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Europa

Atenas: ¿última estación?

Las autoridades griegas han concentrado a miles de refugiados en el antiguo estadio olímpico de la capital griega. ¿Qué pasará con ellos? Diego Cupolo reporta desde Atenas.

La capital griega se ha convertido en nuevo centro de la llamada crisis europea de refugiados: 2.300 personas en busca de asilo fueron transportadas hasta Atenas desde la frontera con Macedonia el pasado miércoles (9.12.2015). A ellas se suman los refugiados de las islas griegas que huyen a la ciudad. Los voluntarios intentan ayudar en la inesperada situación, organizan el hospedaje y el abastecimiento.

Según Katerina Mamoli, coordinadora del ministerio griego de Migración, los tres centros de acogida de la ciudad están repletos. El viernes aún había capacidad para 3.000 personas. "No es nada nuevo, es lo mismo desde hace meses", dice Mamoli. Aunque ahora llegan personas de más países que antes, y eso crea algunos problemas, "tenemos la situación bajo control", asegura.

Habitable para familias

El antiguo estadio de taekwondo es desde hace meses una residencia colectiva improvisada. Koutsianas Panos, su director, puede alojar hasta 1.700 personas. Pero el viernes llegaron a 2.000. Muchos intentan salir de aquí. Servicios sanitarios defectuosos y enfrentamientos, sobre todo entre marroquíes e iraníes, han vuelto este centro inhabitable para las familias.

El antiguo estadio de taekwondo, en Atenas.

El antiguo estadio de taekwondo, en Atenas.

Luego de que se les prohibiera cruzar la frontera macedonia, y emprender así la llamada Ruta de los Balcanes, muchos inmigrantes en Atenas se rompen la cabeza pensando en posibles alternativas. Apenas han recibido información sobre las posibilidades que tendrían en Grecia. Payman Qasimian proviene de Irán, vivió 15 años en Estados Unidos, y ahora es uno de ellos. Le echó un vistazo al estadio con su familia pero… "Mejor duermo en la calle", afirma, y agrega: "Apesta. Y hace tanto frío, que la gente pasa la noche en los pozos de ventilación o en los baños."

Solicitar asilo o buscar un traficante

Qasimian está parado bajo la llovizna en la Plaza Victoria del centro de Atenas. Tenía un permiso de residencia permanente en Estados Unidos, cuenta. Pero el Gobierno iraní le confiscó los documentos en un viaje a Teherán, donde pretendía casarse, asegura. "Me sacaron del aeropuerto y me metieron dos años y medio en prisión", dice Qasimian. A la pregunta sobre su supuesta falta, responde: "Me convertí al cristianismo en Estados Unidos."

Solo lo dejaron ir cuando se reconvirtió al Islam. Entonces, huyó nuevamente, quería llegar a donde sus padres, en Los Angeles, relata. Su caso parece muy singular. Pero sus problemas son los mismos que los de muchos otros, considerados refugiados provenientes de "regiones seguras". Por eso, desde el 18 de noviembre, no pueden cruzar a Macedonia. Tienen bloquedo el acceso a la Ruta de los Balcanes. Sus permisos de residencia griegos vencen a los 30 días de su expedición. Qasimian tiene que decidirse: o pide asilo en Grecia, o regresa a Irán, o se busca un traficante de personas.

El iraní, Payman Qasimian.

El iraní Payman Qasimian.

Un problema europeo

En la Plaza Victoria, los traficantes ofrecen de todo, dice Qasimian: desde transporte hasta documentos falsos. Un pasaporte afgano cuesta entre 1.000 y 1.200 euros. Un viaje hasta Austria vale 1.500 euros. Son cuatro horas a pie hasta un pequeño pueblo al otro lado de la frontera macedonia, donde los espera un automóvil. Allí los proveen de falsos pasaportes serbios para que no puedan ser devueltos a Grecia si los interceptan. Muchos eligen esa vía, pero Qasimian prefiere solicitar asilo en Atenas: "No quiero arriesgarme a que me devuelvan a Irán. Esa sería mi pena de muerte", insiste.

Desde mediados de noviembre, varios países balcánicos filtran a los refugiados que llegan a sus fronteras. Eso complicó la situación, primero, en la pequeña ciudad fronteriza griega de Idomeni. Afganos, iraquíes y sirios pueden continuar viaje. Los demás, tienen que esperar. Hubo peleas entre los inmigrantes y los guardias fronterizos. El resultado: el 9 de diciembre, las autoridades eliminaron el campamento de Idomeni. Ahora, intentan establecer centros de acogida duraderos en Atenas y Tesalónica. Allí, los refugiados deberán pasar dignamente el invierno, explica Katerina Mamoli, del ministerio de Migración. Eso sí, necesitarían más apoyo, insiste: "Este no es un problema griego, es un problema europeo."



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