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Alemania

Alemania: se acerca el fin de la industria del carbón

Después de 116 años de explotación, cierra la mina de carbón mineral Auguste Victoria, una de las últimas en Alemania. Pero este país aún no podrá prescindir del carbón para producir la energía que necesita.

Antigua mina Zollverein, hoy Patrimomio cultural de UNESCO.

Antigua mina Zollverein, hoy Patrimomio cultural de UNESCO.

En la Auguste Victoria trabajaban más de 3000 mineros, que sacaban más de 3 millones de toneladas de carbón mineral al año. De este tipo de minas solo quedan una en Bottrop y la otra en Ibbenbüren, que serán cerradas en 2018. Entonces, habrá concluido un capítulo de la historia industrial alemana. Ya hace mucho rato que el carbón alemán no podía competir con los precios del importado. Alemania importa anualmente más de 50 millones de toneladas de carbón, por ejemplo de Colombia, entre otros países.

A finales de 1950, Alemania tenía todavía 153 minas de carbón. Con una producción anual de 125 millones de toneladas, más de 600.000 mineros contribuyeron significativamente a la recuperación de la economía.

A pesar de todo, en el extranjero no faltan los interesados en la técnica alemana, dice Martin Junker, gerente de la operadora de la mina, Mining Solutions RAG, filial del Grupo RAG. Dicha empresa ha vendido en los últimos años casi toda la maquinaria y los sistemas de exploración usados a Turquía, Polonia, República Checa, Rusia y Ucrania.

La tecnología alemana para la explotación de minas de carbón sigue siendo muy demandada en el mundo, incluso después de la desaparición de la producción del carbón nacional. El 90% del volumen de negocios del sector de suministro minero alemán, de cuatro mil millones de euros, lo representan la fabricación y venta de máquinas al exterior, dice Paul Rheinländer, presidente de la federación del ramo.

Los principales clientes son Australia, China, Rusia y EE.UU.. Los pedidos de los clientes son muy diversos: "En Australia, la automatización es de suma importancia para elevar la productividad", dice Rheinländer. “Rusia, por su parte, prefiere máquinas extremadamente robustas que necesiten poco mantenimiento”, agrega. Y, según el mismo, “los chinos se interesan, casi exclusivamente, en una alta producción”.

100% carbón importado

Independientemente de la exportación, Rheinländer cree que sigue habiendo un futuro para el mercado minero alemán, al ,margen del carbón. “Siempre va a haber demanda de potasa y magnesio, de los cuales Alemania explota cada año 7 toneladas, así como 60 millones de toneladas de materias primas cerámicas y minerales industriales, confirma Martin Weddig, de la Asociación de Materias Primas y Minería.

Mientras que en 2005 más de 38.000 personas trabajaban en las minas de carbón en la Cuenca del Ruhr y el Sarre, su número se ha reducido a unos 8000. Pero incluso después de la desaparición de las dos minas restantes en 2018, la generación de electricidad en Alemania necesitará mucho carbón, que tendrá que ser todo importado. La proporción de carbón en la matriz energética de Alemania es del 18%. Y es poco probable que sea reducido más en vista de que hasta 2022 las últimas centrales nucleares tendrán que ser apagadas, según el plan del Gobierno de Berlín, y el desarrollo de energías renovables todavía tomará tiempo.