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América Latina

América Latina celebra a sus mártires

De "comunista" a "santo": 35 años después de la muerte de Óscar Romero, el héroe nacional de El Salvador será beatificado este 23 de mayo. Nueve jefes de Estado y medio millón de creyentes asistirán a la ceremonia.

En su país natal El Salvador, el arzobispo Óscar Arnulfo Romero es venerado como un héroe nacional y paladín de la paz y la justicia. El presidente Salvador Sánchez Cerén califica la beatificación como el comienzo de una nueva era: “Que su ejemplo sirva para cambiar el país”.

Según Sánchez Cerén, excomandante del antiguo grupo guerrillero FMLN, con la santificación también termina la Guerra Fría en América Latina, durante la cual Estados Unidos apoyó masivamente a las Juntas Militares en la región para combatir la supuesta amenaza comunista.

De "comunista" a "santo"

Óscar Romero es un gigante de la historia latinoamericana”, opina el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, que participará en la ceremonia este 23 de mayo. A través de la beatificación, los mártires de América Latina finalmente son reconocidos, y se les hace justicia, explicó.

Hasta ahora, los sacerdotes y obispos, que no aceptan la pobreza como un destino predeterminado, sino que intentan combatirla con la ayuda de Dios, habían tenido pocos intercesores en el Vaticano.

La elección del papa Francisco, en 2013, introdujo un cambio en la política eclesiástica. Tras la mediación entre Cuba y EE. UU., el argentino envió otra señal de reconciliación política: el arzobispo Óscar Romero, que fue asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras oficiaba una misa, ya no cuenta como revolucionario o comunista, sino como un santo paladín de los derechos humanos.

Un "santo" político

“La canonización de Óscar Romero equivale a una nueva interpretación del martirio”, opina el teólogo de la liberación brasileño Leonardo Boff. Para el exsacerdote franciscano se trata de un triunfo tardío: “¡Por fin tenemos a un santo político, un santo de la teología de la liberación para los pobres!”. Según Boff, esto explica por qué tantos jefes de Estado acudirán a la ceremonia religiosa.

La tumba del obispo de los pobres en San Salvador.

La tumba del "obispo de los pobres" en San Salvador.

Más allá del Vaticano, desde hace tiempo Romero es considerado un ícono de la paz y de la igualdad. En 2011, el presidente estadounidense, Barack Obama, visitó la tumba del “obispo de los pobres”. Las Naciones Unidas le han dedicado un día en su honor, y diputados británicos lo han nominado para el Premio Nobel de la Paz.

Lucha silenciosa a favor de los pobres

El papa Francisco también ha anunciado que analizará la beatificación de otro disidente: Don Hélder Câmara. Ya en la década de los 50, el “obispo rojo de Recife” predicaba contra la injusticia social y se opuso a la dictadura militar brasileña (1964-1985).

En entrevista con DW, el arzobispo brasileño de Maringá, Anuar Battisti, señala que la canonización de Romero subraya la visión del papa Francisco de una “Iglesia humilde, que renuncia a la pompa y apoya a los pobres”. Según el arzobispo, “hoy día, la lucha a favor de los grupos socialmente marginados es silenciosa. Ya no hay una confrontación abierta con gobiernos o el sistema político establecido”.