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Alemania

Asia Central: una región complicada

El ministro de Relaciones Exteriores, Frank Steinmeier, finalizó su gira por Asia Central. Cornleia Rabitz comenta el viaje del ministro alemán a Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán.

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Comentario sobre la gira del Ministro alemán a Asia Central.

Por primera vez en la historia un ministro de Relaciones Exteriores alemán ha visitado cinco estados de Asia Central. Poco es lo que comparten más allá de sus grandes diferencias. Entre el rico y orgulloso Kasajstán y el empobrecido Tayikistán existen mundos. Turkmenistán regido por un presidente excéntrico se caracteriza por relaciones extravagantes, cuenta con enormes reservas de gas y es uno de los estados más represivos del mundo. En Kirgistán se han marchitado las esperanzas de democratización, el futuro del país resulta incierto. Uzbekistán, por su parte, exige el levantamiento de las sanciones de la Unión Europea pero se encuentra muy lejos de cumplir con sus promesas de mejorar la situación política interna.

Las similitudes que pudo comprobar el ministro de Relaciones Exteriores alemán, radican en que estas cinco Repúblicas se encuentran muy lejos de contar con una situación democrática y un estado de derecho fundamentados. Steinmeier no descubrió, durante su difícil viaje, obviamente, una clave mágica para solucionar los problemas.

Dinamita pura

La situación empeora debido a los conflictos regionales sin resolver: disputas fronterizas, tensiones étnicas, contiendas por recursos naturales, por agua, y un floreciente narcotráfico. A esto se suma la cercanía a los focos de tensión Irán y Afganistán; además de los intereses de las grandes potencias internacionales. Desde hace tiempo que Estados Unidos cuenta con presencia militar y económica en la región. China persigue sus intereses en esta región lo mismo que Rusia.

Aún cuando la distancia hacia Moscú ha crecido, entre los antiguos socios siguen existiendo relaciones y dependencias. La Unión Europea que busca con ahínco una estrategia de cara a Asia Central, no logra imponer su influencia. En pocas palabras llega demasiado tarde.

Postura europea

¿Qué logró el ministro Steinmeier con su gira? Logró que la opinión pública prestara atención a la región. En la prensa alemanes pocas veces se escribe sobre Asia Central. El ministro habló sobre los déficits y los avances logrados en estos países. Aún así valga la pregunta: ¿sirve de algo dialogar con déspotas? ¿Hacia dónde conducen encuentros en los que se tratan temas difíciles a los que se contesta con vagas promesas?

El ministro Steinmeier se muestra, por oficio, cuidadosamente optimista. Resultaría un gran avance si puede convencer a la Unión Europea de reducir sus esperanzas de cara a Asia Central donde se registran pocas señales esperanzadoras, y convencerlos de que la estrategia europea debería concentrarse en darle preponderancia a los derechos humanos y civiles y exigir enérgicamente avances democráticos.

Las sanciones contra Uzbekistán, por ejemplo, no deben ser levantadas pues esto sería la señal equivocada para los líderes autoritarios de Tashkent.

Se requiere una política particular para cada país. Este podría ser el esfuerzo indicado. Esto significa que para algunos de ellos las puertas de Europa deberán permanecer cerradas hasta que no se registren avances visibles por esfuerzo propio.

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