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Sudamérica - El legado de las dictaduras

Alemania y las dictaduras del Cono Sur

En entrevista con DW-WORLD.de, el periodista Esteban Cuya, experto del Centro de Derechos Humanos en Núremberg, explica la ambivalencia de la posición de Alemania frente a las dictaduras del Cono Sur.

Carros lanzaaguas disuelven una manifestación de protesta contra la dictadura en Santiago de Chile en los años 80 (Foto: ONE WORLD FESTIVAL Berlin)

Ante los ojos del mundo: represión masiva de protesta en Santiago durante la dictadura

Pregunta: Las relaciones entre Alemania y Sudamérica tienen una historia de casi dos siglos y han pasado tanto por momentos estelares como por otros más bien oscuros. ¿Cómo se posicionaron los dos estados alemanes, la RFA y la RDA, frente a los golpes de estado que se sucedieron entre 1954 y 1976?

Esteban Cuya: En relación a la dictadura militar que se apoderó del poder en Argentina a partir de marzo de 1976, la relación de la RFA con ella fue de una simpatía explícita, se le consideró un aliado en la defensa de la sociedad occidental y cristiana, capitalista, frente a la amenaza de la Unión Soviética, comunista.

Paradójicamente, la RDA no se diferenció de la RFA en su relación con la dictadura militar Argentina. Aquí predominó la lógica de los juegos de poder en un mundo bi-polar. Ya que el Presidente de EE.UU. de Norteamérica Jimmy Carter había decretado en 1977 un embargo de armas contra la dictadura Argentina, a la que criticó duramente, Argentina encontró apoyo en la Unión Soviética, que no dudó en alinearse a su lado. Era la lógica de: “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”. La Unión Soviética trató muchas veces de impedir sanciones de la ONU a Argentina por su violaciones sistemáticas de los derechos humanos.

Esteban Cuya, Coalicion contra la Impunidad, Nürnberg

"Alemania manifestaba un simpatía por las dictaduras en Sudamérica": Esteban Cuya, experto en DDHH

Entre las 30 mil víctimas de la Guerra Sucia en Argentina también se encuentra un centenar de ciudadanos alemanes y de origen alemán. Tanto EEUU como otros países europeos ejercieron una masiva presión diplomática para salvar a muchos de sus ciudadanos que fueron víctimas de la represión en Argentina. ¿Cuál  fue la reacción de la RFA bajo el gobierno de coalición de socialdemócratas y liberales en ese momento?

Se conoce casos de ciudadanos italianos, irlandeses y británicos que fueron rescatados de las prisiones de los militares argentinos entre 1976 y 1983, gracias a rápidas y enérgicas intervenciones de sus gobiernos.

Lamentablemente las autoridades de la RFA no asumieron una posición clara de defensa de sus conciudadanos frente a las arbitrariedades y violaciones a los derechos humanos por parte de la dictadura militar argentina.

Es lamentable que el embajador alemán Hansjörg Kastl, después de los miles de casos de desapariciones en Argentina difundidos por Amnistía Internacional, siguiera proclamando en 1977 que para él era 'un placer' representar a Alemania en ese país. Kastl jugaba tenis en la residencia del embajador alemán en Buenos Aires con el almirante Emilio Massera, un miembro de la junta de gobierno, quien semanas antes del golpe de estado del 24 de marzo de 1976 le había confiado a Kastl la determinación que habían tomado las fuerzas armadas de interrumpir el proceso democrático y tomar el poder por la fuerza.

¿Qué intereses económicos tenía Alemania en Argentina en los años 70?

La socióloga alemana Elisabeth Käsemann fue asesinada por militares argentinos en 1977

La socióloga alemana Elisabeth Käsemann fue asesinada por militares argentinos en 1977

En Buenos Aires había una simpatía explícita de los diplomáticos alemanes por la dictadura militar argentina, y en Bonn también. Eran los años de la Guerra Fría y Argentina formaba parte del bloque de países que impulsaba un modelo económico neoliberal, que interesaba tanto a Alemania Federal. Si se revisa las informaciones de ventas de armas por parte de empresas alemanas a Argentina entre 1976 y 1983, y se la compara con años anteriores, podrá verse un crecimiento muy grande en este rubro. Thyssen le vendió submarinos a la dictadura Argentina, mientras que la KWU de Siemens construyó las centrales atomicas de Atucha I y Atucha II en la provincia de Buenos Aires.

Empresas como Mercedes Benz le vendieron camiones portatropas a los militares argentinos, mientras que otras firmas alemanas se beneficiaron de la fiebre modernizante de la dictadura, a raiz del mundial de fútbol de 1978, y se llevaron parte de la torta que ésta repartió. Bien lo dijo el profesor Ernst Käsemann, “al gobierno alemán le interesa más vender autos Bercedes Benz antes que salvar vidas humanas.” (Nota de la redacción: La hija de Käsemann, la socióloga alemana Elisabeth Käsemann fue secuestrada, torturada y desaparecida por el régimen argentino en 1977.)

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