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Berlín se opone a discurso de Obama en Puerta de Brandeburgo

Pablo Kummetz9 de julio de 2008

Angela Merkel se manifestó contraria a que el aspirante demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama, pronuncie un discurso junto a la emblemática Puerta de Brandeburgo, en Berlín.

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Barack Obama: no como candidato junto a la Puerta de Brandeburgo.Imagen: AP

Así lo informó hoy un portavoz gubernamental alemán. El senador de Illinois y candidato tiene previsto hacer el 24 de julio una escala en Berlín en el marco de una gira por Europa, durante la que visitará probablemente también Francia e Italia.

Si bien no está excluido que pronuncie un discurso público también en París o Londres, todo apunta a que el lugar preferido por el senador estadounidense para hablar públicamente es Berlín. "El escenario sería grandioso", se ha filtrado de su equipo de lucha electoral.

En los planes resuena el recuerdo a la visita del presidente norteamericano John F. Kennedy en 1963 y su famoso discurso, en el que pronunció las recordadas palabras "Yo soy un berlinés", como manifestación de solidaridad con la ciudad dividida.

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Angela Merkel: no a campaña electoral norteamericana en Alemania.Imagen: picture-alliance/ dpa

El gobierno alemán ha expresado ya que el prominente visitante es bienvenido. Pero Angela Merkel, la canciller federal, también ha expresado reparos, ya que un discurso ante la Puerta de Brandeburgo podría ser interpretado como una intromisión alemana en la lucha electoral estadounidense.

El futuro de las relaciones EE. UU.-Europa

Versiones no confirmadas oficialmente señalan que en su discurso, Obama quiere ofrecer su visión sobre el futuro de las relaciones entre Estados Unidos y Europa. El candidato a presidente de EE. UU. quiere señalarle a los europeos que buscará mucho más que George W. Bush la coordinación con los aliados transatlánticos, ha trascendido de círculos de asesores.

Ese mensaje está dirigido también a los electores en Estados Unidos. Obama quiere demostrar que el prestigio de EE. UU. en Europa aumentaría considerablemente bajo su presidencia. Imágenes de decenas de miles de personas en Berlín daría naturalmente un gran impulso a ese argumento.

La canciller abriga "cierta reserva" justamente por ello, precisó el vocero Thomas Steg, y duda de la conveniencia de un discurso de Obama delante del monumento.

Disenso en el gabinete

Sin embargo, el punto de vista de la canciller democristiana no es compartido por todo su gabinete. Justamente el vicecanciller y ministro del Exterior, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, no tiene reparos respecto a los planes de Obama, indicó un portavoz del ministerio.

No obstante, la decisión no va ser tomada por ninguno de los dos, sino que compete al gobierno municipal de Berlín, cuya máxima autoridad, el alcalde gobernador Klaus Wowereit, también ve con buenos ojos los planes de Obama.

La Puerta de Brandeburgo es un lugar público utilizado con frecuencia para alocuciones, como la pronunciada semanas atrás por el líder espiritual del Tíbet, el Dalai Lama.

Uno de los discursos frente a la Puerta más recordados fue el que pronunció en 1987 el presidente de Estados Unidos Ronald Reagan. El mandatario llamó entonces al líder soviético Mijaíl Gorbachov a derribar el muro de Berlín.

El símbolo nacional alemán

La Puerta de Brandeburgo es el símbolo más representativo de la ciudad y símbolo nacional alemán, relacionado con numerosos importantes sucesos de la historia de Alemania, Europa y el mundo del siglo XX.

Fue construida en estilo clasicista temprano entre 1788 y 1791, siguiendo el modelo de la puerta de acceso a la Acrópolis de Atenas. En 1806, después de la batalla de Jena, la Cuadriga en su frontispicio fue llevada a París por Napoleón para ser exhibida como trofeo de guerra. Un general prusiano la recuperó en 1814 y la devolvió a Berlín.

Durante la Segunda Guerra Mundial la Puerta sufrió graves daños. En 1956 fue reconstruida.

Con la construcción del Muro de Berlín en 1961, quedó en tierra de nadie, sin acceso por el este ni por el oeste. Solamente soldados fronterizos e invitados especiales de la RDA tenían acceso al monumento. En 1991, tras la reunificación de Alemania, fue completamente restaurada.