Bancos: un acto de fe que no ayudará | Economía | DW | 26.10.2014
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Economía

Bancos: un acto de fe que no ayudará

Increíble: solo a uno de cada diez de los 130 bancos examinados en las pruebas de estrés del BCE le falta liquidez. Esto es demasiado bueno para ser verdad, dice el editor de Economía de DW, Rolf Wenkel.

Por fin lo han aclarado oficialmente: quienes no han superado las pruebas de estrés planteadas por el Banco Central Europeo son 25 de las 130 grandes instituciones financieras examinadas. En total, tienen que hacer una recapitalización de 25.000 millones de euros. Doce instituciones financieras ya la han llevado a cabo. Así que solo quedan trece por tapar ese agujero contable.

¿Todavía no está claro? "Ha sido una prueba muy exigente que ha sido tomada muy en serio por todos los participantes", explica a DW la presidenta de la autoridad financiera supervisora en Alemania, Elke König.

Rolf Wenkel, editor de Economía de DW.

Rolf Wenkel, editor de Economía de DW.

A mí, sin embargo, me ha dejado una impresión diferente. En el mejor de los casos, es un ejercicio gimnástico con un valor limitado a la hora de determinar la verdadera condición física de los examinados. En el peor, una intensa labor para seleccionar a qué bancos tendrá que comprar sus activos tóxicos el BCE de Mario Draghi, actuando como el máximo chatarrero financiero.

La prueba de estrés busca fundamentalmente saber si las reservas de los bancos son razonables en proporción al riesgo en sus préstamos y si lo seguirían siendo en caso de que la situación económica empeorara. Así, se simulan artificialmente las condiciones de una recesión económica o el estallido de una burbuja inmobiliaria.

Suena razonable. Después de todo, el BCE empezará el 4 de noviembre como supervisor bancario para las instituciones financieras más importantes de Europa. Y, naturalmente, no quiere arrastrar riesgos previos. Un error de diseño de estas pruebas, de todas formas, es que deja en gran medida a cada banco la evaluación del riesgo de sus propios activos. Es tentador, entonces, dibujar un panorama mejor del real.

Hubiera sido mejor fijar una ratio fija respecto a los activos totales, en lugar de dejar decidir a los bancos qué porcentaje de sus activos son de riesgo. Pero eso hubiera significado que no fueran solo trece los bancos que suspendieran el examen y, por tanto, que necesitaran capital. Esto nos lleva al siguiente tema. Se puede conseguir más capital con la emisión de nuevas acciones… o reduciendo los riesgos.

Efectos colaterales

Es decir: dando menos crédito. Ambas opciones tendrían consecuencias negativas. En el primer caso, sería difícil atraer a nuevos inversores con el lastre de haber suspendido las pruebas. Y se encontraría la oposición de los accionistas actuales porque se haría así bajar a las acciones. Es por eso que los bancos echarían mano de un segundo método, uno con todavía peores consecuencias para la economía en general. Para disgusto del BCE, que espera que hagan justo lo contrario para elevar la inversión y reactivar la economía, emitirían menos crédito.

Solo 13 de los 130 bancos europeos están en crisis. Yo veo una fuerte reminiscencia de la antigua curación por la fe. "¡Vean, ahora todo está bien!", parecen querer decir. Sin embargo, la curación por la fe no ha funcionado nunca. Además, el Fondo Monetario Internacional ha dibujado un panorama bastante diferente tras investigar 300 grandes bancos de los países industrializados.

Midiendo de acuerdo a los activos totales, el 40 por ciento de los bancos resultaron estar en una situación en la que sus préstamos no eran económicamente viables. En la zona euro, la friolera del 70 por ciento de los bancos tenía el mismo problema. El jefe del Departamento Monetario y de Mercados Financieros del FMI, José Viñals, ha sostenido que estos bancos sobran.

Pasando esto por alto, el director del Banco Central Europeo, Mario Draghi, ha empezado, en concreto con los bancos del sur, especialmente los franceses, a comprar los activos de más riesgo. Esos créditos tóxicos ascienden a 879.000 millones, según el propio BCE. Con ello, el BCE está haciendo lo que nuestros políticos dijeron que nunca sucedería: la asunción pública de la deuda.

Así que, mientras que las pruebas de esfuerzo a la banca pueden haber dado a los banqueros más datos sobre el volumen de activos tóxicos que circulan por Europa, no ha hecho el panorama bancario europeo ni mínimamente más seguro o más estable.

La prueba de esfuerzo pudo haber proporcionado más claridad sobre el volumen de los activos tóxicos que circulan en Europa, pero no ha hecho del panorama bancario europeo en lo más mínimo más seguro o más estable.