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Sociedad

Alemania y los análisis de ADN

¿Pueden los hombres solteros negarse a dar información sobre la paternidad a sus supuestos hijos? La Corte Suprema de Alemania dará a conocer una sentencia sobre un caso realmente conmovedor.

Inge Lohmann no dejó nunca de preguntarse por la identidad de su padre biológico. Hoy tiene 65 años y todo lo que sabe sobre él se lo contó su madre, quien estaba segura de que Inge fue el fruto de una breve relación con un pintor a principios de los 50.

La madre de Inge, para salir de dudas, llevó su caso a juicio. Todavía no existía el actual análisis de ADN, por lo tanto se comprobó el grupo sanguíneo y la forma de las orejas. Los peritos llegaron a la conclusión de que el artista no era su padre y el Tribunal Regional de Krefeld desestimó la demanda.

Golpes del destino

La madre de Inge se casó posteriormente con un hombre que la conquistó con cartas desde la cárcel. El padrastro, quien resultó ser violento y tenía antecedentes penales por violencia, abusó de Inge y un día, en medio de una borrachera, atacó a su madre. El hermano pequeño con miedo y por desesperación acuchilló a su padre quien murió a causa de las lesiones. Inge solo tenía 12 años; estas vivencias de su infancia fueron traumáticas.

Luego comenzó a preguntarse por su verdadero padre. La madre de Inge le dijo el nombre y le entregó una foto. Incluso había un álbum de poesías con un dicho creado por él, lo que supuso una reconciliación, un contraste amable y cálido en comparación con el marido brutal de su madre. Inge también tuvo hijos muy joven: tres propios, adoptó a otro más y cuidaba de una docena de hijos de acogida. Así intentó transmitir la seguridad a otros que ella nunca obtuvo. En esta época se veía pocas veces con su padre, los años pasaron y luego sucedió algo inesperado.

Motivo de la demanda

En 2009, Inge Lohmann encontró su partida de nacimiento y descubrió que fue realizada de forma verbal. Es decir, que su supuesto padre fue quien la inscribió en el ayuntamiento. Cuando ella se lo comentó, evitó verla más y además le denegó un análisis de ADN. Ella buscó un abogado que la ayudara con el por cierto caro proceso ante la Corte Suprema de Alemania.

Chemiker bei DNA-Analyse

La situación jurídica

Es difícil prever cómo será la sentencia de la Corte Suprema de Alemania, pero hay un clara señal por parte de la Convención Europea de Derechos Humanos que reconoce el derecho de conocer la propia procedencia. Los niños quieren saber quiénes son sus padres biológicos, independientemente si son adoptados o nacidos por donación de esperma e inseminación artificial. Los sicólogos infantiles en Alemania confirman que es importante para el propio desarrollo. El deseo de conocer la procedencia no se esfuma con el paso de los años. “Los intereses de los niños constituyen lo más importante”, sentenció el Tribunal Constitucional de Alemania ya en 1988.

Una prueba de valentía

Desde hace 7 años existe en la ley alemana una clara normativa sobre la determinación de la paternidad: los miembros de una familia tienen el derecho mutuo al análisis de ADN con una muestra de saliva. En el caso de Inge existe el inconveniente de que esta prueba es solo obligatoria si el padre está relacionado jurídicamente con la madre. Su madre y su supuesto padre no se casaron, nunca vivieron juntos y en la partida de nacimiento aparece padre “desconocido”.

Inge quiere luchar para que, en caso de sospecha fundada, los supuestos padres se hagan una muestra de saliva, lo que sería toda una revelación en regla para cualquier hombre que solo mantuvo una aventura amorosa. Es la tarea de la interpretación jurídica de proteger la posición social y jurídica de las familias frente a los que no pertenecen a ella, porque supondría probablemente el final de una familia intacta si cada miembro tuviese que pasar por una prueba de ADN, requerida por una tercera persona desconocida y ésta demuestra que el niño tiene derechos.