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Europa

Bélgica votará “visitas sorpresa” a desempleados

El parlamento de Bélgica votará este viernes (24.07.2015) si autoriza controles por sorpresa en el domicilio de las personas que cobran la prestación por desempleo para evitar fraudes, una medida impulsada por el Gobierno de coalición de centroderecha liderado por el liberal Charles Michel. El objetivo de los controles es detectar si los parados han declarado un domicilio falso o si fingen, por ejemplo, vivir solos con el fin de percibir la prestación máxima por desempleo, un fraude que las autoridades creen más extendido de lo que dicen las estadísticas.

En Bélgica el monto de la prestación por desempleo depende, entre otros factores, de si el desempleado vive solo o cohabita con otras personas, con importantes diferencias en las ayudas percibidas entre un caso y el otro. Según la legislación actual, las inspecciones tenían que ser notificadas por escrito con al menos diez días de antelación y especificar el motivo de las mismas, y el afectado podía negarse sin riesgo de ser sancionado.

En cambio, si el nuevo procedimiento sale adelante, las visitas a domicilio podrán realizarse por sorpresa y la personas que se nieguen podrán recibir una multa de miles de euros. Otro de los cambios que supone el nuevo sistema es que ya no se prevé la asistencia de un abogado o un delegado sindical al desempleado.

Reclamos socialistas

El afectado mantendrá la posibilidad de negarse en un primer momento a la inspección, en cuyo caso será necesaria la autorización de un juez. Si tras esta autorización del magistrado la personas mantiene su negativa, el parado podrá entonces ser sancionado.

El director general del servicio de inspección social, Jean-Claude Heriman, asegura que el nuevo procedimiento goza de “todas las garantías”, puesto que solo se activará cuando existan verdaderas sospechas de fraude y sin consentimiento del afectado se precisa la autorización del juez de instrucción, según unas declaraciones que recoge el diario Le Soir.

Del lado sindical, los socialistas del FGTB no comparten esta visión, y aseguran que este nuevo mecanismo no tiene en cuenta que el desempleado siempre está en una situación de debilidad, al tiempo que critican que no haya una obligación de información ni de asistencia al afectado. El pasado año, la Onem constató 10.566 casos de fraude a domicilio, mientras que un año antes el número fue de 8.379 casos. (EFE)