Bernanke decepciona en Europa: no inyecta más dinero | Economía | DW | 26.08.2011
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Economía

Bernanke decepciona en Europa: no inyecta más dinero

Pérdidas en las bolsas europeas tras el comunicado del presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos. No habrá más medidas de estímulo por ahora. Ben Bernanke pide a Obama y Europa que actúen.

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Los mercados esperaban más estímulos: Bernanke decepcionó.

Decepción en las bolsas europeas tras la intervención del presidente de la Reserva Federal estadounidense en la reunión de bancos centrales de Jackson Hole. Los parqués europeos recibieron con números rojos las palabras de Bernanke, con caídas que oscilaron entre el 0,84% del DAX de Fráncfort al 1,37% del IBEX 35 español.

A diferencia de lo que esperaban los mercados, el presidente de la Fed no concretó nuevas medidas de estímulo destinadas a impulsar a la alicaída economía estadounidense. Una economía cuya desaceleración ya es un hecho: el Producto Interior Bruto (PIB) creció durante el segundo trimestre a un ritmo del 1% interanual, tres décimas por debajo de la estimación inicial del Departamento de Comercio estadounidense.

Razón de más -cuando menos, así lo pensaban buena parte de los analistas- para anunciar una nueva inyección de dinero en el sistema. La que ya se ha dado en llamar Quantitative Easing 3 (QE3 o "flexibilización cuantitativa"). La Fed destinó hasta 2,3 billones de dólares a los dos anteriores precedentes, las QE1 y QE2, entre diciembre de 2008 y el pasado mes de junio.

La Q3 deberá esperar

De momento, Bernanke no ha descartado una nueva ronda de estímulos, pero habrá que esperar como mínimo hasta el mes de septiembre. Será entonces, durante un encuentro de dos días, cuando la Fed debatirá la conveniencia de reactivar el programa de compra de bonos del Tesoro estadounidense. Bernanke afirmó desde Jackson Hole que la Fed está "dispuesta a usar sus instrumentos de acuerdo con la situación", sin concretar de qué instrumentos se trata.

Y es que hay al menos dos circunstancias que, a tenor de los analistas, ponen en duda la conveniencia de un tercer programa de flexibilización cuantitativa. En primer lugar, el relativo éxito de las dos anteriores: la QE1 tuvo un impacto estimado del 0,8% en el PIB tras 1,75 billones de dólares, mientras que la QE2 se quedó en un modesto 0,2% a razón de 600.000 millones invertidos. En segundo lugar, la inflación: la subyacente, la que excluye alimentos y energía, se situó en el 2,5% en julio, un nivel en el cual la estabilidad de los precios resulta ya un elemento a tener en cuenta.

Mensaje a Obama y a Europa

Pero el mensaje de Bernanke de aplazar la toma de decisiones sobre un posible nuevo plan de estímulos no sólo tiene implicaciones a nivel económico. La política no se queda al margen. Con los tipos de interés en el mínimo histórico de entre el 0% y el 0,25% hasta, cuando menos, 2013, y 2,3 billones de dólares inyectados en el sistema, a la Fed se le acaba el margen de maniobra.

G 20 Paris

Bernake con Trichet: Europa frente a Estados Unidos.

La política monetaria no lo es todo. Al margen de imprimir dinero y mantener a niveles bajos los tipos de interés, los gobiernos nacionales deben hacer sus deberes: "la mayoría de las políticas económicas que apoyan el crecimiento robusto a largo plazo están fuera del ámbito del banco central", indicó Bernanke, quien instó al Gobierno Obama a tomar medidas de consolidación presupuestaria y proporcionar nuevos estímulos fiscales. Un mensaje que repitió refiriéndose a Europa, cuya crisis de deuda pública, según el presidente de la Reserva Federal, "ha mermado la confianza y supone un claro riesgo para el crecimiento".

Autor: Emili Vinagre/dpa/Reuters/AFP
Editor: Pablo Kummetz

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