“Beethoven es enérgico como el sol” | Música | DW | 06.10.2016
  1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

Música

“Beethoven es enérgico como el sol”

El aclamado pianista ruso Boris Berezovski habló con DW sobre la energía “increíble, nuclear” de Beethoven, sobre la tradición pianística rusa y sobre su ciudad natal, Moscú.

Boris Berezovski es uno de los grandes maestros del piano. Durante el pasado Festival Beethoven de Bonn, el público tuvo ocasión de disfrutar de su arte en dos ocasiones: una interpretando la parte solista del Tercer Concierto para piano y orquesta de Serguéi Rajmáninov y otra en solitario, con un programa que fue un secreto hasta el último momento incluso para el organizador del evento.

DW: Poco antes de su concierto en Bonn, cambió el contenido del programa que iba a tocar y dijo al público que, en lugar del "extraño Stravinski” iba a tocar una pieza de Bartok "igualmente muy extraña”. ¿Cuál es el hilo conductor de ese programa conformado por músicas de Beethoven, Chopin, Scarlatti, Liszt y Bartok?

Boris Berezovski: La variedad. Me encanta la variedad. No me gustan los conciertos dedicados a un solo compositor. Me parecen aburridos para el público. Mi programa mezcla diferentes épocas, estilos y obras de compositores muy distintos. Creo que nuestra civilización está a un nivel, en el que puede permitirse algo así.

¿Cómo es su relación con Beethoven?

Puede parecer un cliché, pero es la realidad: Beethoven crea música de la nada. Personalmente, me encanta su energía increíble, nuclear. Es tan potente como el sol. 

Muchos lo consideran la encarnación de la tradición pianística rusa. ¿Qué significa eso para usted?

Eso es algo difícil de explicar con palabras. Pero quizá pueda hacerlo así: la tradición pianística rusa es el deseo de abarcar todo el mundo.

Usted ha dicho en una ocasión: "Si tocara tres veces la misma obra de Chopin, el público escucharía tres veces músicas diferentes”. ¿Reside esa cualidad en usted mismo o en Chopin?

Reside en la polifonía que hay en su música. Si se frasea de forma distinta, la música suena diferente, aunque se toquen las mismas notas. 

Usted ha vivido más de dos décadas en Europa Occidental, pero hace dos años volvió de nuevo con su familia a Moscú. ¿Por qué?

Actualmente hay tres ciudades europeas en las que merece la pena vivir: Londres, Berlín y Moscú. En lo que a oferta cultural se refiere, situaría a Moscú en el primer lugar de la lista. Yo también tengo la gran ventaja de que en Moscú estoy en casa, entiendo el idioma, la cultura y sus gentes. Es un lujo vivir allá donde uno nació. Es un lujo que no tiene todo el mundo.

Cuando toca, su expresión corporal es escasa. A veces parece que no realizara movimiento alguno. ¿Es algo que ha aprendido?

No, es mi forma natural de tocar. Otros tocan moviéndose mucho, algo que, para ellos, es lo natural.

Cuando tocó en Bonn junto a la Orquesta Filarmónica de los Urales, hizo colocar el piano en medio de la orquesta, con el teclado invisible para el público, algo muy infrecuente. Incluso hubo gente en el público que se quejaba porque no podía ver sus manos…

Con todos mis respetos, se trata de música, no de mirar manos. En serio: para mí, un concierto para piano, y muy especialmente el Tercero de Rajmáninov, es como una obra de música de cámara. Y ahí tengo que ver y escuchar bien a los otros músicos.

A propósito del Tercero de Rajmáninov: ¿hay música más rusa que esta?
Ciertamente, es una obra extremadamente rusa. Muchos consideran romántico a Rajmáninov, su música es una mezcla de toque de campanas y canto ortodoxo. Pero aún más ruso es el folclore que esconde en lo más profundo. También Rimski-Korsakov y Stravinski se sirvieron de esa tradición pagana y precristiana. Es, por decirlo de alguna manera, "Música de la tierra”. [Música de la tierra” es precisamente el nombre del nuevo festival de música creado por Berezovski el pasado año]

Autora: Anastassia Boutsko (ms/pk)

DW recomienda