, desde el punto de vista empresarial, continuar invirtiendo en productos de ese tipo destinados en principio exclusivamente al mercado europeo”, dijo Stefan Marcinowski, miembro del directorio de BASF. Agregó que, por ello, la empresa se concentrará en adelante “en los atractivos mercados de Asia, América del Norte y del Sur”.

Los productos destinados hasta ahora al mercado europeo son esencialmente variedades de papas para fécula optimizadas genéticamente (conocidas bajo las marcas Amflora, Amadea y Módena); la papa Fortuna, resistente al mildiu; una papa para fécula también resistente al mildiu y una variedad de trigo resistente a los hongos. Los procedimientos de autorización ya iniciados serán continuados, pero no se agregarán nuevos productos.

Entre la alegría y la decepción

Grüne Gentechnik Genkartoffelfeld

Papas manipuladas genéticamente: los procedimientos de autorización ya iniciados serán continuados.

En Alemania y Europa, la decisión fue recibida por unos con alegría y por otros, con desazón. Werner Langen, presidente del grupo demosocialcristiano en el Parlamento Europeo, dijo que “es lamentable, si bien comprensible desde el punto de vista empresarial”. El traslado de la investigación a Estados Unidos demuestra, agregó, que “el sinnúmero de regulaciones nacionales existentes en ese sector en Europa han hecho que el continente sea poco atractivo para la biotecnología de plantas”.

También el Partido Liberal en el Parlamento Europeo lamentó la decisión de BASF: “El traslado de la tecnología de plantas de Europa a Estados Unidos es otro triste capítulo en la historia de la decadencia de la ciencia en Europa”, llegó a dramatizar la portavoz de los europarlamentarios liberales. Agregó que la costumbre europea de ver las novedades tecnológicas no como oportunidad, sino como amenaza, tendrá nefastas consecuencias.

Como era de esperar, la organización ambientalista Friends of the Earth Europe (FoE Europe) saludó la retirada del sector técnica genética de plantas de BASF como “otro clavo en el ataúd” de los alimentos modificados genéticamente en Europa.

“Nadie quiere comer esas cosas y los agricultores se niegan a cultivar ese tipo de plantas. Este es un buen día para los consumidores y los agricultores, y abre una puerta en la Unión Europea para un cambio en dirección hacia una agricultura más natural y con más aceptación pública”, dijo Adrian Bebb, un activista de FoE.

Una decisión incómoda para la UE

Bebb estimó además que la decisión de BASF es muy incómoda para John Dalli, el comisario europeo de Salud y Protección de los Consumidores. Luego de trece años de pruebas, Dalli aprobó en marzo de 2010 la venta de la controvertida papa genética Amflora, de BASF.

Poco después, en julio de 2010, la Comisión de la UE anunció que no decidiría más centralmente sobre organismos modificados genéticamente (OMG), sino que cada país debería decidirlo por sí mismo. Con ello, la Comisión quiso poner punto final al debate de años que se lleva a cabo en Europa sobre los OMG. El también controvertido maíz MON 810, del grupo norteamericano Monsanto, está, por ejemplo, prohibido en Alemania, al tiempo que cuenta con una autorización de la UE.

Por lo visto, BASF ya no quiso esperar a que la UE comience a formular una política unitaria en el tema de la ingeniería genética verde. En vista de la resistencia generalizada entre la población europea a consumir ese tipo de alimentos, la decisión puede calificarse de sabia.

Autor: Pablo Kummetz
Editor: Emilia Rojas Sasse

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