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Europa

Amonesta Comisión Europea a Francia por déficit público

La amonestación emitida por Bruselas ante el déficit público francés parece chocar contra la visión de Nicolas Sarkozy. "No creo en la política de ahorro", afirma el presidente: la política de ahorro produce "más desempleo, más déficit y menos crecimiento".

Sakozy aspira a pasar a la historia como "presidente de las reformas" y sanear la economía y el presupuesto a través de medidas estructurales.

Cuando faltan pocas pocas semanas para que París asuma la presidencia rotativa de la Unión Europea, sin embargo, el gobierno galo no puede evitar enviar señales positivas. Y las tareas están bien distribuidas.

Así, mientras Sarkozy promete mediáticas ventajas para el pueblo, el primer ministro François Fillon se encarga de distribuir las "amargas píldoras" del saneamiento presupuestario.

La amonestación comunitaria ya estaba en camino mientras Sarkozy prometía este martes nuevas ayudas para los pobres debido al aumento de los precios del combustible, subsidios para los pescadores, descargas tributarias para empresas con participación de beneficios y reducción del IVA para restaurantes, CDs y restauración de edificios.

De forma paralela, Fillon anunciaba una estricta disciplina presupuestaria para Estado, regiones, comunidades y prestaciones sociales. Ante la pregunta de cómo encajaba esa postura con las promesas de Sarkozy, Fillon se limitó a decir: "No veo ninguna contradicción".

Los asesores presidenciales confiesan en privado que consideran completamente injustas las amonestaciones de Bruselas. La Comisión no toma en cuenta "la dimensión de las reformas en marcha", lamentan, y aseguran que el crecimiento del país es muy superior al que suponen los críticos: "Técnicamente no se puede juzgar nuestras finanzas si no se dispone de datos de crecimiento exactos", explica un alto asesor de Sarkozy.

La Comisión, sin embargo, mantiene su escepticismo. Teme que Francia no logre cumplir su promesa de reducir el déficit a un dos por ciento en 2009 y que sobrepase la barrera de un tres por ciento estipulada.

El Tribunal de Cuentas francés parece justificar esos temores. Su presidente, el conservador Philippe Séguin, calcula que 2007 no cerró con una mejora de 1.000 millones de euros, como se anunció. París habría apuntado gastos después de cerrar ese cálculo o directamente no los habría tomado en cuenta, denuncia Séguin.

Para el desborde del déficit Sarkozy ya cuenta con un sorprendente chivo expiatorio: la oposición socialista. La izquierda gobierna 20 de las 22 regiones y la mayoría de ciudades y departamentos. En ellos, afirma hoy un "libro negro" del partido gubernamental UMP, se dilapidan los fondos, se aumentan los impuestos y se incrementa el endeudamiento.

París ha venido delegando en las últimos años diversas partidas a las comunidades sin preocuparse por una financiación completa. El "libro negro" es "de una deshonestidad intelectual manifesta", se queja el presidente de la Unión de Regiones, Alain Rousset.

Fillon asegura que no pone en la picota a las regiones, pero luego asegura que sin ellas se podrían haber cumplido los objetivos de déficit previstos para 2007.