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El Mundo

¡Basta de diversión!

Con su triunfo en las primarias de Carolina del Sur, Hillary Clinton se perfila como principal candidata de los demócratas estadounidenses. Bernie Sanders debería dejar de atacarla, dice Ines Pohl.

Hay muchas razones para pensar que Bernie Sanders es bueno. ¿Quién no apoya un pedido de educación asequible en los Estados Unidos? ¿Quién no estaría de acuerdo con su crítica a ese sistema político, que evidentemente por muchos frentes, está comprado por grandes cantidades de dinero? Incluso la valentía de Sanders puede sorprender, quién expresar tan claramente sus convicciones de izquierda. A pesar de que él sabe lo peligroso que es decir esto en un país, donde la gran mayoría relaciona el termino "izquierda” con el "comunismo", y esta a su vez es sinónimo de "malo".

Todo esto es impresionante y para muchos puede ser atractivo. Pero no garantiza éxito. Hillary Clinton gana Carolina del Sur con una ventaja de casi 50 puntos porcentuales. No sólo porque obtiene un amplio apoyo, como se esperaba, de los afroamericanos. Por primera vez en esta campaña electoral, ella ha conseguido movilizar a una amplia mayoría de jóvenes, adultos, hombres y mujeres por igual.

Y esto no sólo la convierte en la mujer líder actual. Esto debería hacerla candidata de su partido. Bernie Sanders debería darse cuenta de que no tiene ninguna posibilidad seria frente a ella y frente a su gran plan – él debería renunciar. Este resultado de la elección deja claro que Sanders no puede ganar por mayoría en la competencia nacional. El gana puntos de gente blanca y jóvenes alternativos. Pero eso no es suficiente para llegar a la Casa Blanca.

¡No dañar más a Clinton!

Cada vez se hace más probable que Donald Trump sea el candidato republicano. Y realmente no se puede jugar con esto. Este tiempo de hacer experimentos tiene que llegar a su fin. No sería inteligente dañar a Hillary Clinton con ataques desde su propia tribuna. Y es que ella ofrece también suficiente espacio para ser atacada. Ella necesita todo el apoyo de su partido para poder ganar.

Esta sensación la tienen también los demócratas. El mensaje que viene desde Carolina del Sur es: a moverse juntos. Es posible que su victoria tan marcada de anoche se deba, incluso, a que los que nunca apoyaron a Clinton también ven ella la única esperanza que queda para evitar lo peor. Y eso está bien. En esta campaña ya no se puede descartar a Trump como rival.