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Cultura

Atentado en mercado navideño: ataque contra la vida social alemana

Desde hace siglos, los mercados navideños alemanes han experimentado muchos cambios, pero siempre han mantenido el ambiente acogedor. El atentado de Berlín ha cambiado desgraciadamente esa imagen.

Huele a almendras tostadas, vino caliente con especias y galletas. La música navideña se oye en todo el recinto y sobre el escenario cantan coros infantiles. El mercado navideño, un lugar que irradia felicidad y bienestar, como afirma el investigador de tradiciones Manfred Becker-Huberti: "Es un lugar para retirarse de la vida cotidiana y, por eso, a la gente le gusta. Los visitantes no encuentran algo así en el extranjero. Es la razón por la que los mercadillos navideños alemanes se copian en el extranjero”, explica.

Muchos millones de personas, tanto de Alemania como del extranjero, buscan la alegría en estos lugares especiales; más de 2.000 mercados navideños solo en Alemania.

Destruir la alegría

El objetivo del atentado en el mercado navideño de Breitscheidplatz fue precisamente destruir esa alegría en el corazón de Berlín. "Creo que es el motivo de este atentado. Quiere demostrar que la gente es vulnerable. Atacar ahí donde no se muestra fortaleza, sino sentimiento. Es lo detestable de este atentado. El aspecto religioso del mercado navideño no es relevante”, comenta Becker-Huberti.

Uno de los mercados navideños más antiguos de Alemania es el Striezelmarkt en Dresde, del año 1434. Otro de los más visitados es el Christkindlesmarkt de Núremberg, que apareció por primera vez en algunos documentos del año 1628.

El Striezelmarkt de Dresde.

El Striezelmarkt de Dresde.

Martín Lutero y su influencia sobre el mercado navideño

En invierno se acababa el trabajo en el campo. La gente necesitaba existencias y especias para la época más fría del año. Por ello, se organizaban mercados en las plazas durante la Navidad. "El mercado navideño siempre tuvo un carácter social, porque había visitantes que no veías durante todo el año. Los mercados ofrecían la posibilidad de conocer a gente nueva”, dice el experto.

Martín Lutero quería suprimir los santos católicos, sobre todo, a San Nicolás. Propuso cambiar el día de entrega de los regalos del 6 de diciembre a Navidad. Así San Nicolás se convertiría en un santo superfluo. Por eso, en muchos lugares San Nicolás en la actualidad no regala, sino el Niño Dios el 24 de diciembre. De ahí que los mercados navideños, desde el cambio de fecha de entrega de regalos hasta la actualidad, no solo empezaron a ofrecer artesanía y ganado, sino también regalos.

Mercado navideño, sinónimo de variedad

Además de los grandes mercados orientados al consumo de vino caliente con especias y mucho "kitsch" navideño, también hay pequeños mercadillos: de cuento de hadas, para veganos, de la Edad Media o de homosexuales. La variedad es enorme y se ha convertido en un éxito de exportación alemán, que puede visitarse ahora en Osaka, Japón, o en Chicago, Estados Unidos.

El Christkindlesmarkt en Núremberg es muy conocido por su Lebkuchen, pan de especias. Esta ciudad comercial fue, durante la Edad Media, conocida por el comercio de especias y el Niño Jesús, representado cada año por una joven ataviada con una peluca rubia de rizos y alas doradas. "En realidad es un mercado tradicional. Es importante que sea así. La mayoría de los puestos siguen ofreciendo artesanía. No queremos que se convierta en un recinto donde solo se beba alcohol", explica Michael Fraas, organizador del mercadillo y jefe de Economía del ayuntamiento de la ciudad.

El Christkindlesmarkt de Núremberg.

El Christkindlesmarkt de Núremberg.

Más medidas de seguridad

Michael Faas vivió 11 años en Berlín y conoce bien el mercado donde tuvo lugar el atentado. "Te impacta naturalmente cuando uno es el responsable de uno de los mercados navideños más conocidos. Mucha gente decía antes que si era necesaria tanta presencia policial. Ahora está contenta de que la Policía esté en el mercadillo”, explica.

Tras el atentado en Berlín, además de incrementarse la presencia policial, se usan bolardos de concreto para impedir el acceso a los mercados navideños. El de Núremberg, cuenta con bloques de concreto y vehículos que funcionan como paredes protectoras.

El miedo no puede vencer

Michael Faas irá sin reparos con sus hijos al mercadillo de su ciudad, Núremberg, durante los próximos días. Manfred Becker también piensa igual: "Creo que la gente no se dejará influenciar por lo sucedido. Sería inteligente no hacerlo. Una cosa es tener cuidado y otra es salir corriendo por el miedo. Este es el miedo que no debemos demostrar. No debemos permitir que dominen nuestro corazón”, explica.

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