1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

Alemania

Alemania, ¿modelo para la reunificación coreana?

Son parientes y enemigos. Viven en la misma península, en dos países y en dos sistemas desde hace casi 70 años. Una reunificación se ve lejana, pero cuando se piensa en ella, las miradas se dirigen hacia Alemania.

Cada vez son menos quienes pueden recordar que la península coreana alguna vez fue un solo país. Son ancianos que viven a este o al otro lado de la frontera, separados por escasos kilómetros que, en esta realidad, son imposibles de unir. Dos mundos distintos en el mismo mundo. Una imagen que trae recuerdos del pasado alemán, de cuya experiencia podrían beneficiarse muchos países. Al menos eso cree la mayoría de los germanos. De acuerdo a un sondeo realizado por DW, el 82 por ciento de los consultados piensa que la reunificación alemana, tras 40 años de división, puede ser un modelo de "exportación". ¿También para Corea?

Corea no es Alemania

No, dice convencido el Dr. Han Un-Suk, docente del Instituto para Asia y el Oriente de la Universidad de Tubinga. En la actual situación, es imposible traspasar el modelo alemán a Corea. "Corea del Norte no va a colapsar en el futuro inmediato. Como aliado de Pyongyang, China no es la Unión Soviética de 1989-1990", dice el experto. Una Corea dividida también conviene a Japón. Un país reunificado al lado de China sería un fantasma de temer, piensa el experto, que además ve otra diferencia con el ejemplo alemán: debido a la guerra de 1950-1953, los conflictos ideológicos a ambos lados de la frontera están profundamente enquistados en las sociedades. Sí, también en la surcoreana. “La sociedad ha sido bombardeada por los medios conservadores con una imagen demonizada de Corea del Norte. Son pocos los esfuerzos para evaluar objetivamente al vecino del norte”, sostiene.

Delegaciones de Corea del Norte y del Sur en un diálogo para autorizar reencuentros familiares.

Delegaciones de Corea del Norte y del Sur en un diálogo para autorizar reencuentros familiares.

El diplomático Rolf Mafael tiene una opinión parecida. Desde julio de 2012 es el embajador de Alemania en Seúl, por lo que conoce del tema. Mafael ve algunas similitudes, como el contexto ideológico de la Guerra Fría donde se produjeron ambas separaciones. Sin embargo, dice a DW que las diferencias son “notorias. Alemania Oriental y Alemania Occidental nunca se enfrentaron en una guerra. Entre la población podía haber contacto y por ello los intercambios eran fuertes y se mantuvieron durante la separación”.

Dos países, dos sistemas

En cambio, la separación de Corea está esculpida en piedra desde hace siete décadas. Desde 1948 hay, oficialmente, dos Coreas. Entre 1950 y 1953 los países se enfrentaron en una guerra encarnizada, que de acuerdo al derecho internacional todavía no termina. Nunca se firmó un tratado de paz, sino apenas un acuerdo de armisticio.

En la agenda de la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-Hye, el tema de la reunificación tiene una enorme importancia. En su visita a Alemania en 2014, dijo en alemán "somos un pueblo", emulando el grito de los alemanes que querían la reunificación. "Llegará el día en que esas poderosas palabras dichas en Alemania se escuchen también en Corea", apuntó la mandataria.

Aprender también de los errores

La reunificación germana ocurrió rápido, casi en una noche. Algo así es impensable en Corea, dice Han. Para él, una reunificación en la península llevará mucho tiempo. “Algo así debería ser preparado y planeado con mucho cuidado y con mucha anticipación. Primero deberíamos cambiar de forma radical las políticas sociales. Sin ese paso, una reunificación correría el riesgo de desatar conflictos y quizás derivar en una catástrofe”, apunta.

Si algún día Corea del Norte y Corea del Sur se convierten en un solo país, sus dirigentes deberían usar a Alemania como ejemplo, dice el experto de la Universidad de Tubinga, tomando en cuenta lo que salió bien y, especialmente, lo que fracasó. “Con respecto a la privatización de empresas estatales deberíamos usar un enfoque distinto. Y también deberíamos esforzarnos por lograr la mayor participación posible de las elites norcoreanas”, dice el especialista. La idea es no dar la impresión de una colonización.

Terror por los costos

Una reunificación será cara, naturalmente. “En el caso de que esto sucediera en el año 2020, el Ministerio de la Reunificación de Corea del Sur estima que el valor sería de entre 379 mil millones de dólares y un billón 261 mil millones de dólares”, dice Han. Y diez años más tarde, el escenario sumaría entre 813 mil millones y 2 billones 836 mil millones de dólares.

Teniendo en cuenta estas cifras, no sorprende que entre los surcoreanos esté expandido el temor a un empeoramiento en la calidad de vida en el caso de que se concrete una reunificación. Sin embargo, de acuerdo con el embajador Mafael, esos temores son totalmente infundados, pues los beneficios de la reunión superarían con creces las pérdidas. “La calidad de vida se elevaría, especialmente para el norte del nuevo país. El potencial económico de una Corea reunificada, con un mercado de 75 millones de personas, superaría con creces los costes iniciales”, dice el diplomático. El experto Han está de acuerdo, y recuerda que el Parlamento surcoreano aseguró que los beneficios de una reunificación triplicarían, en solo 45 años, los costos. Sería un negocio redondo.